sábado, 30 de diciembre de 2017

Quieren un cambio, pero no quieren rectificar




Opinión de JOSÉ LUÍS NUNES MARTINS



Los malos momentos son tan importantes como los buenos. Tal vez incluso más.

Pasan las horas. El tiempo pasa y todo lo que le está sujeto. Hay buenas y malas semanas. Minutos mejores y peores. Años de gracia y años de desgracias. Y en un solo día se puede vivir la plenitud de la vida, perder todo o llegar hasta el cielo.

Los malos momentos son tan importantes como los buenos. Tal vez incluso más. Nos hacen trabajar y luchar, poniendo a prueba las fuerzas que tenemos para resistir y los talentos para superar las adversidades. Al final, estaremos aún más fuertes y dignos.

Hay instantes en la vida en que nos sentimos en total desequilibrio, como si cayéramos en el abismo, sin amparo alguno. Es la señal clara de que el tiempo de cambiar lo que se debe cambiar está cerca de finalizar. Esta urgencia implica que busquemos incluso aquello que antes habíamos evitado, haciendo aquello que nunca antes habíamos hecho. Con miedo, pero con una enorme voluntad de vivir en paz.

Es esencial que cada uno tenga confianza en sí y en las acciones de las que es capaz. Las intenciones valen muy poco.

Nadie vine a eximirnos de nuestra vida, pero hay quien se pasa la vida a la espera de los milagros. No es fe, es falta de capacidad de comprender el sentido de la existencia.

La flecha que se lanza solo va hacia adelante después de haber sido empujada hacia atrás en el arco. ¡Así, cuando la vida parece estar por amargarnos, lo  cierto es que, resistiendo, más pronto o más tarde, conseguiremos volar más alto que las nubes más bellas!

Parece que las cosas necesitan ir mal antes de ir bien… que tenemos que lidiar con las personas equivocadas antes de conocer las acertadas. Como si fuese un precio, un aprendizaje esencial o una mezcla de las dos cosas…

Los más valientes son aquellos a quienes la miseria intenta abrazar, sin éxito. Viven en la desgracia, mas no se dejan corromper.

Los que toman la vida en sus manos, aquellos que luchan para mantenerse en pie a pesar de todo, son señores del tiempo. Viven en este mundo, pero no le pertenecen, son parte del tiempo que existe antes y después del tiempo.

Desde la eternidad antes del tiempo la vida es un don que se debe merecer. Y así será.

¿Qué hiciste con el tiempo que ya pasó?
                                                         Ilustración Carlos Pereira


http://rr.sapo.pt/artigo/101804/querem-mudanca-mas-nao-querem-mudar-se

viernes, 29 de diciembre de 2017

Feliz Navidad. Próspero Año Nuevo


Este año, por varios motivos, no he felicitado la Navidad a tiempo desde este blog, de Personas sin Hogar de Cáritas, pero me he dado cuenta, también con retraso, de que a nuestro Belén le falta algo, bastante, y son las felicitaciones al equipo de este Proyecto, del resto de equipos del arciprestazgo, salvo uno, creo.

Sin ánimo ninguno de polémica, pero con tristeza, constato el hecho: que son precisamente las personas que menos esperanza tienen de que alguien las felicite  por Navidad, las olvidadas por otras personas que a lo largo del año trabajan para ayudarles. Era una costumbre y una tradición que los equipos se felicitaran por Navidad. Espero que este olvido no refleje otras realidades, y pronto trabajemos todos unidos como una piña, esforzándonos siempre en que los últimos sean siempre los primeros.

De cualquier manera deseamos felices fiestas a todos los que desean celebrar la  Navidad, y a aquellos que les importa menos; incluso a quienes les molesta, les deseamos que pasen al menos unos días especialmente buenos. Para todos, un próspero y feliz Año nuevo.

La Navidad según José




Opinión de José Luís Nunes Martins


No somos señores de nosotros mismos, y nunca seremos buenos jueces de los demás, por más que nos esforcemos y mejor sea nuestra intención.

Muchas veces, el amor exige que nos hagamos invisibles, casi insignificantes, convirtiéndonos en un soporte del otro. Un instrumento escondido de su vida.

En algún momento de nuestra existencia, nos encontramos con  situaciones difíciles, que creemos que están por encima de nuestras fuerzas y talento. Con buen juicio, abandonamos esas posibilidades casi imposibles. ¡Pero es que, en un sueño, nos es dado ver que la vida está tejida de milagros que sobrepasan nuestra capacidad de comprender! Y avanzamos, porque algunos milagros dependen solo de nosotros, para que se hagan verdad.

Hay un hilo invisible que nos une al futuro. A veces se tensa, otras veces lo sentimos nuestro, es muy fuerte, inquebrantable, y nos  impide caer en los agujeros más hondos de la existencia. ¡Nos empuja hacia lo alto, aunque de forma muy delicada y sutil! Con todo, su voluntad es siempre respetada, hasta el punto de que podemos cortar esa línea.

Algunas personas entregan su corazón al egoísmo y al orgullo, creyendo que son jueces de sí mismos y que ante nadie más tendrán que responder. Otras piensan que interesa impresionar y conquistar la opinión de los demás. Ahora bien, no somos señores de nosotros mismos, y nunca seremos buenos jueces de los demás, por más que nos empeñemos y mejor intención tengamos.

En este mundo nuestro, hay mucha gente todavía que no se avergüenza de la miseria ajena. No se alegra con las victorias justas de otros, ni es consciente de que corresponde a cada uno juntar unas cuantas piedras en la construcción del mundo…

La ternura y la humildad no son cosas de débiles, en cambio, sí son virtudes de los más fuertes. De los que no necesitan maltratar a nadie para sentirse importantes.

Con paciencia y tranquilidad, se llega siempre a la hora… y la luz aparece.

El silencio de quien cree que su presencia hace la diferencia es la paz absoluta. La sencillez de algunos gestos, como ayudar a otro en las tareas más simples y vulgares, son casi milagros. ¡Es extraño y curioso, pero las personas se empeñan siempre en  complicarlo, creen que lo esencial es tan  básico que hasta se puede  dejar a un lado!

¿Con el nacimiento del milagro absoluto justo delante de nosotros, qué se nos pide? Que estemos presentes, en silencio y cuidando de lo sencillo. Nada de más, nada de extraordinario.

Claro, estar en el lado bueno implica resistir a los ataques de los que están al otro lado.

¿Tiene importancia que alguien más sepa el bien que hacemos? No, somos nosotros quienes más ganamos con eso. ¿Para qué la vanidad?

Nos corresponde hacer lo que establecemos como nuestro deber, aceptando el resto, porque depende más de nosotros.

Cuando no podemos hacer nada más, debemos entregar el asunto a Dios… e ir a dormir.

Quien se esfuerza en querer lo que Dios quiere, anda muy cerca del cielo.




                                                              Ilustración Carlos ribeiro

http://rr.sapo.pt/artigo/101386/o-natal-segundo-jose

jueves, 28 de diciembre de 2017

Un nuevo ‘humilladero’, hoy  electrónico y bancario.




No puedo callar por más tiempo, aunque sea en este humilde blog, este gesto indigno, que humilla a unos consumidores o clientes, o sea, a muchos ciudadanos, o sea, a muchas personas. Y lo peor, es un reflejo de muchas malas maneras que se están implantando entre los seres humanos, de cualquier latitud. El progreso industrial y  material, sobre todo desde que se ha popularizado la informática, está creando un nuevo tipo de discriminación y de marginados.

Me sucedió esta mañana. Fui al banco, a regañadientes, como siempre, a informarme si  mi banco facilitaba también, como hacen otras entidades, la tarjeta oro, al cumplir los 65 años. No esperaba un nuevo incidente, tanto o más  escandaloso que otros anteriores, que me impulsaría a poner una queja,  por ser dicha entidad, una de las más ricas de España, de Europa y conocida en el mundo entero … tan desconsiderada  con sus clientes  o cualquiera otra persona que tenga que hacer en él una gestión.

Para entrar en la oficina tuve que pasar esta vez por el  ‘humilladero’. El humilladero era, según el diccionario de la RAE, un Lugar devoto que suele haber a las entradas o salidas de los pueblos y junto a los caminos, con una cruz o imagen.

El humilladero verdadero me gusta, aunque la palabra no suene muy bien, porque ante Dios es un honor humillarse, ya que él representa lo mejor del mismo hombre (hombre en sentido universal, persona con alma, sea masculino o femenino); y al hombre, por regla general, le queda un largo recorrido para llegar a ser humano sin tacha, o sea, totalmente humano, como él se imagina a veces que es, o puede llegar a ser…

Pero tener que humillarme, precisamente ante un aparato electrónico absurdo, que me clasifica según el motivo de la cita, eso ya ha sobrepasado mi tolerancia, y otros dicen que la tengo, además de paciencia. ¿Por qué digo esto? Pues por una razón muy sencilla: este aparato exige ciertos conocimientos de informática y cultura general, que no todas las personas tienen, lo cual les supone una traba humillante. Pero además, la ranura que expulsa el papel con el número y la letra asignándote una ventanilla determinada,  está colocado de manera que no se ve con facilidad, a no ser que antes hayas examinado de arriba abajo al ridículo portero electrónico, y cae inevitablemente al suelo…

La señora que había entrado antes que yo vi se agachaba, cogía algo del suelo, que era el papel, y buscaba un lugar para poder ver la inmensa pantalla donde debe salir en número y letra asignados. Yo estaba en el cajero, ingresando en mi cuenta, porque ya no hay caja donde hacerlo en el interior, y al terminar, entro tan tranquilo. Doy las pulsaciones requeridas en la pantalla del ‘portero’, y espero que salga el tique para asignarme ventanilla o mesa, de pronto veo que cae un papel al suelo…me agacho y era el tique. Luego, me ha humillado. Me ha humillado porque me hace ver que no he visto la ranura donde debía esperar el tique; y encima  lo tira al suelo…

¡Me ha humillado! Sin duda ninguna. Se lo comento a la señora que entró delante de mí, y está de acuerdo conmigo ‘es una humillación’. Espero mi turno y hago mi pregunta. No, aquí no damos esa tarjeta, responde la empleada con mala cara (pues creo que me reconoce de otra ocasión en que protesté por otro motivo). Rehúso más explicaciones para no perder más tiempo. Cuando salgo, veo a un matrimonio, mayores que yo, junto al inhumano portero electrónico, con cara de perplejidad y disgusto. Me detengo y les digo lo mismo ‘es humillante’, voy a poner una queja… el hombre estuvo totalmente de acuerdo conmigo; la mujer callaba, con cara de disgusto, o desgana, no sé bien.

Como no encontraba la forma de poner rápidamente la queja, ni sabía en qué apartado de esa horrible pantalla receptora estaría el motivo de mi queja… Prometí volver mañana.

Lo he pensado mejor y expreso primero mi queja aquí, para conocimiento de cualquiera que le interese el tema, aunque mañana me pase por el banco, a ver si consigo expresar allí mi queja, en el lugar del crimen, por decirlo así.

domingo, 17 de diciembre de 2017

Tercer domingo de Adviento “Gaudete”



Hoy el P. Luis nos ha ofrecido una homilía especial, como no podía ser menos, ya que coincidía con la imposición de la medalla de la ciudad a la Virgen de Gracia y Esperanza, titular de la Cofradía del Huerto, en su 75 aniversario, con sede en esta parroquia de la Divina Pastora.

En primer lugar destacó la trascendencia de la fiesta litúrgica que la Iglesia celebra desde antiguo: de la Expectación del Parto, o Virgen de la Esperanza. El tercer domingo de Adviento, domingo de alegría, o “Gaudete”, se adelanta a dicha celebración el 18 de diciembre, que celebra la proximidad del parto del Hijo de Dios y de María, que se hace hombre y  viene para salvar a la humanidad.

Agradeció con entusiasmo a la Cofradía del Huerto su labor y sus méritos que le han hecho merecedora de esta distinción por parte de la Corporación Municipal. Hizo hincapié en la importancia de la Cofradía, y de todas en general, como medio de mantener viva la fe del pueblo, haciendo ver que la fe se manifiesta en todas las actividades de la vida, y en todos los ambientes. En este sentido destacó las palabras de la propia alcaldesa: algo así como que ‘estas Esperanzas que salen del pueblo más sencillo, de los barrios, se van transmitiendo por toda la sociedad’.

El P. Luis, gran defensor de las cofradías, se recreó en citas que demuestran la devoción a la Virgen de la Esperanza, extendida por toda Andalucía, y el valor que ello tiene como un medio de expresión de la fe del pueblo sencillo. Agradeció, como hace siempre, a todas las Cofradías su labor y su desvelo por mantener la tradición y la devoción durante la Semana Santa especialmente, y también sus aportaciones tanto económicas como de parte de su tiempo, en  favor de los necesitados y de la parroquia.

Nunca se olvida el P. Luis de los difuntos de su parroquia en sus peticiones, por eso agradeció a los cofrades actuales y a todos los que han pasado por la Cofradía y ya disfrutan en el cielo de la salvación eterna, su labor y su entrega, y pidió por ellos para que tengan su recompensa en lo personal, y para que sigan contribuyendo a mantener viva la expresión de fe de manera pública y, si fuera posible, como hoy, ganándose el reconocimiento público de toda la ciudad.


viernes, 15 de diciembre de 2017

Entre la cancela y la puerta






Opinión de JOSÉ LUÍS NUNES MARTINS




Desde el portón de entrada en nuestra interioridad hasta la entrada en nuestra intimidad hay una distancia. Como si el ser más profundo de cada uno de nosotros estuviese escondido dentro de un bosque o solo fuese accesible a través de un laberinto.  



Podemos oír o ver algo y no querer que lo que oímos, o vemos, toque nuestro corazón.



Esta voz secreta que solo se puede escuchar en total recogimiento no está siempre accesible.



El lugar de nuestro valor y nuestra valentía, estando lejos de las murallas que nos protegen del exterior, están aún dentro de una fortaleza interior bien guardada, hasta de nosotros mismos.



Pocos son los que reconocen que son una amenaza para sí mismos. Hay muchos hombres que se creen señores de sí mismos y acaban por volverse salteadores y destructores de sus propios tesoros, porque no saben resguardar su intimidad y confunden lo cercano con lo íntimo, la simple sonrisa con el afecto puro, la palabra con la verdad.



Aceptar, sin prudencia, todo de todos es algo tan tonto como dar todo a todos, sin sensatez.



Es importante guardar las distancias que nos protegen de los ataques del exterior, distinguir lo que se puede decir de aquello que debe ser guardado para ser dicho después y, aún más importante, mantener la integridad de lo que tenemos de más auténtico: nuestro amor.



Quien no reconoce su altura y profundidad, su integridad a todos los niveles, no puede esperar que su verticalidad se mantenga por mucho tiempo. La prudencia y el cuidado para con nosotros mismos son esenciales.



Hay quien exige de los otros un respeto que no es capaz de tenerlo siquiera consigo mismo. Descuidar la cortesía con los que nos son más cercanos es un desastre, ante nosotros mismos es todavía más trágico. Acarea una confusión que nos hace perder lo que tenemos de más valioso: nuestra alma.


Hay un camino que va de la cancela de nosotros mismos hasta la puerta misma de nuestra intimidad. Es importante cuidarlo, mantenerlo limpio, iluminado y sin las amenazas propias de lo que está abandonado.



Este es el camino por donde pasan los que invitamos a vivir con nosotros, en lo más íntimo de lo que somos. Donde un fuego nos calienta sin quemarnos, nos ilumina sin cegarnos, nos señala el camino sin confusión, nos acepta como suyos y nos hace amar.



No podemos amar sin prepararnos para aceptar y acoger al otro en nosotros. Entregándole lo mejor de lo que somos. Aquello que fuimos capaces de preservar para él.



                                                         Ilustración Carlos Ribeiro



Hasta siempre, Ramón


Tengo que hacer un esfuerzo para comenzar a escribir, pues se trata de la tercera despedida en un año, a un miembro del equipo de Cáritas de esta parroquia de la Divina Pastora. Los tres se han sido reclamados por el Creador, inesperadamente. Ramón, el último en irse, había venido a llenar el hueco que habían dejado los otros dos, por eso cuesta un poco más.

No tengo duda de que seguiremos recibiendo el apoyo necesario para cumplir con nuestra misión, sin embargo tengo que manifestar que todo el equipo hemos quedado desolados. Ramón era mayor, pero tenía una cualidad aún mayor,  era una compañía agradable, servicial, siempre dispuesto a echar una mano, a  aprender incluso las nuevas tecnologías para ser todo lo útil que le fuera posible.

Por esto lo echaremos de menos, porque no exigía, porque nunca era un obstáculo, porque sonreía constantemente, porque siempre tenía una palabra de ánimo. Era muy fácil ser su amigo.

Como digo, creo que no nos faltará apoyo y podremos seguir cumpliendo con nuestra misión en el día a día, además de que ya contamos con la ayuda de las cofradías en los momentos de más trabajo, y con sus aportaciones económicas frecuentes y generosas.

miércoles, 13 de diciembre de 2017

ENCUENTRO DE ADVIENTO DE CÁRITAS ARCIPRESTAL DE SAN FERNANDO






Fue un encuentro entrañable, útil y fructífero, a pesar de la hora… Comenzó con la Santa Misa, presidida por el P. Eugenio (de buen origen, bien nacido) en la que nos recordó el compromiso que tenemos con Dios y con el prójimo, especialmente en este tiempo de Adviento. Añadió una petición especial por Raúl, una persona sin hogar, recientemente fallecido, y por todos los que se ven en situaciones de extrema indigencia.



Cantamos lo mejor que supimos las canciones programadas…, y después de la comunión hicimos una acción de gracias, que resumo con las siguientes palabras, las cuales prueban la conveniencia del lema de Cáritas: “Tu compromiso mejora el mundo”, y nos convierten en esperanza para los demás: “Oh Dios, eres grande en tu misericordia. /Nunca abandonas a tus hijos. / Hoy también nos has consolado.

¡Podemos soñar porque tu misericordia no termina! / ¡Gracias a Ti, hoy nos atrevemos a soñar con un mundo nuevo, / con un ser humano libre, con la pobreza cero, / con una sociedad fraterna y solidaria! / ¡Gracias a Ti, hoy soñamos con la paz, con la verdad,

Con la justicia, con el amor! /… Gracias… pues nos haces soñar con el Reino entre nosotros.”



Y casi con esto está dicho todo, al menos lo que merece más la pena, ya que nos define ante el mundo, y a la vez nos anima a seguir dando lo mejor de nosotros mismos, con humildad y generosidad. Dicho con otras palabras, nos ayuda a recargar las pilas,  cada uno según el desgaste que haya sufrido en el ejercicio de su misión o cometido.



Pero, como no solo de pan vive el hombre, a continuación pudimos disfrutar de un suculento ágape. Juanjo había pedido que se llevara para compartir alguna de esas cosas tan apetitosas que cada uno sabe hacer, ¡vaya si se le hizo caso! Además, las sobras fueron tan abundantes que van a permitir al  servicio de Personas sin Hogar prescindir de las socorridas galletas, y ofrecer durante algunos días estos estupendos bizcochos, queso, tortillas, etc. a las personas que cada día acuden a desayunar, o a tomarse un cafelito. Un gesto que ya es habitual en todos los encuentros.



He preferido atenerme al encuentro tal cual fue, sin caer en críticas ni lamentos de si hubo algún fallo  o determinadas ausencias. No aprecié ningún fallo, salvo la hora, un tanto tardía; si bien quedó compensado con el buen rato que pasamos. Además siempre hay algún coche a disposición de los que lo necesiten para ir y volver del encuentro a sus parroquias o a sus casas, con lo cual ganamos tiempo.

martes, 12 de diciembre de 2017

Adios, Raúl


Descansa en paz, Raúl. Ya no te vamos a volver a ver por San Fernando, ni por esta oficina para Personas sin Hogar. A pesar de no pertenecer administrativamente a este municipio, ‘eras uno de los nuestros’. Y por eso precisamente te recordamos a menudo, hace muy pocos días nos decía un compañero que te había visto por Cádiz, y que dormías en un cajero. Nos extrañó mucho, porque aquí te asociamos siempre al albergue, y además te creíamos en Algeciras, a donde ibas la última vez que estuviste por aquí.

Muchas horas pasaste pegado al ordenador, intentando arrancar de algún banco, inútilmente,  unas migajas, algo de calderilla,  para algún proyecto que tú tuvieras en mente. Pero ninguno te contestaba. Claro, Raúl, los bancos viven ahora también de las migajas, se hacen cada vez más ricos, incluso con los  intereses que cobran a los cuentas de los pobres,  que tienen que tener  domiciliadas sus  pensiones y ayudas sociales en cualquiera de sus modernas y sofisticadas sucursales.

(Ya no existen las Cajas de Ahorro, para trabajadores y gente humilde, ya no digamos para pobres. A lo mejor es por eso por lo que tampoco hay mucha gente humilde hoy día, hay que aparentar estar bien, hay que aparentar tener algo, aunque al momento esa apariencia se transforme en alguna pequeña o gran tragedia.

No solo miraba el ordenador. No era Raúl alguien que pasara desapercibido, a menudo acudía a alguno de los voluntarios para pedir algún favor, generalmente hacer alguna llamada a su trabajador social a Chiclana, o para decirnos muy entusiasmado que iba a ver a su hijo ( o hija, no lo recuerdo bien). Raúl no era persona, aquí, entre nosotros, que se llevara mal con nadie, que sepamos, siempre se mostraba sonriente y agradable con la gente.

Se acabó la inquietud para ti y para los demás, ya no tendremos que preguntarnos más dónde estará Raúl. Seguramente ahora sí habitarás en el mejor Banco del mundo y del universo, allí no piden solvencia económica, sino haber sido una persona más o menos buena, y tú eres de los que  ha tenido que esforzarse para serlo, teniendo que soportar circunstancias adversas. De ese modo habrás acumulado un buen caudal que te permitirá entrar en la vida eterna, donde no existe la necesidad  y todo deseo es saciado,  pura felicidad . D.E.P.

domingo, 10 de diciembre de 2017

Amar es destruir la soledad del otro






Opinión de José Luís Nunes Martins




El sentido de la vida pasa por salir de la comodidad y salir al encuentro de los que nadie quiere ver, por ser malos o mejores que nosotros, y caminar con ellos en el tiempo. Dando sin esperar recibir. Aceptando sin juzgar. Perdonando sin un por qué. Aprendiendo siempre.



El egoísmo es una forma que algunos encuentran para lidiar con el miedo a hablar. Una respuesta casi natural para quien no se quiere molestar. Se apartan, haciendo que la distancia le sirva de muralla.



Tendemos a creer que somos diferentes y mejores que los otros.



Creemos que sabemos todo y que nadie nos puede enseñar nada, pues si algo nos es desconocido, lo es porque apenas tiene importancia. La humildad es algo que queda siempre bien en los discursos, aunque no la practiquemos, como si eso fuese señal de inferioridad o cobardía.



Para justificar esta actitud de crear diferencias donde tal vez no existan, ¡nos disculpamos condenando a los otros! ¡No cometemos errores, los otros están equivocados a nuestro entender!



Cuanto más se piensa así, más abandonado se queda.



Otros hay que, por ser buenos acaban por ir siendo apartados. Pocos tienen el coraje de compararse con ellos. Su verdad incomoda. Admitir que son ejemplos a seguir es algo demasiado duro para quien solo quiere elogios y éxitos –aunque no sean verdaderos o merecidos.



El amor no es un juego donde se intercambian beneficios.



En el amor, es quien más pierde, por dar más, el que gana… se gana sí mismo, mostrándose, y viéndose, en su forma más auténtica.



El sentido de la vida pasa por salir de la comodidad y salir al encuentro de los que nadie quiere ver, por ser malos o mejores que nosotros, y caminar con ellos en el tiempo. Dando sin esperar recibir. Aceptando sin juzgar. Perdonando sin un por qué. Aprendiendo siempre.



Creando caminos que, después de llevarnos al encuentro de unos con otros, puedan ser largos o suficientes para que, juntos, sigamos en la misma dirección. Pero sin que por eso cada uno deje de tener que escoger entre una infinidad de caminos.



¡Amar es destruir la soledad del otro… y la nuestra!



                                                                       Ilustración Carlos Ribero



http://rr.sapo.pt/artigo/100244/amar-e-destruir-a-solidao-do-outro


miércoles, 6 de diciembre de 2017

Día Internacional del Voluntariado. (Aclaración a una respuesta breve)




Ayer me sentí un poco avergonzado pues, ingenuo de mí, me presté a responder a una encuesta sobre mi voluntariado en Personas sin Hogar, porque era el día mundial del voluntariado, y porque Cáritas me lo pedía. Respondí, creo, lo más sinceramente posible, y al momento era pública mi respuesta, pero con mi nombre, con lo que no contaba.

No, no he pensado después ni por un momento siquiera protestar por ello. Había aceptado responder, por consecuencia, y dije lo que quería decir, así, por teléfono, yo solito, sin que nadie más fuera testigo. No tuve que pensarlo mucho, las palabras habían salido solas, sin ningún esfuerzo, como guiadas por medio de un pinganillo, como cualquier locutor o presentador…

Aunque, humildemente, me atrevo a decir que quien me susurraba al  ‘pinganillo’, en este caso, sabe de mí más que yo mismo. Y por eso no entiendo por qué había de sentir vergüenza alguna por decir lo que dije: para mí, personalmente, supone mucho, vivo para a ello, organizo mi vida alrededor del voluntariado, lo hago por convicción, por justicia y por ser consecuente con mi fe”.

Sentía un poco de vergüenza, recuerdo que repetí varias veces a la entrevistadora: ‘personalmente’, queriendo dar a entender que no pretendía con mi respuesta ser original ni nada por el estilo. En verdad sentía vergüenza por  los compañeros... Reconozco, y hago pública confesión, que me siento algo dolido porque algunos compañeros voluntarios, no de Personas sin Hogar, sino de otros equipos, donde he colaborado o colaboro puntualmente, me han acusado de querer  imponer mi criterio, o de pretender quitarle a otros su protagonismo. Lamento haber dado esa impresión, y lamento más haberme defendido, a veces con otros comentarios inapropiados sobre ellos.

No tenía pensado hacer pública esta confesión, pero, como a menudo critico, en privado, como hacemos casi todos, pues quiero volver a decir, públicamente, lo que pienso, y no por venganza ni rencor, sino por el bien de Cáritas, y de la Iglesia, y por el ‘Gran Pinganillo’ que nos sopla siempre al oído suavemente, pero muy clarito. Lo que  pienso es: que el funcionamiento de algunos equipos parroquiales sigue siendo bastante deficiente, a pesar de los cursos y charlas que se han llevado a cabo desde los Servicios Generales; hay poco espíritu de equipo,  exceso de protagonismo, o individualismo más bien,  y  no se evalúa, con ninguna frecuencia, o sea, casi nunca, el funcionamiento ni las actitudes de cada uno; así como tampoco  se cuida o valora suficientemente a cada voluntario o colaborador.

En todas las organizaciones se exige algún tipo de ‘código’, norma, o compromiso para pertenecer a la misma, y mejor si se hace ante alguien o algo que represente dicha institución.  Cáritas tiene muy fácil este trámite,  por servir a quien sirve. Si no formalizamos algún tipo de pertenencia, que nos obligue a un determinado comportamiento ante el grupo y los acogidos, va aparecer como una ONG más…

Quiero aclarar que mi crítica se refiere solo a algunas Cáritas locales, ya que, como no suele haber evaluaciones periódicas donde se traten las diferencias de criterio o posibles quejas, pues lo hago por escrito, sabiendo que me puede costar nuevas críticas. Sin embargo, también he de decir que conozco muy buenas personas en Cáritas, individualmente, y que merecen contar con mejores equipos.

Y por supuesto, por encima de estas ‘nimiedades’, quiero resaltar que me siento ‘orgulloso’ de pertenecer a una organización de la Iglesia tan prestigiosa, como es Cáritas,  que tan puntual y fielmente atiende necesidades en todo el mundo, sean fruto de la pobreza, de la guerra, o de catástrofes naturales; o también  dando oportunidad a numerosas personas, mediante diferentes talleres, de recuperar la ansiada ‘normalización’, y salir de la indigencia.


sábado, 2 de diciembre de 2017

¿Qué buscas?




Opinión de José LUÍS NUNES MARTINS



Nuestra existencia es mucho más que el tiempo entre el inicio y el fin de la vida. La profundidad es esencial. ¿Cómo se llega allí? A través de la escucha atenta de sí mismo. La mayor parte de las personas como no oye, no sabe hablar y no aprende. Y si no aprende, no sabe preguntar, tampoco responder.

Escuchar a alguien es conocerlo. Escucharnos a nosotros mismos es revelarnos la persona que más importa que conozca y ayude. Claro, la razón habrá de filtrar después lo que entró por el oído.

¿Qué buscas?
Hay diálogos superficiales que, en verdad, no son más que monólogos intercalados.

Los que están silenciosos, a veces, no están escuchando, solo están a la espera de su turno para hablar.


La verdadera escucha es una reflexión profunda. Primero salimos de nosotros mismos y nos dirigimos al otro, entonces reunimos, con todos los sentidos, impresiones, hechos y datos.


Es importante escuchar las voces originales, las que aportan opiniones distintas y aquellas que tienen silencios diferentes de los nuestros.


Hay un peligro común del  que es importante mantenerse a distancia: quedar sordo ante el barullo de  palabras y opiniones en exceso que se escuchan a nuestro lado.

¿Qué buscas?

Escúchate. Dialoga contigo mismo. Acéptate y sonríe a tu corazón.

Con confianza, revélate a ti mismo lo que, en el fondo de ti es más elevado.

No dejes que la muerte te encuentre soñando con lo mismo que soñabas en la juventud. Olvidando que el tiempo pasó y nada hiciste para hacer realidad aquello de lo que eres capaz. Lleno de disculpas para tus prejuicios y orgullo.

¿Qué quieres oír de ti mismo cuando tus días estuvieran cerca del fin?

En aquel momento, frente a la aparente inutilidad de lo que ya no somos capaces… solo queda nuestro valor como personas. Y nuestra voz interior, la de siempre, que un día nos garantizó que íbamos a ser muy felices.
       
                                                    (Ilustración de Carlos Ribeiro)

domingo, 26 de noviembre de 2017

¿Qué es lo mejor para mí?




Opinión de JOSÉ LUÍS NUNES MARTINS



Nuestra inteligencia nos hace creer que siempre conseguimos evaluar las posibilidades a nuestra disposición, escogiendo después aquella que consideramos mejor.
Creer que hay sentidos que nos sobrepasan es algo de elemental humildad. ¿Por qué razón tendrían que caber los misterios del mundo en nuestras cabezas?
....
Nos engañamos a nosotros mismos, a veces sin darnos cuenta. Es curioso que no aprendamos a dudar  más de nuestras opiniones respecto a todo lo que nos rodea.

¿Hacemos lo que queremos o debemos?

Muchas veces la voluntad se confunde con los apetitos (impulsos naturales y básicos para la satisfacción casi ciega de necesidades primarias) y con los deseos (pulsiones de componente emotiva y que procuran satisfacer una atracción que no proviene de la razón).

Ser libre no es ser esclavo del deseo, tampoco de los apetitos. Ser libre es saber que no hay otro destino a no ser aquel que nuestras manos determinen. Aceptar los sacrificios de la misión forma parte del heroísmo de luchar por lo mejor.

Querer es aceptar las consecuencias de lo que se quiere.
En ese sentido, el mayor enemigo de cualquiera de nosotros es la mala voluntad.

Por la voluntad vencemos las adversidades. No es la intención donde está la diferencia, sino la decisión y la determinación con que se hacen las obras. ¿La medida de la voluntad? El esfuerzo y la disposición de que se es capaz, en particular la paciencia de afrontar el tiempo en que el bien se demora, sin perder la convicción.

La voluntad está en torno a la raíz del talento. De cualquier talento. Sin voluntad, ningún talento llega a concretarse.

Hay muchas cosas que son independientes a nuestra voluntad y que escapan a nuestro entendimiento. Podemos tratar de encontrarles algún sentido, como si fuesen una voluntad mayor y, tal vez, mejor.

Tendemos a dudar más que a tener fe, a despreciar más que a admirar, a buscar más que a esperar, a pensar más en nuestra satisfacción que en amar. Pero somos libres. Siempre. Incluso delante del amor podemos volver las espaldas e irnos en buena hora.

Entreguémonos a la vida, cumpliendo lo que nos corresponde, aceptando que hay sentidos mayores y mejores que aquellos que somos capaces de concebir.
Quiera yo el mayor bien para mí, aunque no lo comprenda ni sea el más agradable.

Aprenda yo a creer, a admirar, a esperar y a amar.
                                                    Ilustração Carlos Ribeiro

sábado, 25 de noviembre de 2017

XXV Campaña de personas sin hogar 2017


 SOMOS PERSONAS, TENEMOS DERECHOS. NADIE SIN HOGAR

Un año más, no, nada menos que veinticinco años, un cuarto de siglo, dando voz a los que no la tienen, o tenían, casi se puede decir. Sí, porque cada vez más se escucha a las personas sin techo, y se escuchan más sus reivindicaciones. Siendo la más necesaria el reconocimiento de sus derechos, ya que todos somos personas, nacemos iguales y tenemos derecho a vivir, y a vivir lo más dignamente posible, con arreglo al grado de desarrollo alcanzado por la sociedad en su conjunto.


Tiene una característica importante esta campaña y la celebración de los actos correspondientes, que se celebran simultáneamente en todas las ciudades de España, por cuatro importantes organizaciones que tienen como finalidad atender a las personas sin techo, hasta que consigan, siempre que sea posible,  recuperar su autonomía,  la plena integración en la sociedad.

Cáritas Diocesana de Cádiz eligió este año a San Fernando para presentar la campaña a la sociedad y la celebración de los actos correspondientes. La presentación tuvo lugar en los estupendos locales de la parroquia de  de San José Obrero. Primero nos dirigió unas palabras de bienvenida el Director Diocesano, agradeciendo su asistencia a las personas sin hogar que habían venido de Cádiz, de Chiclana, de Algeciras y del mismo San Fernando, y a los trabajadores sociales y voluntarios la preparación de dicho acto. Destacó de modo especial que era  la campaña número veinticinco, un número considerable, así como el de los logros alcanzados en estos años a favor de las personas sin hogar, que van haciendo menos radical o acortando la marginación de las mismas.


A continuación hicimos una breve oración inicial para pedir fundamentalmente  que los responsables políticos y toda la sociedad, aporten los medios necesarios para combatir la pobreza y la marginación.

Después asistimos a la presentación de la campaña como tal. El primero de los intervinientes destacó la necesidad de estas campañas, y su utilidad, para seguir concienciando a la sociedad, ya que aún queda mucho por hacer. También destacó la colaboración de las distintas organizaciones que se dedican a las personas sin hogar, repartidas por distintas comunidades de España. Continuaron los siguientes intervinientes exponiendo con detalle los objetivos, los logros alcanzados y también las carencias.

Y antes de salir para el flashmob nos habían preparado un chocolate estupendo, con bizcocho y otros dulces, que tomamos encantados.


Terminamos con el flashmob, en la Plaza de la Iglesia, hasta donde fuimos con las caretas puestas, y donde construimos un muro hecho con ladrillos (de cartón), en el cada ladrillo representaba un derecho, que todo ciudadano debe disfrutar, y formando con ellos una casa, que protege la dignidad de cada ciudadano. Y concluyó con la lectura del manifiesto.


Nos fuimos con ánimos renovados, satisfechos de haber contribuido a la campaña y dispuestos a seguir trabajando en favor de los más necesitados, que bien merece la pena.


sábado, 18 de noviembre de 2017

El silencio nuestro de cada día


Opinión de José Luís Nunes Martins


Nuestro espíritu debe descansar también. Es fundamental darnos paz a nosotros mismos. Sólo nosotros podemos conceder este don a nuestro corazón. Nunca nos va a llegar desde fuera.

Es esencial que sepamos encontrar y valorar los tiempos para parar, pensar y sosegarnos.

En cada hora un minuto, lleno de paz, sosiego y tranquilidad, será suficiente para que nuestra disposición y humor mejoren y, así, nos podamos disponer a los trabajos que forman parte de nuestro deber.

Que cada día haya un tiempo para cerrar los ojos, sintiendo la vida, agradeciendo las fuerzas y los talentos y saboreando las cosas buenas de la existencia, por más pequeñas que sean o nos puedan parecer.

Cada semana un día, dedicado a pasarlo con aquellos que están o debieran estar más próximos. Escuchando, admirando y cuidando. Compartiendo la alegría y las tristezas del día a día.

Cada año algunos días, hay que hacer un intervalo entre los desasosiegos, volar con el fin de ver bien la línea del camino construido y recorrido, así como para saber cuales serán las opciones en adelante. En verdad, por más que hayamos llegado al punto donde queríamos, eso, no significa que estemos caminando en el sentido correcto.

El silencio no tiene que ser un tiempo de aburrimiento o infelicidad. Muy al contrario, puede ser un punto álgido donde, apartados del tumulto cotidiano, nos podamos encontrar con nosotros mismos y dialogar. Descansar es también estar donde nadie nos vea. ¡A veces, podemos huir ante los ojos de otros, sin que ellos se den cuenta! ¡Ellos están ahí y nosotros... encima de una montaña desde donde se ve el mar!

Hay quien tiene mucho miedo de sí mismo y huye, por todos los medios, de los momentos en que teme oírse, de las ocasiones en que no puede mentir de ninguna forma, de los instantes donde la verdad es evidente.

Nuestro espíritu debe también descansar. Darnos paz a nosotros mismos es fundamental. Sólo nosotros podemos concedernos este don al corazón. Nunca nos va a llegar desde fuera.

La coherencia de vida y la armonía de la existencia se fundamentan en el bien que hacemos. En la forma como nos entregamos. E, si nos podemos entregar mejor, entonces es eso mismo lo que debemos hacer. Sin egoísmo, fingimiento, superficialidad, hipocresía, presunción, arrogancia u orgullo. El silencio y el descanso son esenciales para perfeccionarnos. El esfuerzo constante agota.

La grandeza de mi silencio está en la confianza de que, aquietando mis preguntas, podré cuchar respuestas que no son mías... y la verdad que susurran.

                                                            Ilustración Carlos Ribeiro


viernes, 17 de noviembre de 2017

"Catástrofes familiares", todos los días



Vuelvo a insistir en la necesidad de que, de la manera que sea y por quienes sea, se creen centros de acogida inmediata para las personas que se separan, para que en el momento mismo en que se ven fuera de la protección de su propio techo, después de haber perdido el calor de hogar, no tengan que pasar la primera noche en la calle o en cualquier albergue, donde no van a encontrar con seguridad una acogida cálida y comprensiva.

Hace ya tiempo, cuando comprobaba que la mayor parte de las personas que vienen a esta oficina de personas sin hogar para pedir plaza en el albergue, son separados, y que a muchos les cuesta reorientar sus vidas, porque añoran todo lo que perdieron: la esposa, los hijos, los amigos, el trabajo, la comodidad del hogar..., pues se me ocurrió que tenía que haber albergues especiales, para separados, para que pudieran pasar los primeros momentos del abandono total en un ambiente adecuado, que les permitiera recuperarse anímicamente.

Está bien que el Estado apruebe leyes que permitan la separación, el divorcio, pero estaría completo este 'servicio' al ciudadano si previera también las consecuencias afectivas, laborales, sociales. Nunca tendría que permitir que se creara un nuevo tipo de marginado social. Es cierto que los motivos que provocan la separación son innumerables, pero para eso hay sociólogos, sicólogos, médicos, que podrían advertir a los gobernantes, y estos tomar en consideración sus diagnósticos y terapias, para facilitar los medios y recursos necesarios con el fin de evitar males mayores.

Esta larga introducción está motivada porque hoy, desde hace mucho tiempo, no me encontraba con alguien tan necesitado de desahogo, de hablar de lo que le pasa. Esta persona ya días que viene por la oficina, pero a penas habla, da como un poco de apuro hablar con él, de sacarlo que su aislamiento, de su ensimismamiento, o forzar su timidez. Sólo habla de golpe, y por pura necesidad, las palabras justas para hacerse entender, y huye. Esa es la impresión que yo tengo. Me escudo en que quizá ha hablado con los otros compañeros, o mejor que lo hagan ellos, yo estoy algo cansado de hablar de problemas y no voy a saber responder en caso de que esté pasando por un mal momento.

Hoy, llegó el momento propicio, comenzamos a hablar, incluso me atrevo a hacerle alguna pregunta personal; con su respuesta, y ante todo con su expresión, me invita a seguir haciéndole otra pregunta, y una más para aclarar aquello que él trata de contarme de su vida personal, que lo ahoga, que no acierta a decir porque le puede el sentimiento. Hace a penas un mes que anda por ahí, después de ser echado de casa por la fuerza de los acontecimientos, con escándalo incluido. Ahora tiene que someterse a la justicia, aunque él no se considera culpable. Con una sonrisa me dio la mano y las gracias por la charla.

Pues a ver si algún día, igual que ante las catástrofes naturales y accidentes el Estado facilita un servicio de emergencia de sicólogos, médicos, etc, el mismo Estado proporciona una ayuda semejante ante las numerosas 'catástrofes familiares', que son las separaciones, a menudo con violencia y a veces con muerte. También una ayuda especial para los hombres, que sufren 'discriminación negativa' a priori (para las mujeres hay oficinas en los ayuntamientos)... “¿¡los hombres son unos brutos!?”..., vienen a decir, a groso modo, las leyes de género Yo conozco a muchos que no lo son, X., tampoco me lo parece, por su forma de hablar y comportarse.

Mejor sería, insisto, una actuación discreta y efectiva, por personal autorizado y adecuado, que atendiera a las víctimas, y no permitir y fomentar tras cada crimen o acto de 'violencia de género' unas manifestaciones, más o menos espontáneas, en las que se pretende apoyar a las víctimas con pancartas y en silencio, o gritando al aire consignas contra la violencia de género, insultos y desahogos contra el criminal, que lo más que hacen es eso, gritar, creyendo que con eso se es menos 'machista', o 'más feminista'... Pero eso no hace sino fomentar la división y el enfrentamiento artificial entre hombres y mujeres, el peor, pues los géneros están 'diseñados' para entenderse, no para atacarse o imponerse uno sobre el otro, y si no se corrige pronto este trágico enfrentamiento se pone en peligro la paz familiar, la paz social,  la paz mundial, y el futuro de la humanidad.

miércoles, 15 de noviembre de 2017

¡¡¡ J U S T I C I A !!!



Tengo que poner música relajante para poder sentarme a escribir, escribir sobre algo que causa estupor, indignación, rebeldía, aunque también, ante la impotencia para evitarlo, siento una profunda tristeza, porque refleja el estado caótico, errático y manipulable, de la Justicia en España.

Sus consecuencias son enormemente perjudiciales, para los que menos medios tienen para defenderse, para los que sufren la doble injusticia de ser pobres, y no por propia voluntad, teniendo que recurrir para su supervivencia a comprar en mercados baratos, o no autorizados, lo que necesitan, y luego la injusticia de ser víctimas del abuso de los desaprensivos y de la misma justicia, 'justiciera', inclemente con los pequeños y desprotegidos de ella misma y blandita con los que cometen infracciones de lesa patria o de índole gran economía.

Hasta la justicia emplea ahora como suyo el criterio progre de 'la discriminación positiva'... tan injusto, por eso se aplica solo a determinadas faltas, como la violencia de género, que condena a priori al hombre antes que a la mujer, o si eres víctima de algún tipo de consumo, o si eres extranjero...¿Entonces, por qué no hay un juez que discrimine a un pobre, positivamente, acusado de algo cotidiano, como comprar un móvil robado?

Sé que exagero un poco al decir esto, porque sí hay algunos jueces que miran por los más desamparados de la sociedad, o se atreven a hacer justicia sin discriminación alguna, fieles al principio más democrático: 'todos somos iguales ante la ley', y por eso saben ajustar la pena a los delitos sin causar alarma social o descontento alguno, pero desgraciadamente son pocos y por eso tan admirados por la mayoría de ciudadanos honrados.

Esta tarde ha acudido a nuestra oficina de cáritas parroquial una acogida nuestra para presentar unos papeles, entre otros la justificación de que la justicia le ha embargado la ayuda social que cobraba. Ante nuestra extrañeza, pues pensábamos que las pensiones sociales no se pueden embargar más allá de un porcentaje, ella nos explicó lo que le había pasado, con vergüenza y dolor.

Tuvo la mala suerte de comprar un móvil en un mercadillo, y a los pocos días llamarla la policía para decirle que ese móvil era robado. Recurrió a un abogado de oficio, que nada pudo hacer, o no supo, pues la condenaron a arresto domiciliario (y tiene cuatro hijos) durante veintiocho días, y al pago de una multa de 500€, más los gastos del juicio...

Ya es el caso no sé cuántos que me dicen que le han embargado la nómina. ¿Pero es que ya no se respetan las ayudas y pensiones sociales, en caso de tener la mala suerte de cometer alguna infracción, o de ser víctimas de alguna estafa o abuso, como también ha pasado? Si esto hace la Hacienda pública, cómo no  van a hacer los bancos otro tanto, engordando sus beneficios a costa de los impuestos que cobran por el mantenimiento de cuentas que basan sus ingresos en una pensión, o cualquiera otra de las ayudas sociales.

Realmente somos un pueblo abandonado, y la mentira se ha convertido en un juego para los políticos, a ver quien dice la mayor y se lleva los votos y el poder, luego ya veremos como nos juntamos y con quien para llevar a cabo unos proyectos aberrantes, que no han sido incluidos en sus campañas electorales, las cuales no son más que falsos señuelos, meros espejismos para atraer a incautos, que pronto se desvanecen.

Pero, como se suele decir: 'la esperanza es lo último que se pierde', y por supuesto que la hay, y cada uno debe buscar la suya. Hay, ciertamente, valores permanentes, universales, y trascendentes, más elevados que la mera política, incluso que el propio ser humano, pero que si los respeta y los pone en práctica le permitirán entender y comprender la fragilidad humana, al tiempo que le aportan la firmeza necesaria para no desfallecer ante las adversidades y salvarse él y los que de él dependan, en esta vida y la venidera.