sábado, 28 de marzo de 2020

¡Cuidado! ¡Esto no es aun el fin del mundo!



José Luís Nunes Martins


Vivimos un tiempo nuevo, Nuestras rutinas han sido alteradas, casi que ya tenemos otras… Parece que hubiéramos cambiado de continente, de cultura o de siglo… Un virus ha venido a cambiar casi todo en nuestro mundo.

Unos tienen pánico de ser contagiados, otros miedo de contagiar. Unos tienen deseos de huir, mientras otros se sienten llamados a luchar en la línea del frente, cuidando de los que ya son víctimas de estas circunstancias…

En estos tiempos muy duros, existen dos tendencias comunes: la de comprometerse a grandes cambios y la de desistir.

Ahora bien, las crisis no son los mejores momentos para prometer, ni tampoco para resignarse a lo que quiera que sea, de forma definitiva. Son tiempos de protegernos mientras no conseguimos superar lo que nos oprime. Es preciso tener paciencia para soportar la adversidad sin perder nuestra identidad. Aunque cueste. Mucho.

¡Ante una crisis, hay quien lo niega todo! Incluso las mayores evidencias, aunque las tengamos delante de los ojos!

Otros luchas contra todo con todas las fuerzas, en una especie de huida adelante en dirección a lo que dispara sobre ellos. Son medio héroes y medio tontos…


Después están los que esperan. Los que soportan y entienden que es tiempo de trabajar y superar. ¡Intentan tener buen sentido, no tomarse la vida demasiado en serio y tomar partido por el bien que siempre existe!

¡Si fuese el fin del mundo, tal vez fuese más claro, porque no habría mañana para nadie!

Como aún no es el apocalipsis…es preciso tener paciencia para aguantar las adversidades que son siempre más dolorosas cuando se extienden en el tiempo y persisten, a pesar de lo que hagamos… ¡Quien se siente inútil, puede siempre, por lo menos, coger el teléfono y hacerse presente en la vida de quien sufre soledad, abandono u olvido! ¡Con el silencio atento de quien ama!

Sé quien eres, sin promesas ni renuncias.


https://www.facebook.com/jlnmartins?epa=SEARCH_BOX

lunes, 23 de marzo de 2020

Dejar que otros hagan, y agradecérselo



Mucho me ha costado  aceptar que no es por falta de coraje  no poder seguir ejerciendo de voluntario, en estas circunstancias precisamente, en que todos, a escala mundial, nos vemos sometidos a un aislamiento forzoso por temor al coronavirus, pero más duro  para los que no tienen casa donde refugiarse, los que viven solos, los mayores…

Gracias a que nuestro filósofo, psicólogo y guía espiritual José Luís Nunes Martins nos ofreció una crónica esta semana muy oportuna, como hace siempre: ‘Dejar que los otros nos ayuden’ me ayudó a superar esa acusación interior terca y acusadora de falta de coraje, de no ser consecuente…

Ciertamente, viendo como la sociedad está respondiendo, arrimando el hombro cada cual con lo que es capaz y aún mucho más, citarlos a todos sería interminable, he conseguido tranquilizarme un poco y pensar más en agradecer la sociedad tan fantástica que tenemos, capaz de sacar lo mejor de sí contra viento y marea; el ver que surgen voluntarios de todas partes dispuestos a de ofrecer lo mejor de sí en beneficio de los más perjudicados por esta ‘maldita’ pandemia.

Es una satisfacción poder comprobar como la generosidad brilla frente a la mezquindad, la mentira, las zancadillas, las torpezas de los responsables políticos, la frivolidad de los que, por ignorancia o por interés, no respetan la vida propia y de los demás.

Y quiero terminar agradeciéndole todo a  Dios,  Caridad y Providencia, que dispone de innumerables medios e intermediarios para llevar a cabo el cuidado de sus criaturas, no somos nosotros los que tomamos la iniciativa, los que decidimos lo que se ha de hacer y cómo se ha de hacer, sino que Él sabe mucho mejor que nosotros lo que se ha de hacer, quien lo ha de hacer y hasta donde se puede llegar.

Ahora puedo quedar más tranquilo ‘dejándome ayudar por otros’, si Dios así lo quiere, y el sentido común y las autoridades así me lo requieren. OM

sábado, 21 de marzo de 2020

Dejar que otros nos ayuden



José luís Nunes Martins


Hay algo muy bello y casi divino en quien dedica su vida a ayudar a otros. Porque el contraegoísmo de estas personas marca la diferencia en el rumbo que sigue el mundo.

¡Pero hay algo por lo menos tan noble como ayudar a otros, es dejarse ayudar por ellos, presentándose como necesitado y aceptando que otros sean tanto buenos como  importantes!

No me refiero a los que creen que l mundo gira en torno a sí y que los demás les deben servir. Se creen de condición superior, pero, en verdad, son peores, mucho peores.

Todos somos débiles, así como todos somos fuertes en otros aspectos o tiempos. Vivimos en conjunto y deberíamos aprender a ser mejores uno para los otros, en la medida en que no tuviésemos vergüenza de ninguna de nuestras debilidades y pidiésemos ayuda para ellas.

El miedo embota el espíritu e impide la felicidad. A veces, basta una sola palabra para que la persona no se sienta sola frente a lo que le atormenta. Y hace diferencia, llega a ser opuesto. De repente, con la ayuda de otro, nos hacemos héroes y sentimos que la desgracia  nos vino para revelarnos las fuerzas y el valor de los que nos ayudan.

Dejarse ayudar es muy difícil. Pedir ayuda es una debilidad todavía mayor.

Todos sabemos que ayudar es muy bueno, por lo que aquellos que piden y reciben ayuda son medios para que los que nos ayudan puedan crear bondad a través de sus obras.


sábado, 14 de marzo de 2020

49 ANOS DE ALEGRIAS E TRISTEZAS



 José Luís Nunes Martins


¡Hoy, 14 de marzo, cumplo años! La vida no para, la tristeza no la ablanda ni la alegría la acelera. Todos los días envejecemos a la misma velocidad, pero una vez por año celebramos nuestro camino. Festejamos los años y so es bueno, pero un año es un tiempo donde cabe un infinito.

La existencia de cada uno de nosotros es una larga historia, lena de altibajos, pero siempre en movimiento en dirección al mañana. Como si fuésemos lanzados… a este intervalo entre nuestra llegada a este mundo y nuestra partida.

En estos 49 años siempre crecí, incluso cuando solo sentía que los días eran el jardín en que las angustias excavaban cavernas en mi corazón, cuando, sin voluntad, solo sobreviví, pero también crecí cuando dejé, muchas veces, que la alegría me sorprendiese, que la poesía de mis gestos alegrara lo que estaba a mi alrededor y que mi voluntad de ser feliz me hiciese sonreír, a pesar de todo.

Siempre que me abracé a la esperanza fui capaz de llegar más lejos.

La vida es un don. Es más que justo agradecerlo. Es más que justo pedir perdón por las muchas veces en que no hicimos lo que estaba a nuestro alcance. Es más que justo que pidamos que nos ayuden más, porque por más fuertes y más talento que tengamos, nada hacemos sin los otros.

La felicidad consiste en amar. En darse, cuidando de los otros, olvidándose de sí mismo. No hay egoístas felices, aunque intenten engañarnos con sus grandes brillos.

Un egoísta con éxito vivirá siempre solo.

Hoy es tiempo de mirar para atrás y contemplar. Ver bien el camino recorrido, percibir cuanto anduve, los valles y montañas que superé. Percibir los fuegos que me quemaron en las noches más frías, las luces que me iluminaron en las tinieblas, las llamas que quemaron el mal en mí… y confiar más, renovar mi esperanza y agradecer cada paso.

¿Cuántos no llegan a cumplir 49 años? ¿Por qué razón me quejo yo cuando llego a viejo? Es la esperanza que abrazo para mí y aquella que soy para los demás la que me permite ser nuevo, cada día. Porque yo soy capaz de crear bondad en el mundo, haciendo de él un espacio y un tiempo mejor para todos.

En este momento, hay una pandemia que ataca nuestra paz y amenaza nuestra esperanza. Es esencial que encontremos en nosotros armas contra el miedo, la desesperación, la angustia que nos infecta el espíritu…

No es bueno pasar el tiempo evaluando lo que se vive. En vez de juzgar todo lo que nos rodea, aceptémoslo. Reparando en la cantidad de cosas buenas que son posibles.

¡Unos días encerrados en casa bien pueden ser tiempo para vivir en familia! ¿No es de eso de lo que tanta gente se queja de no conseguirlo en toda su vida? ¡Escucha a los otros, vais a descubrir cosas importantes que no sabes! ¡Que tu simple presencia sea un regalo en la vida de los otros! La alegría y la paz también son contagiosas.

Alimenta tu fe y no dejes que pase un solo día sin amar por medio de tus obras. Aunque eso te entristezca. Fija los ojos de tu corazón en la promesa de la alegría que existe en lo más íntimo de ti.

Esta vida finita forma parte de otra sin fin. El amor de que fuéramos capaces  es el que nos lleva hasta allí.




martes, 10 de marzo de 2020

José Jiménez Lozano, un cristiano rebelde que ennobleció a los desgraciados



Andrés Amorós

Esta semana falleció José Jiménez Lozano (Langa, Ávila, 1930), autor de novelas, ensayos, poesía y diarios. Fue un gran personaje y un ejemplo de independencia. Recibió el Premio Cervantes en 2002 y el Premio Nacional por toda su trayectoria.

... Fue gran amigo de Miguel Delibes y Américo Castro. Se definía así mismo como "un cristiano rebelde" y dicen que sirvió de modelo para el personaje de Mario en la obra de Delibes Cinco horas con Mario.

En sus libros, siempre se mostró preocupado por la convivencia, la Guerra Civil y la libertad. Fue un gran seguidor de Fray Luis, Santa Teresa y Cervantes, además de Pascal, Spinoza, Tolstoi y Dostoiewski. Ideó Las edades del hombre, fundación española que buscaba la difusión y promoción del arte sacro de Castilla y León.

Siempre quiso dar voz a los pobres y ennoblecer a los desgraciados: "La tarea del escritor es contar pequeños relatos de gente humilde que, si no, serían olvidados".

Fue un gran cervantino, con un estilo humanista, un lenguaje carnal y verdadero. El ideal del lenguaje estaba en Fray Luis: "armonía y dulzura". "Fray Luis ya es cosa nuestra", defendía.

Hace poesía breve, trasparente, sencilla.

"Lo políticamente correcto no permite una ironía ni una verdad".

"Si no cuento una historia cristiana, no digo nada".

Sobre España, dijo: "Se ha llegado a un nivel de necedad que, cuando alguien pronuncia la palabra España, parece que es franquista".

Otra de sus grandes citas: "Europa también tuvo Inquisición. Todos los pueblos tenemos cosas de las que avergonzarnos pero los españoles fueron los que adivinaron que un hombre, si no era libre, no era hombre y que todos los hombres son iguales".

"Carlos I, el único príncipe en la historia que reunió a su clero, sus universitarios y sus soldados para que se preguntase si la conquista de América era justa".

Sus poemas son cortos, sentenciosos.

LIBERTAD

Porque sí, el agua
echó a correr, saltándose el regato.
¿Hacia dónde?
¿Y qué le importa al agua?





Y a continuación le rindo mi homenaje particular, recordando parte del post que escribí en los comienzos de este humilde blog:

 “Yo tenía un enorme interés en escribir las historias de las personas que vienen a pedir ayuda a la oficina de PSH, me parecía un auténtico despilfarro  que quedaran en el anonimato total, olvidados para siempre, menos para Dios, claro. Yo tenía que  ayudar a Dios un poco, tenía que demostrarle que no estaban solas  aquí abajo.  Pero no encontraba un método para escribir que recogiera lo esencial, con un respeto religioso a su vida y persona. Un día, una persona conversa, evangelista, y un abogado “callejero”, con sus relatos  me dieron el empujón que necesitaba  para empezar a escribir, sacando a relucir la dignidad de estas personas que la sociedad  les niega de alguna manera.

Pero el método o la fórmula adecuada para atreverme a escribir temas tan serios no la descubro yo por mí mismo, ni me la dan estas personas sin más, ellas son indudablemente la causa principal, pero el método para escribir sin ofender, sin presuponer ni prejuzgar a personas demasiado encuadradas socialmente, y además marginadas, me lo había aportado mi maestro espiritual de cabecera durante muchos años: José Jiménez Lozano, nadie como él es capaz de escribir sobre la persona más humilde y convertirla en un protagonista con garra.

 En otros tiempos yo leía ficción, no pensaba que aquellos personajes pudieran ser reales,  mi gran asombro ahora ha sido este, descubrir que los personajes que yo creía que eran de ficción son reales, ayer, hoy y siempre.

Le doy las gracias a mi maestro, José Jiménez Lozano, aunque él no   sepa cuánto lo admiro y lo aprecio, porque ahora me atrevo a ser un discípulo suyo,  y no me importa si literariamente no paso de ser un mero aprendiz.”

sábado, 7 de marzo de 2020

Un hábito solo se vence con un hábito nuevo



 José Luís Nunes Martins


Un hábito es un sustituto de la felicidad. Impide la libertad de modo muy sutil. Da conformidad y paz, pero lejos de la alegría y la felicidad. Puede hacer que nos sintamos cómodos en los contextos más hostiles, pero eso es, en la mejor de las hipótesis,  un mecanismo de defensa de quien tal vez haya desistido de luchar contra las adversidades, aliándose, a veces, con el mal…

Nuestros hábitos acaban por destruir cualquier tentativa de introducir novedades en la vida. Por buenas que sean las propuestas, son raras las veces que nos hacen cambiar nuestras costumbres.

Los seres humanos son esclavos de sus rutinas, hasta el extraño punto de que estemos apegados a los hábitos más negativos que a los positivos, a los vicios más que a las virtudes.

Que seamos buenos es el resultado de una guerra constante contra lo que es natural en nosotros.

Anular un hábito pasa por la introducción de una larga rutina paciente que busca, día tras día, debilitar de forma calma las amarras del viejo hábito.

¿Cuánta felicidad sentimos solo en el hábito? Ya ni pensamos en la causa ni en cualquier posible finalidad, creemos que somos así y… no cambamos.

¿Es que todas estas nuestras formas de vivir nuestra vida no son señales evidentes de que estamos huyendo de algo más profundo?

Las preocupaciones menores sirven para esconder otras mucho mayores.

Es cierto que no podemos navegar en el mundo que nos rodea sin algunas formas de mantener la salud, ¿pero es que los hábitos que tenemos son los mejores que podríamos tener?

¿Por qué pasamos la vida mirando al suelo cuando podríamos contemplar el cielo?





miércoles, 4 de marzo de 2020

DEL MENSAJE DEL SANTO PADRE FRANCISCO PARA LA CUARESMA 2020




«En nombre de Cristo os pedimos que os reconciliéis con Dios» (2 Co 5,20)

  Queridos hermanos y hermanas:

… el gran Misterio de la muerte y resurrección de Jesús, fundamento de la vida cristiana personal y comunitaria. Debemos volver continuamente a este Misterio, con la mente y con el corazón… este Misterio no deja de crecer en nosotros en la medida en que nos dejamos involucrar por su dinamismo espiritual y lo abrazamos, respondiendo de modo libre y generoso.

1. El Misterio pascual, fundamento de la conversión



 Misterio de un amor «tan real, tan verdadero, tan concreto, que nos ofrece una relación llena de diálogo sincero y fecundo» (Exhort. ap. Christus vivit, 117). Quien cree en este anuncio rechaza la mentira de pensar que somos nosotros quienes damos origen a nuestra vida, mientras que en realidad nace del amor de Dios Padre, de su voluntad de dar la vida en abundancia (cf. Jn 10,10).

… La Pascua de Jesús no es un acontecimiento del pasado: por el poder del Espíritu Santo es siempre actual y nos permite mirar y tocar con fe la carne de Cristo en tantas personas que sufren.

2. Urgencia de conversión

… La experiencia de la misericordia, efectivamente, es posible sólo en un «cara a cara» con el Señor crucificado y resucitado «que me amó y se entregó por mí» (Ga 2,20). Un diálogo de corazón a corazón, de amigo a amigo. Por eso la oración es tan importante en el tiempo cuaresmal. Más que un deber, nos muestra la necesidad de corresponder al amor de Dios, que siempre nos precede y nos sostiene. …La oración puede asumir formas distintas, pero lo que verdaderamente cuenta a los ojos de Dios es que penetre dentro de nosotros, hasta llegar a tocar la dureza de nuestro corazón, para convertirlo cada vez más al Señor y a su voluntad.

... No dejemos pasar en vano este tiempo de gracia, con la ilusión presuntuosa de que somos nosotros los que decidimos el tiempo y el modo de nuestra conversión a Él.


3. La apasionada voluntad de Dios de dialogar con sus hijos




... Esta nueva oportunidad (de conversión)  debería suscitar en nosotros un sentido de reconocimiento y sacudir nuestra modorra. A pesar de la presencia —a veces dramática— del mal en nuestra vida, al igual que en la vida de la Iglesia y del mundo, este espacio que se nos ofrece para un cambio de rumbo manifiesta la voluntad tenaz de Dios de no interrumpir el diálogo de salvación con nosotros. En Jesús crucificado, a quien «Dios hizo pecado en favor nuestro» (2 Co 5,21), ha llegado esta voluntad hasta el punto de hacer recaer sobre su Hijo todos nuestros pecados, hasta “poner a Dios contra Dios”, como dijo el papa Benedicto XVI (cf. Enc. Deus caritas est, 12). En efecto, Dios ama también a sus enemigos (cf. Mt 5,43-48).

  
4. Una riqueza para compartir, no para acumular sólo para sí mismo

Poner el Misterio pascual en el centro de la vida significa sentir compasión por las llagas de Cristo crucificado presentes en las numerosas víctimas inocentes de las guerras, de los abusos contra la vida tanto del no nacido como del anciano, de las múltiples formas de violencia, de los desastres medioambientales, de la distribución injusta de los bienes de la tierra, de la trata de personas en todas sus formas y de la sed desenfrenada de ganancias, que es una forma de idolatría.

Hoy sigue siendo importante recordar a los hombres y mujeres de buena voluntad que deben compartir sus bienes con los más necesitados mediante la limosna, como forma de participación personal en la construcción de un mundo más justo.  …Podemos y debemos ir incluso más allá, considerando las dimensiones estructurales de la economía. Por este motivo, en la Cuaresma de 2020, del 26 al 28 de marzo, he convocado en Asís a los jóvenes economistas, empresarios y change-makers, con el objetivo de contribuir a diseñar una economía más justa e inclusiva que la actual.

Invoco la intercesión de la Bienaventurada Virgen María sobre la próxima Cuaresma, para que escuchemos el llamado a dejarnos reconciliar con Dios, fijemos la mirada del corazón en el Misterio pascual y nos convirtamos a un diálogo abierto y sincero con el Señor. De este modo podremos ser lo que Cristo dice de sus discípulos: sal de la tierra y luz del mundo (cf. Mt 5,13-14).

Roma, junto a San Juan de Letrán, 7 de octubre de 2019
Memoria de Nuestra Señora, la Virgen del Rosario

Francisco
http://www.vatican.va/content/francesco/es/messages/lent/documents/papa-francesco_20191007_messaggio-quaresima2020.html



domingo, 1 de marzo de 2020

Amar es crecer y envejecer juntos



José Luís Nunes Martins


 Amar no es admirar una obra maestra inmutable. Ser humano es estar condenado a cambiar cada día. Por eso, amar es comprometerse a hacer un camino a dos, con todo lo que eso implica en términos de cambios pequeños, imprevisibles y constantes.

Debemos aceptar al otro tal como es. Sin eso no hay amor. Sin embargo, es imprescindible comprender la dinámica del amor a lo largo del tiempo, toda vez que no somos seres estáticos e inmutables.

Todos nosotros, todos los días, cambiamos un poco. La atención a ese casi nada que cambia es tan importante como la conciencia de lo que e mantiene. Cuando estamos demasiado cerca, tendemos a considerar que conocemos bien al otro, cuando, muchas veces, poco a poco, él fue cambiando hasta un punto que ya no es sino parecido a lo que estamos convencidos que es.

Amar es caminar en conjunto en la vida, estableciendo un sentido en conjunto y siguiéndolo. Al mismo tiempo que nos vamos encontrando, ayudando y educando uno al otro. Sí, cada uno de nosotros es tan singular que una simple idea preconcebida es lo suficiente para destrozar el todo. Es importante indicar a quien os ama lo que somos, lo que fuimos y lo que queremos ser. Con paciencia, tanta cuanta necesitemos tener para escuchar con toda la atención cuando él estuviera dispuesto a hacer lo mismo. Amar es aprender con el otro.

No es justo pedir a alguien que nos ame tal como somos, porque eso crea y alimenta una apariencia ilusoria de estabilidad que no corresponde a la verdad.

En la vida, la mayor parte de nosotros comienza por ser amado de una forma incondicional por nuestros padres. ¡Nos miran, pero en la inmensa mayoría de las veces solo ven nuestro interior, por eso podemos tener cincuenta años y nuestros padres continúan viendo el mismo corazón! Pero es un corazón que no siempre es el mismo, que crece, aprende, sufre y ama… manteniéndose entero y auténtico, nunca igual.

Hay adultos, menos maduros, que tienden a creer que el amor es ser amados tal como fueran en cuanto hijos. Sin embargo, amar es lo opuesto a eso. Es abnegarse hasta el punto de cuidar del otro como si fuésemos padres de él.

El que quiere amar tiene que crecer y pasar de la actitud carente de niño a la posición de generosidad adulta a la que da el nombre de amor.

Algo que se desea recíproco, pero que deja de existir así que comienza la contabilizarse lo que se da y lo que se recibe.

Tal vez el amor sea la mayor de las aventuras, porque basta un instante `para que todo cambie, sin que eso altere nuestra voluntad de hacer al otro feliz.

Quien ama es capaz de algo poco natural: echarse para atrás, dando prioridad al otro.

https://agencia.ecclesia.pt/…/amar-e-crescer-e-envelhecer-…/