lunes, 29 de agosto de 2016

Yo creo en los milagros


JOSÉ LUÍS NUNES MARTINS

No comprendo por qué razón los milagros suceden, ni qué sentido puedan tener, ni por qué parece que suceden solo a unos y no a otros... ¿O será que les  ocurren a todos?

Admiro la simplicidad de los milagros. Pasan siempre desapercibidos a la mayor parte de las personas. Incluso también a quien los recibe. A veces, se dan solo con una mirada. Con una palabra. Con un gesto. Otras veces, con una tempestad que llega o en una ventisca que desaparece... ¡poco importa!

Es sorprendente la fe de los que los niegan... creen que todo es mera obra de la casualidad. ¡Si se dieran cuenta de que eso sería incluso un milagro mayor!
Los milagros suceden... y son tantos como los misterios de la vida.

Hay un suelo suave, pero seguro que impide que la caída en el abismo no tenga fin... una luz que ilumina el camino de vuelta... y unas alas que nos hacen volar hasta casa... y hay una sonrisa en los ojos de quien llora. Y hay siempre mucha gente que no se da cuenta de nada de esto...

Un breve instante es suficiente para que nos llegue lo que durante mucho tiempo nos fue negado.

Los milagros tienen siempre una historia. Son un encuentro difícil y demorado entre dos voluntades libres, que, de repente, se da.

No importa si lo consideramos imposible o que incluso lo podamos tener olvidado... si fuera el momento, sucederá. Siempre de forma sutil. Discreta. Escondida, paciente y perfecta.

Hay noches y días, dolores y alegrías... Hay puertas que no necesitan cerradura y ventanas que  nunca cierran.

Sé que es lo mismo cuando me callo, tú oyes... y, hasta puede ser que antes que yo, tú ya lo sepas.

Y es que en un silencio sin fin alguien me dice: Llora, pero no te destruyas. Yo te amo.


                                             (ilustração de Carlos Ribeiro)


http://rr.sapo.pt/artigo/62242/eu_acredito_em_milagres

miércoles, 24 de agosto de 2016

La huida

  
Daniel Medina Sierra


La huida en ocasiones es la mejor opción, sobre todo cuando la situación te supera. Existe una doble cara, la primera es la antes mencionada, una retirada a tiempo es una victoria, la segunda es convertir la huida en un hábito.
Es comprensible, y a todos nos ha pasado en alguna ocasión, que no pudiendo encontrar una solución a un problema determinado, hemos aparcado momentáneamente ese problema hasta encontrar una solución adecuada, de no ser así, podría desarrollar problemas mayores, depresión, ansiedad, angustia... Aparcamos temporalmente nuestro problema.


En segundo lugar tenemos a los individuos que hacen de la huida un hábito de vida, nada saludable. Van agregando problema tras problema al mundo subconsciente esperando, no la solución, sino que se desechen por si solos. Lo de que una huida preventiva, ante una circunstancia que nos supera, seria sana y correcta, antes de dar un paso en falso y errar y empeorar más las cosas, se convierte en temor a la realidad, temor a la acción y elección de nuestro destino.


Cuando cruzas la acera, retrocedes, miras hacia ambos lados y luego cruzas al otro lado. El huidizo para, mira a todos lados como si le cayera un coche del cielo, y se queda parado, no cruza, por lo tanto no avanza.  Son dos caras de una misma moneda.
El destino te guarda grandes penalidades, grandes pruebas, grandes retos, grandes metas. La felicidad no se alcanza agazapado, esperando a que la tormenta pase. Es normal, lógico, que necesites tiempo para empezar a andar después de una gran caída, pero no conviertas una tragedia en una condena de por vida.


Conozco a muchas personas que se escudan y defienden ilustrando su tragedia con argumentos convincentes y demoledores, maltrato, depresión, alcohol, drogas, cárcel, desahucios, abandono... ¿ y después qué? llevan tantos años autocompadeciendose que ya nadie los toman en serio.¿ qué esperan de los demás, acaso la huida de su presente es motivo de la acción moral de otros?


No hay solución definitiva ni igualitaria para otro ser humano, él debe ser quien busque la salida, quien después de mirar a ambos lados cruce la otra acera. Solo cuando decides avanzar, cuando ya has quemado todos los cartuchos de la autocompasión, cuando no demandas oídos que escuchen la melodía constante de tu desgracia, tu mano alcanzará la otra dispuesta a luchar contigo; contigo, no por ti.


martes, 23 de agosto de 2016

Cumple lo que prometes


JOSÉ LUÍS NUNES MARTINS


Las palabras no son viento que sale de nosotros. Con ellas se dice la verdad, a través de ellas se construyen realidades, pero también con su poder se crean mentiras –  trampa donde se quiere que los otros caigan.

Una promesa que cumplo es una garantía que doy a los otros –y a mí mismo- de que la confianza en mí depositada no se puede perder, fructifica. Una mentira –o una simple promesa hecha – hace lo contrario, corroe los pilares de lo que soy, me destruye... cuando miento, soy yo mismo quien asume que no merece la verdad, que no soy digno de mi misma confianza. Es así porque es casi irrelevante que una determinada mentira sea descubierta por los otros: cuando alguien miente, sabe que miente. Quiere mentir. No quiere la verdad. No quiere ser auténtico.

Creer que las propias palabras son pasajeras es despreciarse. Reconocer un error es bueno, intentar disculparse, alegando que todos cometemos errores, ya es una excusa para la irresponsabilidad... porque es posible que la mayor parte de los otros no cometan los mismos errores que nosotros.

Es esencial tener presente que el eco de la palabra dada con honra quedará para siempre en el corazón de aquel a quien se destina, pero marcará aún más el suelo del alma de quien decidió pronunciarla.

Quien quiere ser mejor, se levanta temprano. No quiere soñar con mundos fáciles y posibles. Quiere vivir lo mejor de todos los posibles, por más difícil que sea.

Importa cuidar mucho del silencio en que envolvemos nuestras palabras. Él dice siempre más que las propias palabras. Puede ser señal de presencia o de ausencia. La verdad o también una mentira. El bien o un mal. El silencio puede ser una armadura que protege o una espada que mata...

Prometer a alguien nuestro silencio bueno será uno de los más bellos gestos que podemos realizar, no la promesa en sí, sino lo que hiciéramos para cumplirlo.
Uno de los designios más altos de la existencia será el de hacer de la propia vida una certeza de bien.


                                                       (ilustração de Carlos Ribeiro)


lunes, 22 de agosto de 2016

La ‘subsociedad’



Daniel Medina Sierra


Hace unos días estuve escuchando un programa de radio. Un chico que estuvo cinco años en la calle y que actualmente se encuentra en un centro, explicaba su experiencia; de eso no os voy a hablar porque de eso ya he hablado bastante al respecto.
Una frase sí que me llamó considerablemente la atención, decía denominarnos como ‘subsociedad’, y hete aquí que empecé a pensar sobre ello y a reflexionar sobre esta singular manera de llamarnos a todos los excluidos sociales.
‘Subsociedad’, o así lo entendí, como si estuviésemos debajo de la sociedad, en el subsuelo, en las alcantarillas de lo que hoy seria la sociedad actual; merece la pena ampliar este tema.


Cuando las personas hablan de los pobres, es cierto que lo hacen como si fuera una especie de tribu, otra raza distinta a ellas, algo lejana e incomprensible para ellos. La distancia, o mejor dicho, el distanciamiento con que las personas hablan de la pobreza es signo inequívoco de que hay una barrera infranqueable entre clases sociales.
A veces no puedo dejar de pensar en la ignorancia voluntaria de muchas de estas persona; me explico, cuando se habla de compromiso, de dignidad, de responsabilidad, de verdades y mentiras, de engaños, de lucha y esfuerzo... ¡ ja! eso lo dicen personas que ni siquiera saben lo que es el significado verdadero de estas palabras, es más, muchas de ellas jamás se lo han aplicado a ellos mismos.


Parece ser que cada persona sin hogar tiene que pasar un examen de consciencia, un juicio de honor, una sentencia ya dictada y prefabricada con todos los tópicos y perjuicios pasados, presentes y futuros. Cualquier canta mañanas del tres al cuarto juzga tu situación y te mira por encima del hombro, como el que mira a un insecto agonizando. Tal vez por eso diga este señor que llamó,  que somos una subsociedad, no lo tengo muy claro.




¿ Y si yo dijera que la 'subsociedad' es la que vive al margen de la pobreza? si yo dijera que todo el sufrimiento causado por estas personas me han hecho ver la verdadera naturaleza de las mismas, la oscuridad de su alma, la estupidez en grado superlativo, la falta de fuerza para afrontar la mínima parte de esta batalla. Daría igual, ya lo creo, pero a mí no. Me hice hombre, niño, fuerte, sensible, real, luchador, perdedor, ganador. Soy un alma libre, no dependo de nada, si mañana muero moriré siendo nada más que un hombre. ¿Quién puede decir eso? Que te juzguen y que te de igual porque sus juicios morales y éticos no están a la altura de los tuyos.


Dudar de la superación de una persona, subestimar su fuerza, sentenciar a muerte a un ser que ha caído y creer que no se levantará jamás. Yo he vivido eso en primera persona, como nadie creyó que me levantaría y renacería de mis cenizas. Sus miradas antes esquivas, con resignación, ignorando mi presencia al pasar. Todos ellos y muchos más reflejaron su verdadero ser cuando caí a las profundidades del desconsuelo, lobos con piel de cordero. Hoy ya nadie se atreve a mirarme así. No le he vuelto la espalda, no los he ignorado, simplemente renací, sin dinero, sin techo seguro, pero renací y eso hace que se tambaleen todos los cimientos de una sociedad vacía e inerte, incapaz de ver la transformación de un ser distinto al de su recuerdo, en definitiva, mejor.


Esta es mi definición de 'subsociedad', la de la falta de empatía, falta de valores básicos, falta de honor y compromiso, una sociedad con desgana de todo, nada les llena, nada les interesa realmente, viviendo en la inopia, sin proyectos, sin metas, sin amistades verdaderas. El precio de este desinterés es aún más caro que el que yo pagué por mi pobreza económica. A mí me ampararon mis valores, mi consciencia, mi autocrítica ¿ pero que los va a amparar a estos que ni en una situación buena conocen valores, ni consciencia de sí mismos y, por lo tanto, incapaz de autocriticarse?





sábado, 20 de agosto de 2016

Mara


 Pilar Paz Pasamar
 
¿Dónde voy yo, Dios mío,
con este peso Tuyo entre los brazos?
¿Para qué has designado
mi pobre fuerza a Tu cansancio inmenso?

Si quieres descansar, descansa en otros,
apoya Tu palabra en otras bocas
que te dirán mejor. Yo quiero ir
a solas por el campo, sin motivos,
sin lazos y sin cosas. Vete ya,
no soy yo quien debiera sostenerte.
Tu peso duele mucho, y es muy grande

Tu fatiga de Dios sobre mi cuerpo.

¿A dónde quieres ir sobre este vano
camino de mis pies, que no se orientan?
Búscate un lecho blando
en el pecho del niño, o del poeta
pero déjame a mí, muda y perdida,
sobre la tarde sola.
No huelles más mi hierba que humedece
un rocío continuo y desvelado.

Estoy empobrecida de lágrimas y gestos,
no tenga más calor que el de esta pena sorda,


y eres muy grande Tú para este frío,
y es muy pequeño el beso de mi boca.

¡Déjame ya, Señor! ¡Hay tanta espiga!
¡Hay tanta espiga enhiesta...!


 No recorras este arenal desierto de mi huida.
¡Déjame ya!... ¡Se está tan bien a solas!
(Mujeres de carne y verso. Antología poética femenina en lengua española del siglo XX. Edición de Manuel Francisco Reina. La esfera literaria. 2002)




No hay Nada que Resista al Tiempo

Miguel Torga



No hay nada que resista el tiempo. Como una gran duna que se va formando grano a grano, el olvido cubre todo. Hace unos días pensaba en esto a propósito de no sé que afecto. En como dos personas creen que se aman locamente, y no tienen mutuamente en el cuerpo y en el pensamiento sino la imagen del otro, y de ahí a media docena de años no se acuerdan siquiera de que tal amor existió, se cruzan en una calle sin el menor estremecimiento, como dos desconocidos.
 
Esa certeza, hoy, se afianzó aún más en mí.

Fui a ver la casa donde pasé uno de los años cruciales de mi vida de adolescente. Y ni las puertas, ni las ventanas, ni el panorama en frente me dijeron nada. Tenía aquí adentro, es cierto, una nebulosa sentimental de todo aquello. Pero lo concreto, lo real, el número de pasos de la escalera, la cara de la casera, la significación terrena de todo aquello, desaparecerá.

Miguel Torga, in "Diário (1940)" 


viernes, 19 de agosto de 2016

La Maravilla de la Vida es que Todo en Ella Tiene Justificación


Miguel Torga


Desahogo de un amigo, que no encuentra justificación para su pecado mortal, que es vivir. Vivir al sol, gratuitamente, como un lagarto. Le respondí que la maravilla de la vida es que todo en ella tiene justificación. Así, desde la más humilde hierba al bicho más repugnante, no hay presencia en el mundo que no sea necesaria e insustituible. Que, de lo contrario, faltaría en la tierra esta admirable plurivalencia, que hace de una tarde de sol, de trigo y cigarras, el más asombroso espectáculo que se puede ver. El medir después la distancia que va de la hormiga al león, de la ortiga al castaño, de Nerón a San Francisco de Asís, es una casuística que no tiene nada que ver con el torrente de savia que inunda el mundo de polo a polo. Fuese, y por la tarde regresó con un bello poema.


Miguel Torga, in "Diário (1938)" 


miércoles, 17 de agosto de 2016

Un cabo para entrar un poco en el misterio


Es fácil encontrar a Dios en una celebración litúrgica, es fácil y cómodo disfrutar de su presencia reinante, sentirse allí pequeño y parte de un reino tan magnífico, tan pleno, unido a todos los creyentes de todos los tiempos. ¡Qué hermosa es una ceremonia litúrgica, una santa misa celebrada con unción, con devoción, sintiéndose parte de un misterio tan grande!

Pero al terminar, al regresar a la vida cotidiana y vulgar, toda aquella luz, aquella paz interior, se desvanece pronto. Si los mismos apóstoles, incluso los que  habían contemplado a Cristo transfigurado, tienen después comportamientos demasiado humanos,  que le causan enfado hasta llegar a la reprimenda; no digamos el mismo Pedro, capaz de confesar a Cristo con la mayor naturalidad y firmeza, a la hora de las duras, se esconde y lo niega, lo traiciona cobardemente ¡Pero, quién no repite una y otra vez estos mismos comportamientos, y aún peores!

La búsqueda sigue, aunque el encuentro se retrasa, incluso parece esquivo; se esconde en apariencias que no nos atraen, que no tienen la luz y la belleza de la celebración  litúrgica. Pero Dios está en todas partes, y sobre todo allí donde haya una persona, y si es una persona necesitada, más aún.

Sin embargo, ahí está la sorpresa, ahí está el milagro, cuando estás ante una persona, necesitada, que no responde  a los parámetros de cordura de una persona común y corriente, de un ciudadano de plenos derechos digámoslo así, y sin embargo te habla de Dios en un lenguaje tan real. Habla, más que  con palabras, con gestos, con hechos. Habla de Él cuando te agradece de corazón lo poco que le puedes dar;  cuando te valora sólo porque lo escuchas, o porque tienes el valor de mirarle a los ojos, de igual a igual, sin juzgar ni su apariencia ni su vida.

Pero el colmo del milagro es cuando, en medio de la miseria que rodea a esa persona, surge un interior fabuloso, puro, que habla de Dios misericordioso desde la indigencia más absoluta, material e intelectual a veces. Ese es el misterio, escondido para los sabios,  los duros de corazón, los egoístas. ¡Cuánta generosidad he visto en la indigencia! ¡He visto personas tan ricas, tan humanas, tan nobles, que las carencias materiales no suponen ningún obstáculo a su fe, sino que la acrecientan!

Pero, a pesar de ser tan evidente, me cuesta admitirlo, he de reconocerlo. Sí, esos son los hechos, los cuales constituyen  un cabo del misterio que descubro en mitad de la noche, y que me impulsan a levantarme para tratar de escribirlos para que no se me olvide mañana al levantarme y comenzar la actividad.

¿Cómo sonarán a una personas sin hogar estas palabras tan bellas? No lo sé, pero con ellas quiero terminar con una oración por todos ellos: “El Señor es mi Pastor, nada me falta, en verdes praderas me hace recostar, me conduce hacia fuentes tranquilas y repara mis fuerzas... Aunque camine por cañadas oscuras, nada temo, porque Tú vas conmigo, tu vara y tu cayado me sosiegan. Preparas una mesa delante de mis enemigos, unges mi cabeza y mi copa rebosa. Tu bondad y tu misericordia me acompañan todos los días de mi vida, y habitaré en la casa del Señor por días sin termino.”


Esta mano



Emanuel Lomelino

Esta mano que en otro tiempo te amparó
es la misma que tú ahora no deseas
por muy  mal que la sientas y veas
fue esta mano la que siempre te sostuvo.

Esta mano que en el dolor te reconfortó
es la misma que odias, ya no besas,
y fue la razón por la cual no lloras
fue mi mano la que te secó el rostro.

Esta mano que ahora apartas y de la que reniegas
siempre te apoyó en la oscuridad y a ciegas
en todas las batallas que tú libraste.

Esta mano que nunca se fue de tu lado
es la mano a la que yo había renunciado
es la misma mano que yo te di y tu rechazaste.



EMANUEL Jesús Silva Freitas Lomelino nació el 29 de enero de 1972 en una casa en Camarate que ya no existe por culpa progreso. Es el mayor de tres hijos de una relación entre un típico de Lisboa y Minho que terminó trágicamente hace 30 años. La pasión por la poesía no se sabe cuándo o por qué nació, pero con los años ha ido ganando terreno hasta convertirse en lo que es hoy, una parte importante de su vida. Durante muchos años, los poemas que escribió se ocultan de las miradas indiscretas, pero se perdieron una parte sustancial de la producción poética. Con la adquisición del equipo, poco más de tres años, influenciado por el amigo de la infancia, Paulo Santos (Tarota), comenzó a llevar sus primeros escritos y producir mucho más a menudo. En 2008, después de crear un blog sobre literatura y ser consciente del potencial de Internet, decidió iniciar la promoción de su poesía en la blogosfera y las reacciones que le recibieron dio la motivación para continuar con esta su recorrido por el mundo de la poesía. Verso Amateur , su primer libro es sólo un paso más en esta subida.( http://www.sitiodolivro.pt/pt/autor/emanuel-lomelino/30544/)

lunes, 15 de agosto de 2016

Agradecimiento a la Divina Pastora

Hoy, 15 de agosto, Día de la Asunción, miembros del equipo de cáritas parroquial de la Divina Pastora, de San Fernando, hemos participado, invitados por la Cofradía que tan bien la sirve, en el cortejo procesional, que recorre las calles del pueblo, permitiendo así a todos, sin ninguna excusa,  honrar a la Divina Pastora, y también a seguirla por la senda más segura para llegar al mismo Dios.

Cáritas, por esencia es, cuidado amoroso, providencia, comprensión, acompañamiento, y ¡quién mejor que la Divina Pastora puede guiarnos en nuestra tarea! Entonces, tenemos que agradecer a la Cofradía de la Divina Pastora, de las Almas Coronada, que nos haya invitado a proclamar la devoción a nuestra Maestra, y a hacer público nuestro compromiso de esforzarnos cada día más en nuestra misión dentro de la Iglesia, con los más necesitados.


Es el segundo año que recibimos esta invitación, y la agradecemos sinceramente. Nos llena de satisfacción poder agradecer con nuestra participación en los actos centrales del culto a nuestra Divina Pastora, a quien colabora tan generosamente con cáritas año tras año.

El bien y el mal nunca son evidentes


JOSÉ LUÍS NUNES MARTINS



El mundo es mayor y más rico de lo que parece. Tiene fundamentos que desconocemos y fines que nos sobrepasan. Hay un conjunto de realidades íntimas que escapan a los ojos, pero que es la razón de ser de todo lo que puede ser visto.

Incluso lo que es más precioso en este mundo está, muchas veces, bajo un manto de suciedad. Así como las mayores inmundicias surgen, casi siempre bajo la apariencia de cosas buenas. Las apariencias son trampas donde quedan apresados los que creen que las bellezas se ven con los ojos abiertos...

Hay una música, muy parecida a un silencio bueno, que nos ayuda a soportar los peores momentos de la vida. Nos llega del corazón y es una señal del misterio que reside en lo más íntimo de nosotros.

No se ama por conocer, es porque se ama lo que se conoce.

El amor es una intimidad entre dos personas. No se aman cosas.

La verdad resulta del encuentro entre el pensamiento y la realidad. Por eso, es siempre un descubrimiento que se encuentra. Podemos negar la verdad, mintiendo, pero ni la realidad ni el pensamiento se dejan jamás moldear por las mentiras.

Amar es el coraje tranquilo que quiere ser verdadero.

Para amar es preciso ser íntegro, pero solo amando llegamos a serlo.




                                                           (ilustração de Carlos Ribeiro)


viernes, 12 de agosto de 2016

Los débiles no llegan al cielo


JOSÉ LUÍS NUNES MARTINS


La fuerza de los fuertes les llega de algo superior a la voluntad, pero al cual podemos decir que no o que sí. Esta fuerza es un don que presupone un conjunto de sufrimientos comunes. Al final, el cielo solo se alcanza con mucha persistencia, firmeza y coraje.

Nunca es fácil afrontar peligros y adversidades, vencer duros trabajos, sufrir dolores, disgustos y tormentas. Batallas que se suceden y que violentan aún más porque no dan tregua para que haya descanso...  siempre con los ojos abiertos.

Pero ni el doble de la fuerza de todos los tiranos llegara, alguna vez, a vencer la fuerza del alma de un justo.

No se crea que el interior de alguien bueno es un paraíso. Antes bien, un teatro de guerras sin fin. Es porque la constancia en el corazón es tan importante como el coraje. Vacila, pero no cede. Se desanima, pero no desiste. Sufre, pero no muere... porque comparte con los otros los dolores de la vida... entregándose, con sentido, hasta la muerte.

Alguien fuerte es y será siempre fuerte, mientras lo quiere y puede ser, no importa que se sienta débil, ni que lo tengan abandonado o ni siquiera nadie le de importancia. Su don es mayor que cualquier otro. Este don es el amor.
Y si pocos son dignos del amor que les fue dado y habita en sí son, sin embargo, sí son suficientes para que haya esperanza y sentido en este mundo.

Cuando el mundo asiste –egoísta-  sin hacer nada ante la muerte de uno de estos... es el mundo quien pierde. La muerte de un valiente hace que se desmorone la parte del suelo que antes lo sostenía a él.

Amar es saber de sí solamente después de su entrega al otro. Es mantenerse,  firme en la fe, aún después de haber perdido todas las fuerzas  que se gastan.

El amor es la fuerza de los fuertes.


                                        ((ilustração de Carlos Ribeiro)


Es descorazonador


“nosotros no somos importantes; no contamos para nada; se nos trata así, en cualquier parte, incluso aquí”.

Son palabras casi textuales que escuchaba esta mañana, a dos personas que viven temporalmente en el hogar, aunque ya conviven con nosotros desde hace unos meses, por lo que sus palabras duelen un poco más. Escuchándolos recordaba el enorme desagrado, la indignación que le produce a otra persona, muy allegada, el escuchar las palabras “excluido social”.

Ganas me dan de terminar aquí este post. Sin embargo trataré lo más escuetamente posible de aclarar el momento en el escuchaba estas expresiones. Era mientras esperaban su cita con la trabajadora social, y tuvieron que esperar un poco más porque habían llegado otras personas, se supone más importantes, que no necesitaban atención, ni llevaban cuestiones de importancia vital para sus personas.


Yo sé, con certeza, que la trabajadora social no piensa así, que la interrupción de esas personas en medio de su trabajo, no le sienta nada bien. Son esas personas, las que se dedican voluntariamente a servir a los demás, las que deberían tener ese cuidado, esa delicadeza, de no interrumpir, no hacer esperar, de valorar el tiempo y la persona que necesita ayuda de los demás para seguir viviendo.

miércoles, 10 de agosto de 2016

El infierno


Daniel Medina Sierra


Empezaré este relato adelantando que por mucho que escriba casi nadie lo entenderá.
Este relato del que hoy os voy a hablar trata de lo que muchos llaman infierno, y el único objetivo de este relato es que el lector simplemente tenga una evidencia real y objetiva, desde el punto de vista personal.
Mucho habéis escuchado y leído sobre los pobres, muchos conocen personas que han pasado o están pasando por ello, otros incluso viven cada día con ellos siendo voluntarios; pero pocos han pasado por ello de forma directa.


Para entender " algo" o vislumbrar cierto entendimiento de lo que ocurre dentro del sujeto pobre hay que empezar por el principio. La culminación o el declive, según se mire, empieza con parte de tus sueños cumplidos. Tu casa, tu trabajo, tus amigos, familia, mujer o novia... Son la base de tu vida, tu razón de existir; son tu sostén, has compuesto cada cimiento, cada columna con ellos. Son tu pasado y tu presente e incluso tu futuro, cada recuerdo está con ellos y contigo y conforma tu historia personal.
Miras atrás y te dices a ti mismo ¡vaya, lo he conseguido!


Después de la luz viene la sombra, detrás de cada día llega la noche y cuando llega la noche es para quedarse y no habrá luz como aquella. El declive ya se sabe, trabajo, ahí  es donde tus cimientos empiezan a quebrarse.
Suponemos que un simple trabajo no va a acabar con todo, pero es como la suave brisa que anticipa a la tormenta. Todo muy mundano, muy material, muy superficial, bancos que te acosan, facturas que no puedes pagar, limitación económica... y llegan las discusiones, los reproches, los miedos, las decepciones.


En poco tiempo toda esa gente va desapareciendo, gradualmente, desde la más cercana hasta los conocidos eventuales. Ya nadie te quiere, eres un fracasado, un estorbo, alguien a quien ignorar por que ahora le da vergüenza incluso saludarlo.
Incomprensiblemente , todos te han olvidado y estas en la miseria, tus recuerdos son tan solo vagos recuerdos dolorosos de días felices, y una condena que te lleva a la depresión absoluta. Son como cadenas que te arrastran al vacío de la desolación, el infierno mismo.
  
Jamás te recuperas del todo, jamás serás el mismo, nunca volverás a vivir igual, aunque tengas trabajo y casa. Si logras salvarte y escapar de las garras del infierno, habrás tenido que morir para ser otro hombre. La pobreza es el germen de la maldad humana, la materia tan solo una ilusión, lo que antes parecía correcto ya no lo es, lo que antes conocías como felicidad tampoco lo es. Y ahora existe un vacío en ti, un vacío que no sabes cómo llenar, una rabia contenida por aquellos que creen que te compensaran con trabajo¡ y mi vida, y mis sueños, y mis esfuerzos, mis llantos, mi verdad! como coño me lo compensa la  sociedad,  hipócrita y arrogante.

Vivimos una gran mentira y no se resuelve dando limosnas o con palmaditas en la espalda. Lo que viví ya no puede cambiarse, lo que sufrí no se puede reparar. Este resumen lo entenderán aquellos excluidos sociales que han pasado y están pasando por ello, los demás, os aseguro que no.


martes, 9 de agosto de 2016

Letanías de la humildad


Jesús, manso y humilde de Corazón… óyeme.
Del deseo de ser lisonjeado… líbrame, Jesús.
del deseo de ser alabado…
del deseo de ser honrado…
del deseo de ser aplaudido…
del deseo de ser preferido a otros…
del deseo de ser consultado…
del deseo de ser aceptado…
del temor de ser humillado…
del temor de ser despreciado…
del temor de ser reprendido…
del temor de ser calumniado…
del temor de ser olvidado…
del temor de ser puesto en ridículo…
del temor de ser injuriado…
del temor de ser juzgado con malicia…
Que otros sean más amados que yo… Jesús, dame la gracia de desearlo.
que otros sean más estimados que yo…
que otros crezcan en la opinión del mundo y yo me eclipse…
que otros sean alabados y de mí no se haga caso…
que otros sean empleados en cargos y a mí se me juzgue inútil…
que otros sean preferidos a mí en todo…
que los demás sean más santos que yo con tal que yo sea todo lo santo que pueda…

Oración: Oh Jesús que, siendo Dios, te humillaste hasta la muerte, y muerte de cruz, para ser ejemplo perenne que confunda nuestro orgullo y amor propio. Concédenos la gracia de aprender y practicar tu ejemplo, para que humillándonos como corresponde a nuestra miseria aquí en la tierra, podamos ser ensalzados hasta gozar eternamente de Ti en el cielo. Amén.

domingo, 7 de agosto de 2016

“Nunca tuvimos una generación tan triste”


Augusto Cury

Augusto Cury, el famoso siquiatra que ha publicado libros en más de 70 países y da conferencias para multitudes en Brasil y fuera de allí, lanzó recientemente una versión para niños y adolescentes de su best seller Ansiedad- Como afrontar el Mal del Siglo. El autor conversó con la gente sobre el desafío de criar a los hijos hoy y no ahorra críticas a la manera como la familia y la escuela está educando a los pequeños. ¡Comprueba!

Exceso de estímulos

“Estamos asistiendo al asesinato colectivo de la infancia de los niños y de la juventud de los adolescentes en todo el mundo. Alteramos el ritmo de construcción de los pensamientos por medio del exceso de estímulos, sean regalos en todo momento, sea acceso a los smartphones, redes sociales, juegos de videojuegos o exceso de TV. Ellos están perdiendo las habilidades socio emocionales más importantes: colocarse en el lugar del otro, pensar antes de actuar, exponer y no imponer las ideas, aprender el arte de agradecer. Es necesario enseñarlos a proteger la emoción para que queden libres de trastornos síquicos. Ellos necesitan controlar los pensamientos para prevenir la ansiedad. Tener conciencia crítica y desarrollar la concentración. Aprender a no actuar por la reacción, según el esquema ‘doy, llevo’, y a desarrollar el altruismo y generosidad”.

Generación triste

 “Nunca tuvimos una generación tan triste, tan depresiva. Necesitamos enseñar a nuestros niños a hacer pausas y contemplar lo bello. Esta generación necesita muchísimo sentir placer: enviciamos a nuestros hijos y alumnos a recibir muchos estímulos para sentir migajas de placer. El resultado: son intolerantes y superficiales. El índice de suicidios ha aumentado. La familia necesita convencerse de que el consumo no hace a nadie feliz. Suplico a los padres: los adolescentes necesitan ser estimulados a aventurarse, a tener contacto con la naturaleza, encantarse con la astronomía, con los estímulos lentos, estables y profundos de la naturaleza que no son rápidos como las redes sociales”.

Dolor compartido

 “Es fundamental que los niños aprendan a elaborar las experiencias. Por ejemplo, ante una pérdida o dificultad, es necesario que lleven a cabo una asimilación profunda de lo que pasó y aprender de aquello. ¿Cómo ayudar en el proceso? Los padres necesitan hablar de sus lágrimas, sus dificultades, sus fracasos. En vez de eso, padre y madre dejan a los hijos con la tablet, el Smartphone, y los llevan a escuelas de tiempo integral. Padres que solo dan productos a sus hijos, pero son incapaces de transmitir su historia, transforman seres humanos en consumidores. Es necesario sentarse a conversar: ‘hijo, yo también fracasé, también pasé por dolores, también fui rechazado. Hubo momentos en que lloré’. Cuando los padres cruzan su mundo con el de los hijos, se forman archivos saludables poderosos en su mente, que yo llamo ventanas luz: memorias capaces de llevar a los niños y adolescentes a trabajar dolores pérdidas y frustraciones”.

Intimidad

“Padres que no cruzan su mundo con el de sus hijos y solo actúan como manuales de reglas y están preparados para lidiar con máquinas. Es necesario crear una intimidad real como los pequeños, una empatía verdadera. La familia no puede solamente criticar comportamientos, señalar faltas. Debe transmitirse emoción en la relación. Los padres deben ser los mejores juguetes de sus hijos. La nutrición emocional es importante aunque no se tenga tiempo, el tiempo necesita ser cualitativo. Quince minutos a la semana pueden valer por un año. Los padres tienen que ser maestros de la vida de los hijos. Las escuelas también necesitan cambiar. Son muy cartesianas, enseñan raciocinio y pensamiento lógico, pero se olvidan de las habilidades socio-emocionales”.
Más juego, menos información
 “El niño tiene que ser infancia. Necesita jugar, y no tener una agenda pre establecida todo el tiempo, con aulas variadas. Es importante que creen juegos, desarrollando la creatividad. Hoy, un niño de siete años tiene más información que un emperador romano. Son informaciones en desacuerdo con el conocimiento. Los padres pueden y deben imponer límites al tiempo que los hijos pasan frente a las televisiones. Sugiero dos horas al día. Si usted no pone límite, ellos van a desarrollar una emoción viciada, necesitando cada vez más para sentir menos: van a dejar de reflexionar, se interioriza, jugar y contemplar lo bello”.

¡Enhorabuena!

 “En vez de señalar faltas, los padres deben promover los aciertos. Todos los días, hijos y alumnos tienen pequeños aciertos y actitudes inteligentes. Padres que solo critican y maestros que solo controlan provocan timidez, inseguridad, dificultad en aprender. Los educadores necesitan ser carismáticos, promover a sus educandos. Así, el hijo y el alumno van a tener placer de recibir el elogio. Eso no tiene vuelta de hoja. El ser humano tiende a comportamientos errados y no tiene aseguradas características saludables.

Consejo final para los padres

 “Veo padres que reclaman de todo y de todos, no saben oír no, no saben trabajar las pérdidas. Son adultos,  con edad emocional no desarrollada. Para actuar como verdaderos maestros, padre y madre necesitan estar equilibrados emocionalmente. Deben apagar el móvil en el fin de semana y ser padres. Muchos están enviciados con el Smartphone, no consiguen desconectarse. ¿Cómo van a enseñar a sus hijos a hacer pausas y contemplar la vida? Si los adultos tienen lo que yo llamo el síndrome del pensamiento acelerado, que es vivir sin conseguir aquietar la mente, cómo van a ayudar a sus hijos a disminuir la ansiedad?”

http://www.portalraizes.com/nunca-tivemos-uma-geracao-tao-triste/?fb_comment_id=983655105016825_995718273810508&comment_id=987768207938848&reply_comment_id=995718273810508

viernes, 5 de agosto de 2016

Impactado por el sufrimiento, que ha visto por todas partes.


Esta mañana hemos recuperado el ambiente de tertulia, relajada, propensa a las confidencias, al desahogo, a la expresión libre de las ideas y sentimientos, transcurriendo en orden y respetuosamente las intervenciones, sin atropellos ni imposiciones. Hoy ha sido diferente.

Allí estábamos personas tan diferentes, acabadas de conocer algunas, y sin embargo, espontáneamente, se creó un clima de confianza, prestos  a escuchar y a compartir la opinión que cada uno quisiera transmitir.

N., A., dos nombres, uno de amigo y el otro de apóstol de Jesús, G.; G., el P. L. y yo mismo. El recién llegado se encuentra aquí por dos motivos, la separación matrimonial el primero, y el segundo que en su ciudad el albergue es solo para personas con alguna adicción, él, como es persona sobria y muy bien educado... no tiene cabida en ese albergue.

Tanto en el primer caso como en el segundo, es una víctima totalmente inocente de las leyes y del sistema asistencial que estamos creando, o hemos permitido que se cree. Hoy el bueno es culpable de serlo, sus principios y normas, las que le han permitido desarrollarse con buena conciencia y resultados, son antiguallas, cosas de carcas, del pasado;  y el menos bueno es el que merece todas las atenciones y toda la comprensión, y por tanto todos los derechos de una sociedad falsamente tolerante, fiel al relativismo y otras ‘nuevas dudosas virtudes’; los derechos son para los que se toman los de los demás ‘a la torera’.

Se dijeron cosas allí de mucho calado, de una gran sensatez, y pronto llegamos a la conclusión de que no era normal lo que nos está pasando como sociedad, de que no vamos por buen camino, que no entendemos qué pretenden determinadas leyes, y determinadas normas de convivencia. Este hombre nos decía con media sonrisa que el padre de su ex mujer estaba de acuerdo con él, y no con su hija, y cómo en el albergue lo rechazaron por sobrio. Seguimos hablando de todo un poco, de su trabajo, sus viajes, cuando podía, y de cómo hoy hay que ser extranjero en tu propio país para poder emprender un negocio, o para que te den alojamiento en un albergue...

Me impresionó cuando dijo, con el rostro afectado sin ninguna afectación, cuánto le conmovía el sufrimiento... es lo que más recordaba de sus viajes, por toda Europa. Como muestra diré que me preguntó si yo había estado en Roma, y al responderle que no, no trató de hablarme de su grandeza, su belleza, sino que lo que él recordaba era la plaza de San Pedro y la columnata, de noche,  llena de personas sin techo durmiendo y descansando...


jueves, 4 de agosto de 2016

Las rupturas familiares, nueva causa de pobreza


Por:  Víctor Ruiz

Fuente: www.e-cristians.net 

Una característica propia de este nuevo fenómeno emergente es la llamada feminización de la pobreza


En el actual contexto social, la transgresión de los valores tradicionales suele ser percibida como algo positivo, divertido, políticamente correcto y muchas veces necesario por la mayoría de políticos a la caza del voto, por los medios de comunicación y por una gran parte de la sociedad en general. Transgredir está de moda y ya hace años que esta actitud se ve reflejada en la estructura familiar, entre otros ámbitos. La tendencia a la precariedad en las relaciones de pareja conduce a que cada 4 minutos se rompa un matrimonio en España, según un informe realizado por el Instituto de Política Familiar. Por otra parte, es de todos conocido que las separaciones y divorcios son motivo de sufrimiento para ambas partes, pero sobre todo suelen causar problemas psicológicos a largo plazo a los hijos afectados. A todos estos datos, viene a sumarse ahora uno nuevo: Un estudio de la Universidad Pompeu Fabra de Barcelona revela que
una tercera parte de los separados y divorciados en la capital catalana acaban sufriendo una situación de pobreza y precariedad económica.

Según el estudio de la Universidad Pompeu Fabra (UPF), las rupturas familiares son la causa de un nuevo modelo de pobreza que afecta, sobre todo, a la mujer. Los divorcios y las separaciones matrimoniales conllevan un riesgo añadido que favorece una emergente situación de precariedad económica, en la que también influyen otros factores de edad y género. Sebastián Sarasa, profesor de la citada universidad, ha presentado un informe sobre la pobreza y la exclusión en Barcelona que llega a esta conclusión, entre otras relacionadas con la mendicidad, cruzando y comparando diversos indicadores sociales y económicos entre los años 1996 y 2000.

El IPF ha dado la voz de alarma al constatar que, desde 1992 hasta hoy, el incremento de matrimonios rotos se ha disparado espectacularmente. Estamos hablando de un incremento del 72 por ciento, frente al estancamiento en todos estos años de la cifra de enlaces matrimoniales, que rondan las 200.000 parejas anuales. "La situación es tal que las rupturas matrimoniales están creciendo a ritmos más acelerados que la creación de nuevos matrimonios", señala Eduardo Hertfelder, presidente del IPF.

Los niños, los grandes perdedores

Las causas de este fenómeno sociológico, según señala la psicóloga Patricia Martínez, que ha participado en el estudio del Instituto de Política Familiar, hay que buscarlas "en la precariedad de las relaciones de pareja, generada sobre todo por el cambio cultural, la pérdida de valores religiosos y morales, la incorporación de la mujer al trabajo y la falta de colaboración de los varones en las tareas domésticas". Desde que entró en vigor la Ley del Divorcio en 1981, 4 millones de españoles se han visto afectados por los cerca de 1,5 millones de rupturas matrimoniales. Y el informe hace hincapié en que, de esta cifra, "más de un millón de afectados son niños, una situación que puede calificarse como dramática en términos de trastornos de la personalidad, fracaso escolar, etcétera", según afirma Hertfelder.

Los niños, al igual que ocurre en los casos de maltratos y en las guerras, son las víctimas sin voz ni voto en las decisiones de los adultos, en este caso en lo concerniente a la ruptura del núcleo familiar. Cabe añadir que, en el caso de las separaciones, la precariedad de las relaciones de la pareja a la que hacíamos referencia lleva en ocasiones a uno de los dos cónyuges a buscar refugio en una tercera persona, lo que se traduce en que uno de cada cinco niños proviene de una relación extramatrimonial. Los niños, además, se enfrentan a situaciones inestables, sin los referentes definidos de un padre y una madre que aporten la necesaria sensación de seguridad que garantiza un matrimonio estable.

Para corroborar hasta qué extremo pueden afectar las separaciones a los hijos, una investigación publicada en el JOURNAL OF FAMILY STUDIES ha demostrado que la mayoría de bebés y niños que se ven sometidos a los cambios propios de vivir con padres divorciados, alternando su vida diaria en los hogares de ambos, desarrollan problemas psicológicos a largo plazo. Según esta investigación, alternar la convivencia entre padres separados ocasiona "problemas de relación" en el 60 por ciento de los niños menores de 18 meses. A largo plazo, estos niños crecen con "niveles alarmantes de inseguridad emocional y una baja capacidad para regular emociones fuertes" durante su juventud y la posterior etapa de adultos.

Feminización de la pobreza

El estudio presentado por Sebastián Sarasa, relativo a la pobreza derivada de las separaciones y divorcios, pone también de manifiesto una característica propia de este nuevo fenómeno emergente: la llamada feminización de la pobreza. Cuando se produce una ruptura matrimonial, tanto el hombre como la mujer suelen padecer trastornos emocionales, psíquicos o económicos, pero es ella la que se suele llevar la peor parte. La feminización de la pobreza queda confirmada por indicadores que revelan que un 37 por ciento de las mujeres que sólo tienen estudios primarios están en una clara situación de carestía económica y representan un 62 por ciento de los perceptores de la renta mínima de inserción.

La feminización de la pobreza viene a establecer que hombres y mujeres experimentan una realidad de escasez económica de forma muy diferente. A la mujer le resulta mucho más complicado salir de esa situación debido a la cantidad de estereotipos y discriminaciones a las que está sometida. La desigualdad de oportunidades en el acceso al empleo, la exclusión de que es víctima por lo que muchas empresas consideran "las obligaciones domésticas" (entre las que se incluye el hacerse cargo de los hijos pequeños, que las lleva a acceder a puestos de trabajo peor considerados y retribuidos que los de los hombres) y la precariedad laboral, que incide más en las mujeres y las hace más presentes en la economía sumergida, son sólo algunos de los ejemplos que conducen a la feminización de la pobreza. A todo ello, cabe añadir la responsabilidad que tienen sobre los hijos, sobretodo en el caso de los más pequeños, dado que normalmente son las mujeres las que cargan con esa tarea afectiva, formativa y de manutención. Asumir el doble rol de trabajadora y madre de familia, sin la colaboración y presencia del padre, no es tarea fácil, especialmente si la situación económica es precaria.

En numerosas ocasiones nos hemos referido a las negativas consecuencias que acarrea para la sociedad, actualmente y de cara al futuro, una educación exenta de valores tradicionales y basada en buena medida en la transgresión y en una visión hedonista y materialista de la realidad que nos rodea. El sustento de esos valores se perfila como algo imprescindible en el caso de las rupturas familiares, que afectan principalmente, como hemos dicho, a los niños. La Santa Sede ha recordado siempre ante las Naciones Unidas, que la mejor manera de mejorar la dramática condición de la infancia es apoyar a la familia.


Resiliencia: definición y significado



La resiliencia es una capacidad que nos permite afrontar las crisis o situaciones potencialmente traumáticas y salir fortalecidos de ellas. La resiliencia implica reestructurar nuestros recursos psicológicos en función de las nuevas circunstancias y de nuestras necesidades. De esta manera, las personas resilientes no solo son capaces de sobreponerse a las adversidades que les ha tocado vivir, sino que van un paso más allá y utilizan esas situaciones para crecer y desarrollar al máximo su potencial.

Para las personas resilientes no existe una vida dura, sino momentos difíciles. Y no se trata de una simple disquisición terminológica, sino de una manera diferente y más optimista de ver el mundo ya que son conscientes de que después de la tormenta llega la calma. De hecho, estas personas a menudo sorprenden por su buen humor y nos hacen preguntarnos cómo es posible que, después de todo lo que han pasado, puedan afrontar la vida con una sonrisa en los labios.
La práctica de la resiliencia: ¿Cómo podemos ser más resilientes?

La resiliencia no es una cualidad innata, no está impresa en nuestros genes, aunque sí puede haber una tendencia genética que puede predisponer a tener un “buen carácter”. La resiliencia es algo que todos  podemos desarrollar a lo largo de la vida. Hay personas que son resilientes porque han tenido en sus padres o en alguien cercano un modelo de resiliencia a seguir, mientras que otras han encontrado el camino por sí solas. Esto nos indica que todos podemos ser resilientes, siempre y cuando cambiemos algunos de nuestros hábitos y creencias.

De hecho, las personas resilientes no nacen, se hacen, lo cual significa que han tenido que luchar contra situaciones adversas o que han probado varias veces el sabor del fracaso y no se han dado por vencidas. Al encontrarse al borde del abismo, han dado lo mejor de sí y han desarrollado las habilidades necesarias para enfrentar los diferentes retos de la vida.

¿Qué caracteriza a una persona resiliente?

Las personas que practican la resiliencia:

Son conscientes de sus potencialidades y limitaciones. El autoconocimiento es un arma muy poderosa para enfrentar las adversidades y los retos, y las personas resilientes saben usarla a su favor. Estas personas saben cuáles son sus principales fortalezas y habilidades, así como sus limitaciones y defectos. De esta manera pueden trazarse metas más objetivas que no solo tienen en cuenta sus necesidades y sueños, sino también los recursos de los que disponen para conseguirlas.

Son creativas. La persona con una alta capacidad de resiliencia no se limita a intentar pegar el jarrón roto, es consciente de que ya nunca a volverá a ser el mismo. El resiliente hará un mosaico con los trozos rotos, y transformará su experiencia dolorosa en algo bello o útil. De lo vil, saca lo precioso.

Confían en sus capacidades. Al ser conscientes de sus potencialidades y limitaciones, las personas resilientes confían en lo que son capaces de hacer. Si algo les caracteriza es que no pierden de vista sus objetivos y se sienten seguras de lo que pueden lograr. No obstante, también reconocen la importancia del trabajo en equipo y no se encierran en sí mismas, sino que saben cuándo es necesario pedir ayuda.

Asumen las dificultades como una oportunidad para aprender. A lo largo de la vida enfrentamos muchas situaciones dolorosas que nos desmotivan, pero las personas resilientes son capaces de ver más allá de esos momentos y no desfallecen. Estas personas asumen las crisis como una oportunidad para generar un cambio, para aprender y crecer. Saben que esos momentos no serán eternos y que su futuro dependerá de la manera en que reaccionen. Cuando se enfrentan a una adversidad se preguntan: ¿qué puedo aprender yo de esto?

Practican el mindfulness o conciencia plena. Aún sin ser conscientes de esta práctica milenaria, las personas resilientes tienen el hábito de estar plenamente presentes, de vivir en el aquí y ahora y tienen una gran capacidad de aceptación. Para estas personas el pasado forma parte del ayer y no es una fuente de culpabilidad y zozobra mientras que el futuro no les aturde con su cuota de incertidumbre y preocupaciones. Son capaces de aceptar las experiencias tal y como se presentan e intentan sacarles el mayor provecho. Disfrutan de los pequeños detalles y no han perdido su capacidad para asombrarse ante la vida.

Ven la vida con objetividad, pero siempre a través de un prisma optimista. Las personas resilientes son muy objetivas, saben cuáles son sus potencialidades, los recursos que tienen a su alcance y sus metas, pero eso no implica que no sean optimistas. Al ser conscientes de que nada es completamente positivo ni negativo, se esfuerzan por centrarse en los aspectos positivos y disfrutan de los retos. Estas personas desarrollan un optimismo realista, también llamado optimalismo, y están convencidas de que por muy oscura que se presente su jornada, el día siguiente puede ser mejor.

Se rodean de personas que tienen una actitud positiva. Las personas que practican la resiliencia saben cultivar sus amistades, por lo que generalmente se rodean de personas que mantienen una actitud positiva ante la vida y evitan a aquellos que se comportan como vampiros emocionales. De esta forma, logran crear una sólida red de apoyo que les puede sostener en los momentos más difíciles.

No intentan controlar las situaciones. Una de las principales fuentes de tensiones y estrés es el deseo de querer controlar todos los aspectos de nuestra vida. Por eso, cuando algo se nos escapa de entre las manos, nos sentimos culpables e inseguros. Sin embargo, las personas resilientes saben que es imposible controlar todas las situaciones, han aprendido a lidiar con la incertidumbre y se sienten cómodos aunque no tengan el control.

Son flexibles ante los cambios. A pesar de que las personas resilientes tienen una autoimagen muy clara y saben perfectamente qué quieren lograr, también tienen la suficiente flexibilidad como para adaptar sus planes y cambiar sus metas cuando es necesario. Estas personas no se cierran al cambio y siempre están dispuestas a valorar diferentes alternativas, sin aferrarse obsesivamente a sus planes iniciales o a una única solución.

Son tenaces en sus propósitos. El hecho de que las personas resilientes sean flexibles no implica que renuncien a sus metas, al contrario, si algo las distingue es su perseverancia y su capacidad de lucha. La diferencia estriba en que no luchan contra molinos de viento, sino que aprovechan el sentido de la corriente y fluyen con ella. Estas personas tienen una motivación intrínseca que les ayuda a mantenerse firmes y luchar por lo que se proponen.

Enfrentan la adversidad con humor. Una de las características esenciales de las personas resilientes es su sentido del humor, son capaces de reírse de la adversidad y sacar una broma de sus desdichas. La risa es su mejor aliada porque les ayuda a mantenerse optimistas y, sobre todo, les permite enfocarse en los aspectos positivos de las situaciones.

Buscan la ayuda de los demás y el apoyo social. Cuando las personas resilientes pasan por un suceso potencialmente traumático su primer objetivo es superarlo, para ello, son conscientes de la importancia del apoyo social y no dudan en buscar ayuda profesional cuando lo necesitan.


 (Pido disculpas por no citar la fuente, pero la ha perdido)