miércoles, 23 de agosto de 2017

Miente solo el que quiere engañar para obtener un beneficio injustamente.




Generalmente damos muchas vueltas a las cosas, a los temas, incluso a las personas, en nuestras conversaciones diarias. Pero cuando lo hacemos entre voluntarios o profesionales de los servicios sociales, las personas sobre las que ejercemos nuestra opinión, juicio, o prejuicio... son personas que sufren la marginación, durante más o menos tiempo, algunos durante años, tantos que suponen la mitad o más de su vida, la cual desconocemos. Además, en muchos casos se trata de personas aún jóvenes, queriendo decir con ello que ¡tienen expectativas de futuro!

Desgraciadamente, el futuro, sobre todo en nuestros días, se ha vuelto muy esquivo, peor aún, lejano, tanto que puede contemplarse como un espejismo en medio de un desierto de indiferencia generalizada, casi total, sobre todo por parte de quienes pudieran contribuir a hacer realidad tantos sueños malogrados: políticos, empleadores, sindicatos, particulares que malgastan su dinero en cosas o gustos superfluos, y no comparten sus bienes y personas con quienes le estarían muy agradecidos…

Cuando decimos que mienten, a veces porque ya estamos cansados de escuchar las mismas cosas, o porque nos cae mejor o peor… yo insisto y afirmo que “no mienten”, porque lo hacen forzados por la necesidad, para protegerse de algo que solo la persona sabe, por miedo, por la costumbre de vivir en la calle teniendo que sortear mil trampas diarias; o quién sabe si no es para para tratar de ocultar sus fracasos o su incapacidad para conseguir algo.

Es imprescindible, y propio de una sociedad desarrollada y justa, dar a quien esté dispuesto, la oportunidad de reintegrarse, poner a su disposición cuantos medios sean necesarios, hasta que recupere su voluntad, su autoestima, y la dignidad perdida ante sí mismo y ante quien se la negaba antes. Entonces ya no tendrá necesidad de mentir.

Pero, si escribía lo anterior hace ya algunas semanas, hoy, en cambio, digo que, a veces, tenemos que tener mucho cuidado cuando tratamos con personas que están en situación de necesidad, padecen algún trastorno, sobre todo cuando no colaboran, pues, al percibir que alguien los escucha e intenta comprenderlos, y está dispuesto a ayudarles de alguna manera, entonces se aferran tan fuertemente al profesional o al voluntario,  como se sujeta un náufrago desesperado al socorrista que llega en su auxilio, poniendo en peligro la vida de ambos.

Y escribo esto porque hay una persona ahora que quiere, ella sola, por sí misma, salir de la dependencia, forzando al límite su maltrecha voluntad. Quizá por eso, una vez ha empezado a recuperar algunas cosas, mediante la ayuda de los demás, quiere tenerlas todas. Quiere ser como los demás, de repente, no se da cuenta que él tiene que empezar de cero, que le hace falta mucha voluntad para controlar los deseos, que tiene que ir asimilando pequeños hábitos de comportamiento, que le conduzcan a una auténtica autonomía, para saber lo que de verdad necesita, lo que más y lo que menos.

He ido dejando pasar los días, sin muchas ganas de escribir estas reflexiones, hasta que esta mañana llega a la oficina una persona, muy dispuesta a hablar, habla sin parar, pero habla bien, todo le parece estupendo, que le escuchen que le den la mano… Dice textualmente que más importante que el dinero es una palabra, un abrazo, un gesto… Él se siente tratado como una persona, con toda su dignidad.

Nos cuenta su vida en pocas palabras: fue abandonado de niño por sus padres a causa de la droga y del alcohol. Sin embargo, está agradecido a cuantos le han ayudado a crecer y perdona a su madre, pues ya le ha explicado por qué lo tuvo que dejar en otras manos amigas. Ahora está en paro, aunque es buen mariscador, y tiene una barquita de pesca. Ha pasado por momentos trágicos, pero no se rinde. Llega a decirnos que ha tenido algunos naufragios, y que incluso ha visto ahogarse a algún compañero al tener que soltarlo cuando ha acudido en su ayuda, para no ahogarse él también. Es muy dura la vida, dice, pero hay que luchar…

Y esta realidad suya es la que me mueve a mí a poner por escrito estas reflexiones, ya que yo había comparado la labor del voluntario, en algunos casos, a la de un socorrista que tiene que acudir a salvar un náufrago, náufrago de otros mares: de la familia, del trabajo, de la sociedad, de la ciudadanía…

Pero, para Dios no hay náufragos, Él ha venido para salvar a todos los que quieran salvarse, por eso es un buen Maestro para quien quiera ayudar a los demás, siempre tendrá esperanza, siempre dará cuanto tiene, pues Él se da entero siempre, no reserva nada para sí, se da todo en todos, por eso nos hace a todos iguales, hijos de Dios.

sábado, 19 de agosto de 2017

No dependo solo de mí



OPINIÓN DE JOSÉ LUÍS NUNES MARTINS


Necesito tener un espacio propio y reconocer el de los demás. Necesito respetar, ser respetado y respetarme.

Una planta necesita de tierra fértil y de agua, de sol y de mar, de tiempo y de espacio. No consigue desarrollarse por sí sola. Lo mismo ocurre con cada uno de nosotros. La mera esencia de alguien no es suficiente para que se desarrollen todas sus potencialidades.

Necesito de ti para ser yo. Para darme y acogerte. Sin algún otro, diferente de mí, no hay amor y, sin amor, no hay vida personal.

Somos cuerpo, razón, corazón y espíritu. Estas dimensiones dependen unas de las otras y cada una de ellas resulta también de la influencia del mundo que nos rodea.

Necesito de agua y alimento para mi cuerpo. Vivo en un cuerpo y necesito su bienestar y salud.

Necesito el mundo, fe y amor dentro de mí. Los sustentos de mi razón, de mi espíritu y de mi corazón.



El intento de una independencia total es, en este contexto, un egoísmo sin sentido, ya que no es siquiera posible una autonomía, a no ser de palabra en los que creen ser quienes no son.

No podemos todos ser todo. Somos diferentes y tenemos contextos diferentes. Ahí está la raíz de nuestra individualidad.

Lo que soy depende del equilibrio entre mi interior y todo lo que está a mi alrededor.

Necesito crecer, querer ser más, Corregirme y, tal como una planta, abrir los brazos y llegar más cerca del cielo… llegar a ser uno, diferente y auténtico.


Ilustración Carlos Ribero




sábado, 12 de agosto de 2017

Felices los que viven cada día


OPINIÓN DE JOSÉ LUÍS NUNES MARTINS


Casi todos buscamos fuera de nosotros mismos las razones de nuestra esperanza, las razones de nuestra paciencia y sentido de nuestro amor. Somos capaces de casi todo en la búsqueda de lo que creemos que es el tesoro más importante de la vida.

Como si nuestro interior no fue más que un monte de basura sin valor.

Pasan los días y las noches, inviernos y primaveras, y nuestros ojos y oídos parecen atender solo al vacío y la distancia de donde, de repente, creemos, surgirá la respuesta, el por qué y el para qué de nuestra existencia.

No vemos todo lo que es sencillo y está a la vuelta, ni escuchamos lo que proyectamos dentro de nosotros.

¿De qué nos vale con quistar el mundo si nos perdemos a nosotros mismos?
No debemos dejar que nuestro corazón se endurezca, que nuestra razón se ciegue ni nuestra voluntad se acobarde.

Vivir lejos de nosotros mismos, en el espacio o en el tiempo, buscando ser quien no somos, es ser infelices por propia elección.

Hay razones aquí y ahora, fuerzas y sentido para nuestra existencia. Así lo sepamos reconocer y asumir con humildad y valentía.

Nuestra esperanza depende de nosotros, el valor de la paciencia depende de nosotros, el sentido de nuestro amor depende de nosotros. Somos libres y estamos llamados a decidir. No tenemos que buscar una solución escondida, sino construir una, la nuestra, única y auténtica.

La felicidad que persigues solo conseguirás alcanzarla cuando te encuentres con lo que tú mismo eres.

Felices los que no se desaniman cuando parece que todo está perdido, y trabajan día a día para cumplir la misión que hayan escogido.

Felices los que saben que su felicidad depende de lo poco que pueden hacer hoy.

Ilistración Carlos Ribero


martes, 8 de agosto de 2017

Hoy, dos sucesos posibles y un cierre improcedente



Muchas veces he dicho que nuestra pequeña oficina, con lo pequeñita que es, en cambio da cabida a una gran cantidad de personas, pero por eso también suceden a veces cosas no tan agradables, molestas, y hasta preocupantes. Siguiendo la tónica de este verano, en el que no ha disminuido la afluencia de demandantes de ayuda y los casos extraordinarios, algunos no exentos de dificultad o inquietud, hoy nos han sorprendido tres acontecimientos muy diferentes, aunque los tres tienen una carga y una trascendencia importante, obligándonos a reflexionar y a cuestionar las consecuencias de nuestra actitud y nuestro trato con personas necesitadas.

Primero fue la noticia de la desaparición repentina de una persona que tenía una historia de varios años en el albergue, donde colaboraba además, diariamente, con las hermanas. Recuerdo cuando llegó que no hablaba a penas, pero poco a poco fuimos ganándonos su confianza y empezó a hablar y a participar como uno más en cualquier conversación. Él tenía algún problema de salud y eso le tenía preocupado. Pero nadie sospechaba que tomara una decisión tan radical. Es posible, sin embargo, que haya sufrido algún accidente del que no tengamos conocimiento. Si se ha ido voluntariamente, lo único que cabe es desearle lo mejor.

Nos sorprendió también la información que recibimos de una persona, que ha estado acogida en el albergue en varias ocasiones, pero que ahora duerme en la calle.  El informante es una buena persona, anónima, del pueblo, que lo ha cuidado durante bastante tiempo y se ha ganado su confianza. El protagonista es R. un buen hombre que no se mete con nadie, que siempre sonríe, y aunque se puede tener con él una conversación normal, y es capaz de contestar con cierta cordura, sin embargo hace cosas fuera de lo normal, incluso poniendo en riesgo su salud, ya que es capaz de consumir los desechos que encuentra en las papeleras o contenedores.

Lo que no sabíamos era por qué hacía esto. Y vino este buen vecino de San Fernando a decirnos algo que nos permite conocer mejor a nuestro asiduo visitante, ya que suele venir a tomar su cafelito, aunque es un tanto irregular. Hace esto porque está empeñado en ahorrar toda la paguita que recibe por su discapacidad, y quiere reservarla para cuando se jubile, o tenga que ir a una residencia. Así ha logrado reunir una cantidad considerable.

Pero no es menos asombroso que la información el informante. Se trata de un hombre joven, que ha sufrido el zarpazo terrible de la droga, pero que ahora, recuperado, se siente tan agradecido con la vida que puede volver a disfrutar, gracias a la ayuda recibida, y sobre todo la compañía fiel de su mujer, que se dedica a ayudar a otras personas discapacitadas de su entorno.

Sabiendo la situación, y conociendo la cartilla de nuestro amigo R., es digno de admiración y elogio este buen caballero, que se ha reencontrado con la nobleza auténtica y la sirve tan eficazmente, tan generosamente.

El tercer asunto es sumamente desagradable. A penas lleva una semana abierto el albergue para mujeres, ya se cierra, inmediatamente, de un día para otro. El Motivo es la falta de personal para atenderlo. ¡Con lo que ha costado que se abrieran las cuatro plazas para albergue de mujeres! Ha habido demasiados asuntos sin resolver y otros mal resueltos en esa benéfica Institución en los últimos tiempos, que han trascendido, sin duda, fuera de esas puertas y paredes de acogida, y que han conducido incluso al abandono de una nueva Conferencia de San Vicente, más joven, porque quería llevar a cabo algunos cambios, cambios necesarios para adaptar mejor el modo de llevar el albergue a la compleja sociedad actual. Y aún dos voluntarios más han sido expulsados recientemente, aunque al parecer serán escuchados en sus quejas por más altas instancias. A ver si por fin encuentran una solución que beneficie y satisfaga a todas las partes.

La primera en comunicarnos la noticia fue una de las dos acogidas que llegó a última hora, nerviosa y muy preocupada, para decirnos que la Hermana le había dicho que se iba a cerrar el albergue, que si eso era cierto. Nosotros no lo sabíamos, claro está. Yo traté de calmarla diciéndole que no me parecía posible, que quizá es que las hermanas no están acostumbradas a acoger a mujeres y se encuentran un poco desbordadas… Ella insistía, y quería comunicárselo al trabajador social, como así hizo. Al final se confirma la noticia. Se les buscará acomodo en otro albergue, aunque parece que todos están completos. Al final irán aun centro evangélico, creo recordar que una de ellas ya venía de allí.

¡Dios mío! ¡Por qué no buscan una forma de solucionar los problemas de una vez, sin dimes y diretes, sin hacer más costosa la estancia a las personas que buscan refugio entre sus paredes…! Así lo deseo, y pido a Dios que les de sabiduría y humildad para encontrar esa bendita solución, por el bien de las personas que allí se acogen, por el buen nombre de la Institución que representan, el bien de la Iglesia, y para gloria de Dios!

sábado, 5 de agosto de 2017

¿Demasiado atareado para ocuparte de tu vida?


La falta de certezas es señal de que hay misterios que se pueden revelar excelentes sorpresas.

OPINIÓN  DE  JOSÉ  LUÍS  NUNES  MARTINS

Hay personas que viven de espaldas a su vida, no consiguen hablar ni consigo mismas. No tienen tiempo para luchar por ellas mismas, por sus sueños, perdiéndose en tantos trabajos que creen que son más importantes, pero que, al final, no sirven para nada.

La verdad es que el tiempo pasa más rápido para los despreocupados. La vida nos va demostrando que no hay sueños imposibles, solo soñadores que no quieren dejar de serlo, son perezosos, prefieren solo suspirar en vez de ponerse en camino.

No sabemos cuánto tiempo tenemos, por lo creer que será mucho es tan imprudente como considerar que nuestra vida terminará hoy. Y esta duda no es mala. La falta de certeza es señal de que hay misterios que pueden revelarse excelentes sorpresas.

Hay quien pasa el tiempo en el pasado, perdiéndose en lo que pasó… en el pasado que vivió  y en el que no tuvo, sino lo que le gustaría haber tenido. Algunos llegan a darse cuenta del tiempo que han desperdiciado, pero no aprenden.

También están aquellos que planean en futuros lejanos, perdiéndose en realidades que, lejos en el tiempo y en la realidad, no son nada aún y nunca podrán llegar a ser. Es corriente imaginarse que todo parece hecho sin que tengamos que hacer nada. Al final, dicen, ¡si es por soñar, que se sueñe a lo grande! Pobres, que no saben siquiera que buena parte de la felicidad tiene que ser fruto de nuestras manos.

Son muchos los hombres y mujeres que nunca fueron nada desde que eran niños y quisieran dejar de serlo…

Quien no tiene tiempo para su vida está muerto, a pesar de las apariencias.
Ilustração de Carlos Ribeiro 

04 ago, 2017 http://rr.sapo.pt/artigo/90411/demasiado_atarefado_para_te_ocupares_da_tua_vida

martes, 1 de agosto de 2017

La rutina es un muro ante los cambios



Daniel Medina Sierra


La vida nos juega malas pasadas, eso es obvio, ningún objeto queda inmóvil eternamente, tarde o temprano habrá una causa y por tanto un efecto. Imaginen entonces, un ser viviente, cualquiera, que conozca un poco la naturaleza, verá que está en permanente cambio, transformación, degradación, multiplicación...

Nosotros los seres humanos necesitamos, más que ningún otro ser de este mundo, un ambiente tranquilo, necesitamos un punto de referencia; cuando algo fuera de nuestro control entra en escena, entramos en pánico.

Necesitamos orden en nuestras vidas, coherencia. Es más fácil entenderlo con ejemplos. Si zarpamos en un barco, con aguas tranquilas, todo el equipo en perfectas condiciones, con una ruta clara y un destino, estaremos tranquilos y disfrutaremos del viaje. Cada cambio que transcurra en el viaje será motivo de miedos y angustia. El mar esta embravecido, el equipo empieza a fallar, no tiene siquiera una brújula para orientarse. En cuestión de minutos, un viaje apacible se convierte en una verdadera pesadilla.

En sentido más cotidiano el símil es, en esencia, semejante. Estudiar, trabajar, mantener una relación sentimental, casa, compromiso, hijos, un viaje con ciertos sobresaltos pero con ruta y destino claros. Queremos creer que tenemos control de nuestras vidas, que nada malo nos pasará, que podremos impedir que nos robe la brújula, pues sin ella estaríamos perdidos.
No tenemos control sobre nuestras vidas, la rutina es un muro ante los cambios, una especie de burbuja.
Nadie te prepara para saber qué debes hacer, o cómo reaccionar ante semejante situación. Tenías trabajo e ingresos y ahora no ¿Cómo gestionas la falta de ingresos, de la rutina del ganarse el pan?

¿Y si solo eran las primeras nubes antes de la gran tormenta?... Su pareja le deja, pierde su casa, amigos, familia... la tormenta perfecta. Causa y efecto, propia o ajena, puede cambiar por completo el rumbo de nuestras vidas. Cuando ya nada crees que te va a sorprender, truenos y relámpagos impiden ver el horizonte, una salida.

El secreto es dejarse llevar, cuántas batallas perdidas contra los cambios que inexorablemente tendrán que ocurrir, cuantas negaciones de la verdad, cuanto rencor, cuanta incomprensión, para reconocer que no soy dueño de mi vida, pero si de mis actos.

Cuando recibes esa gran revelación es cuando más valoras el entorno que nos rodea. Ser consciente de la fragilidad y disfrutar de cada momento, es la mayor obra que podemos dejar en nuestra corta estancia en este mundo. No todo lo que sube es bueno, no todo lo que baja es malo. Caminar hacia delante es, en ocasiones, caminar hacia atrás. Tal vez estemos tan preocupados por subir, que nos olvidamos del esfuerzo, de la voluntad, desechamos tantas lecciones de humildad que aprendimos cuando estábamos abajo. Ir hacia delante con las maletas repletas de recuerdos, de promesas, una parte importante de nuestras vidas se nos escapa, porque consciente o inconscientemente fuimos tirándolas porque nos pesaba mucho e impedían que corriéramos más deprisa.


viernes, 28 de julio de 2017

¡No me puedes obligar a amarte!


OPINIÓN DE JOSÉ LUÍS NUNES MARTINS


Ser libre es mucho más que ser independiente. La libertad consiste en el usufructo completo e íntegro de las facultades internas y externas, del cuerpo y del alma. La independencia consiste en la exención o desapego de todos los lazos, y de toda sumisión exterior que pueda influir sobre su uso y ponerle algún obstáculo.

La libertad forma parte de la esencia de la vida. Sin ser libre, no se vive, solo se sobrevive.

Tenemos la capacidad de elegir entre el bien y el mal, pero no para determinar lo que es bueno o malo. Tampoco para cuestionar la naturaleza o las circunstancias específicas de cada uno.

Muchos son los que se entregan como prisioneros en una guerra que quieren perder según sus deseos… Se vuelven esclavos de los que tienen de más rastrero: el placer egoísta que jamás se satisface. Dejan de ser señores de sí y pretenden que los demás les presten atención, admiración y afecto. Cayendo así en manos del orgullo -su enemigo- se convierten en cautivos de una imagen distorsionada de sí mismos… siempre peor de lo que es en realidad.

A veces, son perdonados por aquellos a quien no hacen bien. Dado el caso, hay muchos que asumen eso como pretexto para vivir en desenfrenado libertinaje. Sirviéndose de los otros, sin quererlos ver como iguales y dignos. Sino instrumentos. Meros escalones. Cosas de usar y desechar.

El mal uso de la libertad puede ser muy nocivo para algunos. Se hacen mal a sí mismos, al tiempo que se creen dueños de la libertad del otro.

Nadie me puede obligar a ser quien no quiero ser.

Mi libertad está determinada por mi voluntad, de acuerdo con las posibilidades y con lo que son mis deberes.

Ser libre es obedecer. Tener un proyecto y luchar por él. Cada día. A veces, ser libre es resistir con paciencia, a la espera de un momento mejor.

Ser libre es mucho más que ser independiente. La libertad consiste en el usufructo completo e íntegro de las facultades internas y externas, del cuerpo y del alma. La independencia consiste en la exención o desapego de todos los lazos, y de toda sumisión exterior que pueda influir sobre su uso y ponerle algún obstáculo.

El poder fascina y esclaviza a aquellos a quien promete este mundo y otro. Los juegos de poder son una prueba de lo absurdo que el mundo puede ser.

El amor es una renuncia al poder. Intencionada. Voluntaria y consciente. Libre, en el sentido más absoluto.

¡Nadie me puede obligar a amar, tampoco a amarlo! ¡Sólo yo me puedo obligar a amar!

El amor es la certeza de salvación y depende solo de cada uno de nosotros. No de pasiones pasajeras, sino de una voluntad sublime de ser exactamente quienes queremos ser.

¡Amar es tener la libertad de servir a quien se ama!
Ilustración Carlos Ribero


jueves, 27 de julio de 2017

Un final feliz


La semana pasada me quejaba de lo difícil que es ser justo hoy, cualquier persona, y lo injusta que es nuestra sociedad, cuando permite que en su seno haya personas desamparadas, abandonadas a su suerte, y vagando por las calles.

Hoy, sin embargo, gracias a Dios, puedo dar fe de que aún hay esperanza, y que muchas veces hay que insistir para conseguir resolver algún problema. Como dice el Evangelio, y cito de memoria: ‘pedid y se os dará, buscad y hallaréis, llamad y se os abrirá”. Y en otro lugar dice el Evangelio que Jesús, Maestro universal, les decía a sus discípulos una parábola en la que una pobre viuda acudía insistentemente ante un juez inicuo, porque ni temía a Dios ni le importaban los hombres, para pedirle que le hiciera justicia. Y para que no le importunara más pensó el juez: ‘aunque ni temo a Dios ni me importan los hombres, como esta viuda me está molestando, le voy a hacer justicia, no sea que siga viniendo a cada momento a importunarme”…

Y digo todo esto porque, como decía en un post reciente, costó mucho trabajo conseguir que una mujer, una enferma mental profunda, fuera llevada por la policía al hospital, donde un médico, aunque fuera contra su voluntad, la atendiera.

Pero quiero resaltar ahora que esta vez los recursos con que cuenta la sociedad, gracias a los impuestos de todos,  fueron puestos a disposición de quien los necesitaba: la policía llevando al hospital a la enferma, y el hospital, después de atenderla, poniendo una ambulancia a su disposición, para  trasladarla hasta su residencia, donde puede descansar segura y ser atendida adecuadamente.

También es cierto que unas trabajadoras sociales de Cáritas pusieron todo su empeño en poner en marcha esta cadena de servicios en bien del necesitado, logrando finalmente su objetivo. Pero no ocurre siempre así,  por eso esta actuación debiera servir de ejemplo y ‘escarmiento’, para que no tenga que acudir de nuevo ‘otra pobre viuda’ como la del Evangelio, ante un ‘juez ( o un funcionario) inicuo o sordo’.


Y también debiera servir de estímulo para los profesionales y voluntarios de los servicios sociales, privados o públicos, para que no se cansen de pedir y mediar en bien de los que no tienen voz, o no tienen medios, o no saben ni siquiera qué pedir o cómo pedirlo.

martes, 25 de julio de 2017

El corazón vuela fuera de nosotros


OPINIÓN  DE  JOSÉ  LUÍS  NUNES  MARTINS


El corazón va a donde depositemos nuestra atención, nuestras esperanzas y nuestros cuidados. Sólo raras veces nuestro corazón está dentro del pecho, y eso es bueno. Mucho.

Lo mejor de nosotros no es para nosotros. El corazón va donde depositemos nuestra atención, nuestras esperanzas y nuestros cuidados. Sólo raras veces nuestro corazón está dentro de nuestro pecho, y eso es bueno. Mucho.

Hay infiernos escondidos dentro de nosotros. Algunos en los cuales están aquellos que se creen más de lo que son, aquellos que creen que las apariencias son más importantes que la verdad, aquellos que creen bastarse a sí mismos.

Hay paraísos que pueden ser encontrados. Corazones en paz que calman las más revueltas tempestades de nuestras vidas.

Es así hasta el punto de que, a veces y en ciertas personas, el aire que rodea su cuerpo gana un color sutil y muy bello. ¡Cuando se mueven parecen cometas que van esparciendo oro por donde pasan!

¡Hay otros que, por tener así el corazón tan expuesto, sienten todo. Sus dolores y los del mundo entero. Abrazan los corazones que sufren y con generosidad comparten el peso de las angustias y desesperaciones, pero también se alegran con los que se regocijan pro las alegrías de la vida!

El amor hace que los corazones se entreguen y se forme una nube que permite a los que lo aceptan caminar por encima de los agujeros y las piedras de este mundo engañoso.

¡El corazón vuela fuera de nosotros y nos hace volar, elevándonos y llevándonos hasta el punto más alto de la existencia: el cielo! Ver el mundo a través de los ojos del amor es admirar el corazón de todo lo que nos rodea.

¡Amar no es una libertad que se pierde. Es una voluntad de ser rico por haberse dado todo!

El amor es todo aquello de que el mundo precisa.


Ilustração: Carlos Ribeiro


lunes, 24 de julio de 2017

Siempre fue una crisis de valores

Daniel Medina Sierra


Hace unas semanas tuve un debate con unos amigos sobre la situación laboral actual, desde la perspectiva de un grupo de voluntarios de cáritas, me interesaba conocer los diferentes puntos de vista de todos y cada uno de ellos, para ver lo que nos acercaba y lo que nos podía alejar.

De cualquier modo, siempre se aprende de los otros, si se sabe escuchar, y los que hablan lo hacen siempre buscando la verdad y el bien común.

Unos opinaban que ya estábamos saliendo de la mala situación, en cambio otros estábamos en desacuerdo. Se basaban los primeros, tan optimistas, en los datos del banco tal o cual, los datos del paro, el ibex35, la prima de riesgo, el precio del dólar por encima o por debajo del euro...

¿Pero, de los bancos, los mismos bancos que nos llevaron a la quiebra, los mismos usureros, los únicos que en plena crisis económica  fueron rescatados con dinero público, los mismos que desahucian, los mismos que siguen practicando la usura, de ellos nos vamos a fiar?

¿Cómo explicar entonces el paro, el paro de larga duración ¿por qué no se reduce el paro, el empleo miserable, los  contratos basura, los  empleos sin contrato ni derechos, la mayoría de los salarios por debajo de los 500€, autónomos obligados si quieren trabajar...?

¿El ibex35?, este informe corresponde a las mayores 35 multinacionales que cotizan en bolsa, pero el 80% de la economía depende de las pequeñas y medianas empresas que, como siempre, son los grandes olvidados.

La prima de riesgo sí, es, en pocas palabras, estadísticamente , el grado de fiabilidad que los inversores le otorgan la zona euro…

Todos estos, y algunos datos más que desconozco, son a groso modo, los datos que,  “supuestamente” utilizan para disponer de información fiable sobre distintos aspectos económicos.

La percepción económica de un solo individuo es más limitada, contamos con un círculo muy estrecho: la familia, amigos, la ciudad… pero sí es cierto que, aunque limitada, para cada uno de nosotros es lo más cercano, por tanto, lo más importante.

Y por lo que percibo en mi entorno es por lo que discrepo. Personalmente no percibo cambios a mejor, los bancos siguen “deleitándonos” con nuevos escándalos, menos sucursales bancarias, más intereses, servicios cada vez más limitados, estamos prácticamente obligados a estar conectado a internet para hacer cualquier gestión, interés por tarjetas, interés abusivo por anticipos, aunque sea en pensiones sociales...

Curioso, ¿no creen?, cada vez menos sucursales, menos empleados y más intereses, y más dinero obtenido…, gracias a la crisis.

Fijémonos ahora en nuestros dirigentes políticos. ¿Podemos confiar en ellos, esperar que protejan nuestros derechos y nuestros deberes, nuestro trabajo?  Nuestros padres y abuelos tuvieron que luchar con peores ‘bestias’ ¿Vamos a acabar repitiendo, por culpa de nuestros políticos, una historia pasada que, por desgracia, se tarda muy poco en olvidar, por lo que vemos en algunos sobre todo?

¿Qué vemos en nuestras calles, qué pensamos realmente del mundo que estamos construyendo?

Se dice ‘es una crisis de valores, no solo económica’, pero siempre fue una crisis de valores, hubo quien utilizó nuestras debilidades para manipularnos, pagamos un precio muy alto. Fuimos los grandes perdedores, los que pagamos los platos rotos. No se equivoquen, la crisis económica se puede recuperar, es más difícil recuperar derechos, libertades, moral y ética, la humanidad, a tantos y tantos seres humanos que han sufrido, llorado, perdido, la esperanza... algunos incluso la vida. 


jueves, 20 de julio de 2017

¡Es muy difícil ser justo; hoy todavía más!


Otra vez. Otra vez y otra vez, la misma injusticia: una persona, enferma mental, absolutamente desorientada,  incapaz de aceptar ninguna ayuda, tiene que dormir en la calle.

Lamento no conocer bien como ha llegado hasta nuestra oficina, supongo que porque ha permanecido en el albergue (aunque aún no acoge oficialmente a mujeres, a pesar de llevar meses inaugurado...), y a través de Cáritas se le va a buscar un alojamiento, si no el más adecuado para ella, en su estado completamente enajenado, al menos que no pasara esta noche en la calle, una sola noche, ya que mañana tiene una plaza a su disposición en el Hogar Betania, de Algeciras.

No puede pasar otra noche en el albergue, porque han pasado una mala noche, ella y la persona que buscaron para cuidar de ella, porque rechaza la ayuda que se le ofrece. Cáritas no tiene aquí medios para acogerla hasta mañana, y tampoco puede pagarle una pensión, como ha hecho otras veces, con otras mujeres, dadas las condiciones en las que se encuentra. 

Una sociedad que no es justa con uno de los suyos, totalmente indefenso, no es justa, ni mucho menos. Hoy los responsables de la sociedad: políticos, jueces, y muchos ciudadanos con poder económico, o dueños de poderosos medios de comunicación... no se rigen por un principio sagrado de humanidad, cada uno interpreta las leyes a su conveniencia, según su ideología, y así tienen desamparada a media sociedad por lo menos; desamparada y a menudo marginada, sin preocuparse de poner a su disposición los de servicios y recursos necesarios para reintegrar a la plena ciudadanía a los ciudadanos caídos.

Somos injustos casi todos, porque no nos ocupamos de nuestros semejantes según nuestras capacidades y recursos. Así  me siento hoy yo, como supongo les sucede a muchos de los que nos dedicamos unas horas al día a los demás, cuando se presenta un caso de estos, una persona en estado de enajenación mental total, al no poder ofrecerle la ayuda que necesita con toda urgencia, porque son un peligro para sí mismos en la calle, o para cualquiera que desconozca su estado; o también pudiera llegar a ser una víctima fácil, para alguien sin escrúpulos que quiera hacerle daño...

He visto las caras de preocupación de las trabajadoras sociales con las que comparto el servicio en el Programa para Personas sin Hogar, tratando de convencer a esta pobre mujer para que se deje ayudar; buscándole afanosamente, a la vez que atienden a los demás usuarios, un sitio donde pasar la noche de manera segura y digna...

Está asustada, perdida, desconfía de todo y de todos. Es necesaria, en estos casos, la intervención de unos Servicios Sociales municipales eficientes, para que alguien con ‘autoridad’, con capacidad y los recursos necesarios, facilite a esta persona la ayuda que requiere, aunque sea contra su ‘voluntad’, ya que, por sí misma, no es capaz de controlarla y dirigirla en su propio beneficio.

Todo esto escribía ayer, pero hoy me han dicho que al fin consiguieron que la misma policía local acompañara a esta pobre mujer al hospital. No fueron los Servicios Sociales, ni los responsables del albergue, quienes se ocuparon de que esta mujer no pasara otra noche sola, en la calle; no, fueron las trabajadoras sociales de Cáritas las que tuvieron que llamar a la policía para exponerles la situación de indefensión de esta señora, y las que lograron que la policía cumpliera con su misión de proteger al débil y desamparado.

Nota: Los hechos narrados son del martes, el viernes pregunto a las trabajadoras sociales si saben algo de la señora, y me responden indignadas: 'la doctora le hizo firmar que era atendida contra su voluntad...' Y además, me dicen, le quieren dar el alta, precisamente el viernes, para salir a la calle otra vez, de cara al fin de semana... ¿Pero, no la pueden llevar a Algeciras al albergue que le tienen reservado? , les pregunto, y me responden que no, que en el hospital no hay nadie que pueda facilitarle el traslado.

Oración: Dios, que cuidas de todo, nos juzgas con moderación y nos gobiernas con mucha indulgencia, enséñanos a ser justos y humanos, para que, arrepentidos de nuestras injusticias con nuestros hermanos, especialmente los más débiles y necesitados, no perdamos la esperanza en la salvación eterna para todos.



domingo, 16 de julio de 2017

¿Familia o una carrera? La familia


14 jul, 2017

OPINIÓN  DE  JOSÉ  LUÍS  NUNES  MARTINS

Para ser valioso es preciso ser útil. Muchos piensan que su valor depende de lo que tiene, de su carrera o de la posición social que ocupa.

La libertad individual debe ser respetada. Pero por más irresponsable que sea alguien, a cada uno le corresponde siempre pagar con las consecuencias de sus elecciones.

¿La familia o una carrera? Para muchos no hay opción. Algunos no tienen familia, otros están desempleados. La mayor parte tiene que conjugar las dos, pero la verdad es que, desde hace algunos años, sólo en casos raros y pasajeros se consigue un perfecto equilibrio.

Familia y carrera exigen todo, cada una para sí, sin conceder mucho espacio a la otra. Se trata de una doble exclusividad que es, por sí sola, una paradoja: la simple coexistencia de la familia y de una carrera es ya motivo de una elección imposible, porque la inevitable tentativa de conciliación es sinónimo de un doble fracaso.

El que trabaja y tiene una familia vive con sacrificios permanentes y culpas duraderas.

Otros tienen una familia con varios problemas, que se agravan por falta de tiempo o atención para cuidar de ellos. Todo empeora y se vuelve cada vez más cómodo estar lejos... y empeora aún más...

Para ser valioso es preciso ser útil. Muchos piensan que su valor depende de lo que tiene, de su carrera o de la posición social que ocupan. La inmensa mayoría de nosotros defiende que no hay nada más importante que la familia, aunque después solo lo empeñamos a nivel profesional, dejando a la familia para los ratos libres... o, de forma aún más sencilla: para después.

Tal vez debiéramos cada uno de nosotros pensar bien en su vida y en los objetivos que se propone, sin ingenuidad. La carrera es importante, pero solo y solamente en cuanto instrumento al servicio de otro fin.


La familia exige todo, casi siempre a cambio de nada... pero solo así se puede ser feliz.

Imagen Carlos Ribeiro

http://rr.sapo.pt/artigo/88769/a_familia_ou_uma_carreira_a_familia

jueves, 13 de julio de 2017

Las leyes están lejos de la perfección


OPINIÓN  DE  JOSÉ  LUÍS  NUNES  MARTINS

Las leyes se hacen en base a la visión que las mayorías tienen de lo que es mejor. Ahora bien, la verdad no es democrática. Sucede, a veces, que muchos se engañan a ese respecto, llegando a creer que pueden alterar la verdad según lo que creen que ella es.

Las leyes de la naturaleza son factuales y no dependen de  votación alguna. La naturaleza es como es, sin tener en cuenta lo que se piense o quiera de ella.

Es importante saber que una ley de cualquier Estado puede permitir comportamientos  normalmente inaceptables, o castigar otros que sean normalmente buenos.

Es importante que cada uno de nosotros se dedique a juzgarse y a corregirse a sí mismo, más que preocuparse en hacer eso en relación a los demás.

La verdad no deja de serlo solo porque nadie la ve o quiere verla.

Como ciudadanos, tenemos el deber de juzgar lo que nos imponen como cierto y errado, cuestionándolo hasta  comprender sus razones. En la mayor parte de los casos, las leyes son justas tanto desde el punto de vista legal como moral, pero hay una tendencia reciente a apartar la moral al límite de considerar que lo cierto y lo errado son establecidos a través de decretos humanos.

Es importante que se acuerde, por ejemplo, en que los automóviles circulen por la derecha, pero querer acordar la verdad es imbécil, porque revela una tentativa de alterar lo inalterable, que solo puede ser intención de personas que no distinguen la verdad absoluta de aquello que son solo sus voluntades.

Las elecciones de cada uno de nosotros definen nuestra identidad. Seguir la mayoría solo por comodidad es tan irresponsable como estar en contra solo por placer de llevar la contraria.


Ilustración Carlos Ribeiro


http://rr.sapo.pt/artigo/88233/as_leis_estao_longe_da_perfeicao

viernes, 7 de julio de 2017

‘Quiero dormir’...


'Quiero dormir', insiste M., un hombre que sufre ahora de pertinaz inactividad, pero que lucha mediante una actividad mental incesante para recuperar el control de sí mismo, por sus propios medios, sacando a flote todas las cualidades de que dispone, y que han quedado mermadas o malparadas por efecto del consumo de sustancias contrarias a la salud física y mental, durante más de veinte años.

Lleva años y más años sin dormir. Dormía cuando se drogaba. Se ha acostumbrado de tal modo a pasar las noches en vela que ni los ronquidos de los compañeros de habitación en el albergue  le molestan. Quizá es que así se siente acompañado y soporta  mejor el insomnio, esperando que cesen los ronquidos de un momento a otro y entonces, agotado, descansar, adormecerse al menos.

Necesito dormir, repite constantemente. Se cuida de no tomar demasiado café, ‘ponme poco café, un manchado, o una nube’, dice cada día... y entonces recordamos entre todos las diferentes maneras de pedir café en las cafeterías de Andalucía. Este es un modo de, entre todos,  ayudarle a entretener un poco el tiempo que va transcurriendo hasta la hora de la comida en el albergue o el Pan Nuestro.

Se expresa con una nostalgia palpable recordando su oficio en los puertos, limpiando pescado o haciéndolo filetes para su congelación. Habla y habla, para combatir la necesidad de dormir ya que el poco café que toma no logra despertarlo del todo. Sonríe, sonríe a menudo, pero es una sonrisa un tanto apagada, reconociendo su impotencia ante la imposibilidad de volver al trabajo, a pesar de estar, todavía, en edad de trabajar.

Sólo queda solicitar y conseguir, lo antes posible, una pensión, o una ayuda que le permita alguna autonomía. El tiempo perdido no vuelve. El pasado es pasado e irrecuperable. Mas, por muchos y graves que sean los errores y las culpas cometidos, siempre hay una oportunidad de vivir una vida diferente, nueva, sin plantearse metas inalcanzables, humilde en el mejor sentido de la palabra, y agradecida.

Una vida útil para sí y para los demás... una vida tan feliz como es posible en este mundo, a bien con todos y con uno mismo, y, ¡por qué no, con Dios! Él es el que, en su providencia, nos enseña que el sol sale para buenos y malos; el que contrata a sus obreros al amanecer o al medio día, y al final del día reciben el mismo salario; el que nos dice ‘llamad y se os abrirá; pedid y recibiréis’... insistiendo, importunando incluso, hasta que seamos atendidos en nuestras súplicas.

Aunque también nos dice que cada uno recibimos un número de talentos al nacer, y según lo que hayamos hecho con ellos a lo largo de nuestra vida nos va a premiar o castigar;  y nos previene al decirnos que la puerta por la que entran las ovejas al redil, es estrecha; o que para seguirLo tenemos que cargar con su cruz...

 Cierto, Él sufrió como el que más, llegando a estar tan desfigurado por nuestras rebeldías que, como dice el profeta: ‘ante el cual se oculta el rostro’...  Sufre por todos los hombres de todos los tiempos, para salvarlos de sí mismos cuando, abandonando el camino verdadero, nos perdemos en caminos sin salida, atraídos por  deslumbrantes espejismos de felicidad, que no son sino señuelos que el Padre de la Mentira nos ofrece, aprovechando nuestros momentos de debilidad o desánimo.


miércoles, 5 de julio de 2017

Otra vez, otra ayuda providencial

Hoy ha sido un día especial en el grupo de Cáritas de la parroquia de la Divina Pastora. Hacía tiempo que no vivía una situación parecida en el servicio que prestamos en beneficio de nuestros acogidos. Me alegra que haya sido así, pues lo veo como otro signo de que algo está cambiando en la actitud general de las personas que componemos esta sociedad, tan castigada y bastante deteriorada, tanto en lo particular como en lo social; una vuelta al sentido común, como si las aguas quisieran volver a su cauce natural, poco a poco.

No nos habíamos repuesto del todo de la ausencia forzosa, en poco más de dos meses, por fallecimiento, de dos compañeros voluntarios, Manolo y Joaquín. Hemos ido adaptándonos a la nueva situación sin muchas dificultades, haciendo cada uno lo mejor que sabe su tarea. Pero hoy nos tocaba descarga de productos del Banco de Alimentos, más de tres mil kilos; yo reconozco que tenía cierta preocupación, de que no fuéramos suficientes, ni lo suficientemente fuertes... para llevar a cabo la descarga.

No habíamos comenzado a descargar el primer viaje y se presenta una cuadrilla extraordinaria, más de doce personas, formada por miembros de las cuatro cofradías del barrio: Divina Pastora, Misericordia, El Huerto y Ecce Homo, principalmente jóvenes. Se formó una cadena humana, tremendamente eficaz, que nos permitió descargar y dejar colocados, en tiempo record, todos los productos. Todo hecho con un humor excelente y una disposición digna de agradecer.

Es una gran satisfacción que Cáritas concite de esta manera, cuando es más necesario, a los miembros de una parroquia. Pero no se acaba aquí la colaboración, todas las cofradías tienen en cuenta a cáritas a lo largo del año, incluso algunas llevan a cabo una campaña especial, como la actual, de ‘los desayunos’ para los niños de los acogidos, durante los meses de verano que están de vacaciones.

Y no solo las cofradías, la parroquia entera responde generosamente, tanto en las colectas del primer domingo como cuando se pide puntualmente la aportación de algunos productos. El domingo pasado se hizo una petición especial de café, cacao y azúcar, y el mismo lunes ya habían entregado varias bolsas con distintos productos.

Yo creo que la ausencia de dos de nuestros compañeros ha sido recompensada, con creces. Les decía en bromas hace poco ‘yo creo que se acordarán de nosotros y nos ayudarán de alguna manera’. Este es un ejemplo. Pero aún me resta decir que el domingo pasado, después de la misa, se ha incorporado al equipo un nuevo miembro, que además es una mujer joven, y seguro que enriquecerá el equipo, además de rejuvenecerlo un poco...

Sólo me queda mencionar al Presidente de Cáritas parroquial, al Párroco, al P. Luis, que nos acompaña con mayor frecuencia, para reconocer nuestra labor, y darnos ánimo tras la pérdida de los dos compañeros. Agradecemos  mucho su presencia, sin la menor duda,  su cercanía y humanidad.

Hoy he revivido un poco el espíritu de cáritas ‘de todos los tiempos’, en un momento de apuro y necesidad, surgen ‘providencialmente’ las ayudas. Hemos recibido la ayuda material, pero sobre todo la humana, que necesitábamos especialmente en estos momentos. Seguro que la experiencia tendrá sus secuelas benéficas en el futuro y formarán una cadena en el tiempo mientras haya necesidades y necesitados.


domingo, 2 de julio de 2017

Santa Camila da Sé


OPINIÓN  DE  JOSÉ  LUÍS  NUNES  MARTINS

 La realidad supera la imaginación humana. Siempre. Hay historias que, aunque contadas sin muchos detalles de ficción, pocos creen en ellas. Por más extraña y distante de la verdad que esta narrativa pueda parecer, es por ser real por lo que merece, de hecho, ser contada.

Camila vivía en un barrio pequeño y central de la ciudad, pero su corazón era mayor que el mundo.

El marido tenía un problema grave de bebida, hace ya muchos años. Era un flagelo lento, pues nunca se sabía  cuando empeoraba un poco más. No había mejoras, sólo momentos de pausa.

Tenía solo una hija, condenada a una silla de ruedas desde pequeña.

Nunca oyó nadie a Camila quejarse. Sonreía y daba a los otros toda la paz que podía, aún cuando no la tenía. Su alegría le evitaba mil tristezas y le prolongaba las fuerzas.

Todos los domingos preparaba un almuerzo para algunos de los más pobres de entre los pobres de la vecindad, sirviéndoles un buen refrigerio en su casa. Sin esperar nada a cambio, sin pedir nada a nadie, solo porque sí. Porque podía y sentía que debía. Al final, el amor nunca tiene motivo.

Sus ingresos eran pocos, al igual que los de tanta gente pobre, pero casi siempre optó por olvidarse de sí a fin de tener algo para dar a los otros. Conocía bien el valor de lo esencial, por eso compartía lo que también le hacía falta a ella.

Quien no socorre al necesitado, lo abandona... Camila no desamparaba.

Era admirable ver llegar a los invitados. Pobres pero dignos, retribuyendo, lo mejor que podían, el bondadoso gesto semanal de Camila.

Ángelo era un invitado especial. Se pasaban semanas sin que nadie supiese de él. Aparecía siempre vestido completo, camisa tan blanca como era posible, con la misma corbata sencilla, el cabello arreglado y las uñas limpias. Sonreía al saborear el amor que había en aquella mesa. Escuchaba a todos, pero  pocos escuchaban  su voz.

La vida de Ángelo era un misterio. Camila no preguntaba nada y él tampoco decía nada. La gratitud es el mayor tesoro de los pobres y Ángelo agradecía cada domingo. Algunos creían que era un ángel.
No consta que Camila algún día venga a ser santa a los ojos de todos, pero tampoco nunca se entregó para el reconocimiento popular. Está en el cielo. Porque mientras se dio, pasó del tiempo a la eternidad.

Tal vez hoy sea más fácil olvidar a Camila que dejar que su ejemplo nos inspire... y nos lleve a perfeccionar nuestros días y nuestras noches.


(ilustração: Carlos Ribeiro)