sábado, 5 de septiembre de 2020

La Importancia de la tristeza



José Luís Nunes Martins



La alegría es solo un pate de la vida, por mucho que algunos traten de convencernos de que su existencia está hecha solo de buenos momentos.

Ser humano es ser de carne y hueso. La vida que queremos parece que pasa el tiempo huyéndonos, y mientras perseguimos lo que soñamos cada día hay tropezones y paradas. Vamos absorbiendo esos sufrimientos que forman parte de cualquier camino, hasta que, en un momento inesperado, tenemos que afrontarlos en nuestro interior. Susurramos y gritamos con la tristeza que nos encoge el corazón.

El mundo de hoy nos presiona para estar siempre felices, o por lo menos parecerlo. Una presión fuerte y constante para que solo consideremos el lado positivo de todo. Sin embargo, el mundo es mucho más que los cantos de alegría, hay tiempos y lugares donde la tragedia vive y crece…

Mi felicidad tiene que integrar los momentos en que, de forma inesperada, una aflicción vaga, sosegada y profunda llega, haciendo que dejemos de encontrar gusto y diversión en las cosas comunes. Y es en esos terrenos inexplorados donde debemos buscar las bellezas raras que no existen sino en los valles más profundos de la condición humana.

¡Hay caminos hacia lo alto! Pero es preciso buscarlos y reconstruir las partes que se estropean por falta de uso.

La tristeza nos eleva, en la medida en que nos hace apartar la mirada de lo inútil y nos permite ver lo importante.

Hoy, las grandes conquistas son las de las cosas, el éxito material… no se valora a quien hace frente a sus pesadillas y alcanza la paz. Como si eso no fuese lo más importante. ¿Cuánto valen todas las riquezas para quien se pierde a sí mismo en el modo de alcanzarlas?

Es posible que yo impida a mi corazón sentir tristeza, pero eso tiene un costo: me estaría desligando de todas las otras emociones, buenas y malas.  Solo puede ser feliz quien se permite a sí mismo sentir todos los sentimientos

¡Sin tristeza propia, no puedo comprender ni ayudar en la tristeza a quien quiera que sea… Y, sin amor, nadie es feliz, ¡ni siquiera anda cerca!

Aunque mi historia sea un mar de infortunios, creo que hay y habrá siempre algo que sobrepasa y justifica mi vida.

Un alma triste no deja se ser noble, muy al contrario.

Y cuando es tiempo de paz y alegría, nadie vuela más alto que aquellos que aceptan la vida tal como ella es: larga, larga, profunda y tan alta que llega hasta el cielo.

Hay una cierta dulzura en la tristeza que revela nuestra fragilidad auténtica, mostrándonos, a nosotros mismos y a los demás, verdaderos. Tristes, pero enteros.

Que la tristeza no nos haga sentir y crear falsa apariencias de éxito o alegría. Que no nos cierre en nosotros y así nos impida amar y ser amados.


https://agencia.ecclesia.pt/portal/a-importancia-da-tristeza/

sábado, 29 de agosto de 2020

¿De qué sirve el talento si no hay confianza?

 José Luís Nunes Martins


 No nacemos confiados. Nos volvemos más confiados, a medida que vamos arriesgando, y nos disponemos a aceptar, con la misma naturalidad, tanto el éxito como el ridículo.

 Puedo ser competente, tener inteligencia, fuerza, voluntad de aprender y experiencia, pero si me falta la confianza no consigo poner a rendir ninguna de las virtudes anteriores.

 El miedo a loa opinión de los otros es algo que crece a medida que le vamos dando espacio. La verdad es que no hay ni una sola persona en la faz de la tierra que no cometa errores, que no haga cosas ridículas, que no tenga ideas estúpidas. ¡Sin embargo, como todos nos esforzamos para que no se vea esa cara nuestra, hay muchos que creen que son los únicos ridículos del mundo! Llenos de vergüenza por el juicio ajeno, esconden sus talentos asta a sí mismos.

 ¡La verdad es que nadie es norma! Y eso es algo fantástico

Es difícil imaginar que aquellos que admiro en el día a día teniendo los mismos problemas que yo. Desde los más comunes a los más complicados. Como si fuesen perfectos, y yo no.

Tendemos a no considerar a aquellos con quien vivimos… una vez que hemos conocido sus defectos y vicios, tenemos la certeza de que no son dignos de ser apreciados como aquellos otros que nos maravillan, cuando estos, en verdad, tal vez dejasen de tener esa consideración si los conociésemos un poco más.

 La madurez que debemos alcanzar es un nivel de comprensión en que no consideremos a nadie perfecto ni miserable.

Cada uno está llamado a lanzarse a la construcción de la historia. De su historia y la de todos. Eso se hace con los talentos que ya tenemos y con la confianza con la que nos decidimos a construir

 Exige de ti la paz de confiar en tus talentos.

.


https://agencia.ecclesia.pt/portal/de-que-serve-o-talento-se-nao-houver-confianca/

sábado, 22 de agosto de 2020

¿Cómo vivir en la incertidumbre sin fin?

 

 José Luís Nunes Martins

 

No podemos prever gran parte de nuestro futuro. Planearlo con inteligencia implica dejar un enorme margen en blanco, porque casi todo puede cambiar en poco tiempo.

 

A casi todos nos gusta controlar nuestro futuro. Pero eso es imposible, por causa de nuestra naturaleza y de las circunstancias que vivimos. Nadie puede prever con exactitud el resultado a largo plazo de una acción suya, o cual será el efecto de una determinada condición que aparece hoy va a tener más adelante.

 

Vivir es aceptar el desafío de navegar en el mar del desconocimiento. Es importante ser humilde y creer que podemos y debemos decidir nuestro día a día, una cosa cada vez. Sin la ilusión infantil de querer con una sola acción cambiar todo de una vez para siempre.

 

Todo es posible. Pero eso no significa que el camino para lo que parece imposible sea fácil o corto. Nuestras mayores conquistas nos consumen tanto que, al alcanzarlas, en vez de gloria, sentimos un enorme alivio por haber llegado al final de esa lucha.

 

Nada es cierto. El mundo es mucho más complejo de lo que alguna vez pudiéramos comprender. Los otros seres humanos no son meros figurantes de mi vida, son tan dignos de estar ahí como yo y de ser protagonistas de su existencia y de la mía, por lo que, las decisiones que hacen mi futuro no son solo mías.

 

Somos pequeños y frágiles. Cuando no aceptamos con humildad nuestros límites, caemos con facilidad en desequilibrios, porque al querer todo de una vez, vamos para los excesos desde donde… es fácil caer en el abismo.

 

Es preciso desprendernos del deseo de controlarlo todo. ¡Porque si lo hiciéramos, sería una tragedia mayor de lo que podemos imaginar! ¡Ninguno de nosotros es el centro del mundo y eso es una excelente noticia!

 

¡Ninguna vida está exenta de males, pero siempre hay bienes a su alrededor! ¡En vez de vivir concentrados en lo incierto y el mal que existe y en aquellos que pueden llegar, debemos admirar el bien que nos rodea y nunca dejar de soñar! ¡Estando presto para trabajar por el bien que queremos!

 

Acepta la vida como es. Busca el mejor lugar para dar el próximo paso, siempre. Poco importa que estés en el fondo del pozo o en la cima de la montaña más alta.

 

¿Cuál es la cosa mejor que puedes hacer después de leer este texto?

 

Haz eso.

.

https://agencia.ecclesia.pt/portal/como-viver-na-incerteza-sem-fim/


sábado, 15 de agosto de 2020

Tener valor es muy difícil

 

José Luís Nunes Martins

 Lo contrario de la felicidad es el miedo. Lo que queremos siempre tiene un precio. Algunos son inmediatos, otros solo llegan más tarde. Escoger un camino es aceptar la responsabilidad de todas las consecuencias que eso implica, incluso aquellas de las que no somos conscientes.

 Arriesgar es, a veces, no avanzar. Preferir quedarse o volver atrás también pueden ser gestos de coraje. ¿Es cobarde el hombre que, frente a una guerra, no por miedo, sino por amor, decide no dejar a la mujer viuda y vuelve para su casa?

 Tener coraje implica olvidar el propio yo. Escoger el bien no es lo mismo que escoger mi propio bien.

El valor no es una locura ciega. En verdad, nada ganamos por exponernos a los peligros innecesarios, aunque salgamos ilesos.

 El deseo del aplauso de la multitud nos hace mucho mal.

 El verdadero valor se manifiesta en las situaciones en que no hay una recompensa concreta. ¿Pondríamos nuestra vida en riesgo para salvar a un desconocido si no hubiese nadie para verlo o lo viniera a saber?

 Una vida simple y honesta implica mucho más valor que subir a la montaña más alta del mundo o atravesar un océano solo. Hay vidas muy difíciles que exigen una superación constante… solo para mantenerse a tono. Por más cruel e injusto que sea… es así. El valor es la fuerza de gente así, que aún sonríe, a pesar de todo. Los héroes de las pequeñas cosas son mayores que los de las grandes.

 Educar hijos en condiciones duras, combatir y sobrevivir a una enfermedad cruel, mantener una promesa noble, acabar con una relación larga, amar y entregarse por ese amor, lidiar con la traición, las pérdidas y todo tipo de desilusiones… Nada de esto se hace sin valor, a pesar del miedo que nos hace temblar, pero aún hace frente a la elección donde no hay certezas.

 No nacemos valientes, elegimos serlo, cada vez que nos hacemos fuertes para hacer frente a las necesidades nos coloca en el camino.

 Tal vez el mayor hecho de nuestras vidas sea haber llegado hasta aquí.

 Cada uno de nosotros es del tamaño de los obstáculos que ha superado y de las derrotas con las que tuvo que seguir adelante.

  

https://www.facebook.com/jlnmartins?__tn__=%2CdC-RH-R-R&eid=ARBB0nsZXI75QpIIR8bjyVjJoru4nEgJjh82DQKyr80eZOfw2JsiplJDJzF8GndpyC5PWDDYO8NvH3gZ&hc_ref=ARRFb0c8odLVtopI-R9AHaIc7532JJzAApywbpAJZRFIdeODThTHrSjTltXrMJMqQgA&fref=nf

lunes, 10 de agosto de 2020

¡Cambia, para no dejar de ser quien eres!

 José Luís Nunes Martins


Evolucionar cada día garantiza que nuestra existencia tenga sentido, un significado y un valor. Somos únicos, también por la forma como hacemos de nuestra vida un camino.


El que se cree perfecto y que no necesita cambiar algo en él, pierde su identidad y desperdicia la vida.


Tiempos diferentes requieres respuestas nuevas. Ninguna solución es buena cuando sirve para vatios problemas. La inteligencia es la capacidad de encontrar la forma adecuada de afrontar cada desafío. Del más vulgar al más extraordinario.


Ser humano es ser capaz de ir fabricando llaves sin fin para todas las puertas que encontramos en nuestro camino.


Quien cree que la misma llave sirve para todas las puertas, acaba por dejar de estar atento a la belleza única de cada cosa, acaba por dejar de admirarse, de maravillarse. Parece que vive, pero no es una vida plena.


Necesitamos delo mundo y el mundo nos necesita, es preciso que estemos en diálogo constante, en una especie de respiración donde se suceden el dar y el recibir. Pero sin monotonía, porque la vida s siempre nueva, la que brota del fondo de nosotros y de todo lo que nos rodea.


Y es en estos encuentros, siempre únicos, donde vamos decidiendo ser lo que somos, escogiéndonos a través de nuestras decisiones. Lo que sentir, lo que pensar, lo que decir, lo que callar, lo que hacer, cómo hacer… todo nos hace.


Creer que todo está bien como está y que, por eso, ya no hay nada que hacer, es desistir de vivir. Porque, aunque todo estuviera bien, hay que cuidar de que se conserve así por más tiempo. Que dure. La vida es una eternidad viva.


La vida quiere vivir… y vive. Aún cuando no estemos atentos.


Nos toca escoger entre batir las alas y volar o… caer.




https://www.facebook.com/jlnmartins?epa=SEARCH_BOX


sábado, 1 de agosto de 2020

El mal seduce con las apariencias



 José Luís Nunes Martins


La felicidad depende mucho de nuestras elecciones interiores. Escoger bien es escoger el bien, a pesar de que ello implique dejar fuera otras buenas hipótesis. Tan importante como escoger entre el bien y el mal es aprender a optar entre varios bienes.

El que hace su camino en verdad y lo recorre con paz es feliz. A pesar de todos los sufrimientos, dolores y tristezas que lo envuelven. Es feliz porque la felicidad no es una alegría aparente, sino algo que se siembra, florece y fructifica en lo más hondo del corazón. La felicidad mora ahí, donde los ojos de poco nos sirven. ¡La verdad susurra, por eso casi siempre una elección excelente es cerrar los ojos para escuchar mejor!

Hay quien prefiere vivir a fingir. ¡Con medo de ser frágil y pequeño, como si fuese el único que lo es! Todos somo más débiles de lo que parecemos. Nuestro coraje para ser mejores y más fuertes se alimenta de la humildad de aceptar nuestras cobardías y flaquezas.

En teoría, es sencillo: primero, distinguir la verdad de las apariencias y, después, escoger la verdad.

Las infelicidades más profundas son las de quien, habiendo escogido mal, no se arrepiente y/o no se perdona.  Como si no hubiese espacio ni tiempo para arrepentirse. Ahora bien, la existencia humana se vive en este tiempo pasajero, pero también lo es en la eternidad, de la cual este periodo pasajero forma parte. Así, la perspectiva de la verdad es muchísimo mayor que la de las apariencias. Nada de lo que importa se agota aquí y ahora.

Para muchos, que haya más vida es casi una mala noticia, en la medida en que los obliga a repensar sus elecciones y criterios. A asumir y corregir errores del pasado, que se arrastran y los persigue, porqué, al final, nunca dejaron de ser importantes. La verdad de la vida también nos obliga a reflexionar sobre lo que debemos querer y hacer hoy mismo, no en orden a lo inmediato, sino a largo plazo…

Hoy recogemos lo hemos sembrado hace mucho, por eso importa que seamos capaces de escoger los caminos que nos llevan más lejos y más alto. Una cosa es cierta: no son los más fáciles.

Los males habitan en las apariencias, con promesas de pasión a corto plazo. La verdad es la casa del bien, de donde se puede sentir la brisa de un amor sin fin.


https://agencia.ecclesia.pt/…/o-mal-seduz-com-as-aparencias/

sábado, 25 de julio de 2020

¡No impongas lo que dices, no desaproveches lo que oyes!



José Luís Nunes Martins


Estamos errados muchas más veces de las que creemos, imponemos nuestros engaños con tenacidad y desacreditamos la verdad que alguien nos dice.

Los otros no están siempre errados. Llegan, a veces, a vernos mejor que nosotros mismos. ¡Escúchalos hasta el final, antes de pensar siquiera en criticarlos puede ser una excelente forma de saber más sobre quienes somos y, de forma indirecta, sobre quien son ellos!

¡Hay personas que se revelan en pocas palabras, pero solo para quien está muy atento! ¡El que habla mucho, siempre dice más de lo que quería! Interrumpir a la primera oportunidad es una mala estrategia, porque si, por un lado, podemos estar precipitándonos, por otro, eso va a impedirnos ver más y mejor. ¡Cinco minutos con la boca cerrada y el pensamiento atento pueden darnos más que horas de interrogatorio y que años de estudio!

Una palabra más, por más que nos duela, debe abrirnos los ojos sobre quien la dice, a fin de encontrar su por qué. Muchas veces, son espinas antiguas que trae clavadas la carne. Una simple palabra puede durar poco y valer mucho.

Todos vemos todo a partir de lo que somos. Y cada uno de nosotros es diferente de los otros. Intentar comparar dos personas es un disparate y una pérdida de tiempo. Somos únicos y es en esa autenticidad donde reside nuestro valor. Pero siendo limitados, necesitamos de los otros para alargar la verdad sobre el mundo.

No te precipites, escucha primero y bien, antes de comenzar a pensar en lo que puedes decir a continuación. Porque, la mayoría de las veces, el silencio es la mejor respuesta.

No expliques demasiado ni busques explicaciones profundas. Cuanto más se explica más lejos de la verdad se queda.


https://agencia.ecclesia.pt/…/nao-imponhas-o-que-dizes-nao…/

domingo, 19 de julio de 2020

Si el mundo se acabara mañana…



 José Luís Nunes Martins



Tal ves tenga todavía loa oportunidad de preguntarme sobre lo que anduve haciendo durante tanto tiempo. Por qué razón fu posponiendo lo importante y preferí distraerme dedicándome a las urgencias sin valor.

¿Cuántos años perdí a la espera de que la vida me diese aquello que, siendo mío, debía haber tenido yo que conquistar?

¿Alguna vez, siquiera por un minuto, agradecí todo lo que estoy dispuesto a perder? No, claro que no. ¿Cuántas ves supuse que merecía todo lo bueno que tuve, solo por haber sufrido un poco? Las crisis exigen héroes. ¿Cuántas veces quedé esperando que otros viniesen a rescatar, como si fuese más o menos lo mismo que ellos?

¿De qué me servirán tantas colecciones de cosas como fui acumulando?

¿No fue por falta de inteligencia que temí confundir el tener con el ser? ¿Fue por falta de qué?

¿Qué puedo hacer todavía en las horas que me faltan? ¿Dar o recibir? ¿Decir lo que debía ya haber dicho, pero que aún no he sido capaz?

A toda vida llegará un momento en que la verdad nos mostrará nuestras mentiras, nuestros engaños y nuestros silencios cobardes o maliciosos…

¿De qué obras buenas he sido responsable?

¿Si muriera mañana, perderé lo que soy? No. Sé que no. No sé de donde he venido, ni hacia donde voy, pero sé, con certeza, que no soy una casualidad sin sentido. Cada uno de nosotros es mucho más que un intervalo de tiempo entre el principio y el fin de la vida en este mundo. Cada uno de nosot5os está inscrito en la eternidad.

Cuando alguien pierde todo, aún le queda Dios. Siempre. Dios es el suelo de mi alma y la más alta, distante y luminosa estrella del firmamento sobre mi cabeza. Me respeta hasta el punto de confiarme la vida – y una vida libre. Quiso que mi existencia fuese construida por mí, hasta el final… de donde me vendrá a buscar. No sé para donde.

¿Creo, cada vez que me acuesto, que la mañana siguiente me acoraré? ¿Por qué temo que la muerte si no es más que una entrega? ¿Por ser única, definitiva e irrepetible? ¿Pero es que  no es cada uno de los días único, definitivo e irrepetible?

Esta vida que vivimos aquí y ahora forma parte de otra vida mayor. Así, este mundo puede acabar mañana, pero ni el mundo es todo, ni el mañana será el fin de los tiempos…





sábado, 11 de julio de 2020

El orgullo destruye las relaciones




José Luís Nunes Martins



Si se le abriese la puerta, no es necesario mucho tiempo para que el orgullo tenga en cuenta cualquier relación. Devorándola sin que nadie se de cuenta. Llegando a un punto en que las guerras y las indiferencias se van sucediendo una tras otra. No hay paz, solo ruinas e inquietud.

El orgulloso es incapaz de salir de sí mismo y colocarse en lugar del otro, comprendiéndolo, al mismo tiempo que alimenta la falsa certeza de que él mismo tiene razón y se está convirtiendo en víctima del otro.

El orgullo es uno de los resultados de la ignorancia arrogante. Devora todo a su alrededor, incluso los méritos verdaderos. Cuando se es soberbio, no se respeta a nadie, ni tampoco a quien le hace bien.

El orgulloso es un egoísta lleno de vanidad, que solo es capaz de valorarse a sí mismo.

El orgullo no es capaz de pedir. Para quien se cree el centro del mundo, la humildad es una deshonra.

El orgullo nos eleva hasta lo alto de una montaña, para desde allí precipitarnos al abismo de la infelicidad más profunda.

En una relación cualquiera, el orgullo impide ceder y perdonar, dos momentos fundamentales al amor cada día.



https://agencia.ecclesia.pt/…/o-orgulho-destroi-as-relacoes/

domingo, 5 de julio de 2020

La depresión Mata



José Luís  Nunes Martins


La mayoría de los suicidios no se producen por voluntad propia, sino más bien por depresión en estado terminal.

Cuando se trata de una dolencia física, cualquiera que sea, consideramos que se debe a un infortunio cualquiera, ajeno a la voluntad del mismo. Con todo, cuando se trata de problemas síquicos todo cambia en nuestra evaluación. Juzgamos que se trata de algo que se debe a las decisiones individuales en función del contexto concreto, pero casi nunca consideramos que el problema no tiene relación fuerte con la voluntad de la persona.

La mente, así como el cuerpo, puede tener problemas.

Uno de los más comunes, hoy día, es la depresión. La persona queda, de forma progresiva, sin fuerza para expresarse, sin sensibilidad para dejarse impresionar. Se aparta de la vida. Como si la misma voluntad estuviese huyendo.

Es insensato culpar a alguien de tener la gripe. Del mismo modo debiera considerarse absurdo señalarle con el dedo por cualquier patología psíquica.

¿Cómo mata la depresión? Nubla el espíritu hasta el punto de que este ve en la autodestrucción el único medio para poner término a su sufrimiento, ara aliviarlo de la angustia más profunda y la desesperación más asfixiante. Nadie se quiere matar. Quiere, sí, de forma enfermiza, poner fin a un dolor que duele sin límite ni por qué.

Cuando alguien desiste de esperar el bien, deja de temer al mal.

Mientras consideremos a los deprimidos como culpables de esa condición, estaremos siendo cómplices de aquello que les devora el espíritu.

Las tristezas son una parte saludable de la vida, pero la depresión no es una tristeza.
Es posible tratar la depresión con tiempo y acompañamiento técnico

¡Malas compañías, aunque bien intencionadas, es mejor que no se acerquen, ni digan nada!

Tal vez el amor no consiga curar ninguna patología, pero a veces, hace milagros.

Ayuda estar presente y callado. Ayuda no juzgar. No culpar. Ayuda amar hasta el punto de que el otro se sienta amado. Pero nada de esto es garantía de éxito, porque se trata de una patología concreta, que puede progresar, tantas veces, de forma fulminante, hasta ser fatal.

Es importante combatir y matar la depresión. Rescatando de sus garras a todos los que fuera posible.
Atención. `Paciencia. Tiempo, tiempo y tiempo. Amando siempre a pesar de todo.



https://agencia.ecclesia.pt/portal/a-depressao-mata/


domingo, 28 de junio de 2020

¡Vivir infeliz cuesta menos!



 José Luís Nunes Martins

  
La felicidad exige esfuerzo. Nos obliga a rehacernos después den cada desgracia y a que aprovechemos las oportunidades, en vez de quedar esperando milagros

Los infelices se juntan para consolarse con la simple existencia de unos y de otros, a cada uno le gusta exponer sus siempre tremendas fatalidades. Claro que, al final los males de los otros son vistos siempre como banalidades, lo que lleva a cada uno a sumar más de una desgracia a su lista personal: ¡la incomprensión!

Después están los que llevan mal el bien de los otros, es infeliz solo porque hay otros que no lo son.

La mayor parte de las personas son infelices solo porque son ingratas. No reconocen todo lo que de bueno se les ha dado y cuanto ya han conseguido. Peor aún, desprecian todo el tiempo que todavía tienen a su disposición.

Es un excelente ejercicio pensar en todo lo que tenemos y lo que podemos perder. Prepararnos para la tragedia fortalece nuestro corazón, pasando a aprovechar mejor cada momento para elegir ser feliz cada día. Continuando el camino, cuidando de lo que se tiene, rehaciendo lo que se perdió, soñando, construyendo y levantando obras aún mayores.

¡En verdad, solo le pueden suceder grandes desgracias a vidas valiosas!

Los dolores y los sueños nos señalan casi siempre el mismo camino

¡Nadie es tan infeliz como cree, ni tan feliz como le es posible, a pesar del mundo, de los otros y de sí mismo!

Lucha por la felicidad, si te preocupa si eres feliz o no. A veces, lo imposible se hace posible y nos sucede. Alimenta la esperanza para que te recuerde y apunte lo que debes hacer, cuando estuvieras adormecido. No te dejes envolver por fantasías.

Hay mucha gente que es más feliz que nosotros, teniendo mucho menos. No por ser idiota, sino por tener la sabiduría de la felicidad, aquella que considera que debemos luchar todos los días contra nuestra voluntad íntima de ser infeliz.

La verdadera alegría es una elección que implica sacrificio.



sábado, 20 de junio de 2020

¿Qué quiere Dios de mí?



 José Luís Nunes Martins



Dios quiere que yo sea libre y elija bien, que elija el bien. Dios no me impone un proyecto de vida que deba cumplir so pena de ser infeliz. Antes bien me propone un camino, señala una dirección que da sentido a mi existencia, pero que solo tiene valor si yo decido seguirla de forma libre.

Dios quiere que cada uno de nosotros sea feliz y las alegrías más profundas son las que brotan del amor: del darse y del perdonar.

¿Qué hace Dios con nosotros? Nos ama y nos perdona. Incluso cuando no hacemos lo mismo con los otros y con Él. Porque su amor es extraordinario.

Hoy se da el nombre de amor a muchas cosas que no tienen relación alguna con el verdadero amor. ¡Hasta se le da el extraño nombre de amor al egoísmo, que es lo opuesto al amor!

Es corriente pensar que debemos amar a quien nos ama. Que nos guste a quien nosotros le gustamos. ¿Pero qué gran amor es ese que nos guste a quien nosotros gustamos? Es casi un precio, una compensación, un negocio. Parece más un simple contrato de trueque de egoísmos.

El amor verdadero es extraordinario y diferente, también porque no depende de lo que sienta el otro por nosotros, sino de lo que precisa, de lo que le hace falta para ser mejor. Por eso, busca a los más apartados, aquellos que andan más lejos del amor. Ve a su encuentro, valorando la simple presencia del otro como algo bueno.

Dios hace eso mismo con nosotros. Nos ama sin que nosotros lo amemos, nos ama y nos perdona, incluso cuando nosotros no creemos en Él, incluso cuando juzgamos que podemos vivir muy bien sin Él. Es la razón por la que el amor de Dios es superior.

¡Pero lo que Dios quiere de cada uno de nosotros es que amemos a los otros así! Buscando a los más necesitados y amándolos, aunque no nos amen… tal vez porque nunca fueros amados así, por lo que son, o porque sufrieron más de lo que podemos imaginar y la desilusión los apartó de la esperanza.

Todos sufrimos y no hay dos dolores iguales. Pero hay algo que es una constante: si fuéramos capaces de mantener una esperanza fuerte, entonces tendremos más ánimo que dolor.

Hay quien es derrotado por dolores menores y hay quien sonríe a pesar de aquello que le duele y que a la mayor parte nos haría desistir. ¿Dónde está la diferencia? En la esperanza que resulta de la fe. En el amor de que se es capaz, en la forma como se ve lo que se pasa y lo que nos sobrepasa. Amar lo que nos rodea y lo que ha de venir.

Dios quiere que sepa que puedo y debo ser mejor, para ser más feliz.

¡Dios no depende de mí, pero, por su amor, se hace dependiente! Sufre y está conmigo, incluso cuando yo me siento solo y abandonado, que es casi siempre.
La alegría verdadera no se encuentra en ningún mercado de intereses, resulta de lo que cada uno de nosotros fuera capaz de dar. ¡Si fuéramos mejores, daremos más y mejor!

¿Cuántas veces nos han amado sin que nosotros non nos diéramos cuenta? ¿Cuántas veces nos han perdonado sin ningún resentimiento, solo por amor, aceptándonos como somos, a pesar de nuestras flaquezas? ¿Eso hizo mella en nosotros?

Entonces, la misión es sencilla: haz lo mismo. Amar a quien no merece, perdonar sin resentimiento es aceptar al otro como él es. Esto puede hacer grandes milagros.

Perdonar es un don del amor. Perdonar es un dar superior, extraordinario.

Quien es amado es perdonado. Basta que acepte el amor y el perdón. ¡Quien así se deja amar aprende a amar y a perdonar!

Claro que nada es gratuito y muchas veces seremos atacados con miradas, palabras y gestos lacerantes. En la intimidad de esas personas seremos acusados de actuar por otros motivos y nos tacharán de ser solo unos egoístas igual que los otros, pero con una forma diferente y extraña de alimentar nuestro interior malicioso.

Dios quiere que yo rece y así encuentre, lejos de las preocupaciones superficiales de cada día, un lugar más profundo donde puedo reposar y tener paz.  Es en lo más hondo de mí donde encuentro la entrada a lo que en la vida hay de más elevado.

No sé casi nada de Dios, tampoco consigo comprender el mundo. Sé poco de mí, pero sé lo suficiente para escoger el camino que quiero seguir: es imposible ser feliz sin amor.

Soy amado y soy llamado a amar.



https://agencia.ecclesia.pt/portal/o-que-quer-deus-de-mim/

sábado, 13 de junio de 2020

¿De qué huye quien tiene prisa?



José Luís Nunes Martins


¿Será de sí mismo? Muchas veces creemos que podemos dejar nuestros problemas atrás, corriendo lo más lejos posible del lugar donde aparecen… pero, para nuestra desilusión, ellos alcanzan el punto de llegada al mismo tiempo que nosotros.

Al caminar, cuando nos acordamos de algo en que queremos profundizar, o saborear, aminoramos el paso, ya que la memoria nos exige que nos concentremos en el paisaje interior.

La prisa hace que no seamos capaces de vivir, porque no prestamos atención a nada de lo que está a nuestro alrededor. Por otro lado, la calma nos permite admirar un poco de todo lo que nos rodea a cada paso, viviendo más.

Los descubrimientos interiores no es algo que podamos comenzar a hacer, sino algo que, con el pasar del tiempo, fuimos abandonando. Ya lo hicimos, ya lo sabemos hacer, es el mundo que cada día nos seduce lejos de nosotros mismos.

¿Te acuerdas de los días y noches nen que viajabas dentro de ti? Aventuras solo tuyas a las que puedes volver… basta que disminuyas el paso y te dejes tocar por lo que te rodea. Algunas impresiones te llevarán al interior de tu corazón, donde hay bellezas que no experimentas desde hace mucho tiempo.

Déjate ser como un niño, que olvida rápidamente y no se angustia esperando el mañana…
El presente es lo que vivimos y lo que vemos delante de nosotros, lo que debo hacer el mes próximo forma parte de mi presente, porque lo consigo ver. El futuro será lo que está más allá de lo que consigo anticipar.

Algunos están convencidos de que el futuro solo puede ser mejor que tratan a toda costa de evadirse de su presente. Pero, por más que huyamos a toda prisa del presente, nunca llegaremos al futuro más deprisa.

Solo el que no huye de su presente es el que tiene tiempo para ser prudente.
¡La prisa nos hace perder el tiempo y la vida!



https://agencia.ecclesia.pt/po…/de-que-foge-quem-tem-pressa/

sábado, 6 de junio de 2020

¡Las pantuflas y el sofá nos arruinan!



 José Luís Nunes Martins
  

Mucho más que el trabajo, nos envejece la pereza, hace que los días pasen al tiempo que los años vuelan… Sus raíces están en el espíritu, la molicie del cuerpo es solo una consecuencia del desistimiento interior.

La pereza nos sienta mal, porque poco o nada de bueno producimos, ni para nosotros ni para nadie.  Hacer poco o nada nos provoca angustia, es solo un vacío infértil disfrazado de descanso. Pero que cansa. Desgasta y corroe.

¡La ociosidad es la tierra donde mejor dan fruto los vicios! No hay virtud que nazca en terreno de la inacción. Todo lo que es malo necesita que renunciemos a gobernar nuestro destino… y nos dejemos llevar.

Claro que el camino de quien no hace nada está lleno de obstáculos, mientras que aquel que se dedica y empeña en lo que busca encuentra siempre la forma de convertir los obstáculos en escalones.

¿De qué sirven nuestros talentos y fuerzas si no hacemos nada con ellas? Es necesario que nos esforcemos por ser quienes somos, si no seremos poco más que nada. Algo con mucho potencial, pero ninguna utilidad.

Es esencial que todos los días nos levantemos y volvamos a nuestra tarea. Procurando no descansar antes de cansarnos. La felicidad depende de lo que hacemos, no de lo que posponemos a veces sin fin.

Si te faltan objetivos que te inspiren y motiven, búscalos en el fondo de ti. Ellos están allí, tal ves bajo mucho polvo e incluso confusos.

¡Es importante que seamos capaces de matar la pereza antes de que ella nos sepulte vivos!



https://agencia.ecclesia.pt/…/as-pantufas-e-o-sofa-arruina…/

viernes, 5 de junio de 2020

Un poco de historia, llegado el momento de elegir nuevo servicio



Al final de una etapa es conveniente hacer un balance, este es el resultado. Lo primero dar gracias a Dios porque sin él no habría hecho nada de lo que he hecho, y gracias también a Cáritas, que me ha permitido desarrollar el don de la caridad, especialmente con los más necesitados en el Programa Diocesano de Personas sin Hogar.
Allá por el año 2007, hizo mella en mí la llamada urgente de la conferencia Episcopal a todos los fieles a implicarse en la vida de la Iglesia, dando testimonio de la fe cristiana en todos los ambientes, para hacer frente al relativismo reinante en la sociedad, y a la aprobación de normas y leyes por un gobierno llamado progresista que trataban de fomentarlo y consolidarlo: la implantación de la asignatura de Educación para la Ciudadanía, el reconocimiento de algunos derechos contrarios a la naturaleza y a la dignidad de la persona humana. Todo ello dirigido a modificar las conciencias, para lo cual comenzó un ataque indiscriminado a la iglesia tanto desde el gobierno como desde asociaciones progresistas (feministas, LGTB, y otras…), empeñadas en demoler los principios y valores que hasta el momento había asumido la sociedad para su seguridad y continuidad en libertad, progreso continuado y democracia.
Comencé por oponerme a la implantación de la asignatura de educación para la Ciudadanía, mientras trabajaba como profesor, por su contenido propagandístico de esa ideología progresista, especialmente su ataque a la familia, en sus textos se reconocían hasta ocho tipos de familia (hoy precisamente he leído que la ONU propone aún hasta más de veinte tipos de sexo…)
Y por fin me decidí a integrarme en alguna actividad dentro de la Iglesia. Acudí al párroco para que me orientara hacia la labor más necesaria, y él me propuso Cáritas. Así comencé mi labor en Cáritas parroquial del Santo Cristo. Por esas casualidades de la vida… como el equipo tenía suficientes voluntarios y desde la Arciprestal se había pedido la colaboración de las parroquias con el Programa de Personas sin Hogar, pues allá me mandaron. Llegué en plena reunión, pero era una reunión de directores… ‘no, no, no te vayas, quédate, así se enterarán de lo que se diga y acuerde’…
Y ya seguí. Entonces era solo por las tardes, y además yo trabajaba. No me fue nada difícil el comienzo, con buenos compañeros y sin demasiadas normas o limitaciones que dificultaran el buen ambiente necesario. Cada cual aportaba lo mejor que podía o sabía en beneficio de las personas que allí acudían en solicitud de ayuda, o a pasar un rato de charla agradable. Al poco tiempo ya pude ir por las mañanas, porque me jubilé anticipadamente. No ha habido muchos voluntarios para este servicio, pero los ha habido muy buenos, sobre todo los últimos años. Unos voluntarios muy especiales eran los’ voluntarios forzosos’, personas que elegían Cáritas para llevar a cabo su condena social de los meses que fueran, generalmente buenísimas personas y serviciales, lo cual suponía un alivio para nosotros. Les sorprendía lo que hacíamos o cómo lo hacíamos, y algunos prometían volver, pero…
También tuve a asumir la tarea de secretario de Cáritas Arciprestal, aunque fue de manera provisional durante dos años. Había que coordinar los equipos, informar, celebrar consejos… Entonces hablábamos mucho de unificar criterios y formas de ayuda, incluso de un fondo común para evitar las diferencias entre parroquias.  Me parce ahora que eran otros tiempos… tanto han cambiado las cosas en tan escaso tiempo… igual que sucede en la sociedad en general.
Volví a integrarme en el equipo parroquial del Santo Cristo, ya renovado. Fueron unos años muy, muy entrañables, de verdad, trabajamos con mucho gusto, decían que con buenos resultados. Claro que fueron los años fuertes de la crisis a partir de 2007. Muy duros, con momentos difíciles… cuanta veces creíamos que también a nosotros nos alcanzaba la multiplicación de los panes y los peces evangélico. El sufrimiento de la gente nos impulsó a buscar soluciones y recursos constantemente, y nos unió fuertemente. Todavía tuvimos tiempo de ofrecer clases de apoyo a los niños de los acogidos. Una experiencia muy bonita (que le pregunten al director, ¡Cómo disfrutaba!)
Tuve que dejar este equipo, por motivos personales, y además fui a vivir a otro barrio. Así que me incorporé al equipo parroquial de San Marcos. Tengo que decir que aquí no me sentí tan a gusto, aunque siempre hubo cosas positivas. Una que recuerdo fue el compromiso del grupo de jóvenes de confirmación para dar clases de apoyo a los niños de los acogidos de Cáritas.
De nuevo cambio de vivienda, de barrio, y de equipo, el de la parroquia de la Pastora. Aquí estuve como colaborador. Un equipo diferente, pero que funcionaba con bastante eficacia. Pero en poco tiempo sufrimos el fallecimiento de tres compañeros, con lo cual tuve que implicarme más. Poco más tarde muere otro compañero. Por desgracia los voluntarios escasean tanto que el relevo no se produce. Ahora en tiempos del coronavirus ha habido un notable refuerzo con voluntarios entre los catequistas, las cofradías
Hasta aquí mi paso por los equipos parroquiales. Aunque no esté bien decirlo siempre tuve preferencia por la labor en Personas sin Hogar. Aquí el trato con las personas es diferente, su situación es diferente, especialmente agravada por la soledad, expuestos permanentemente a carencias tan elementales como cuchillas de afeitar, pasta de dientes, un cigarrillo, tomar un café con galletas o dulces y en buena compañía, un euro para comprar unas pilas, un billete de bus, etc., etc. Se crean lazos más o menos fuertes entre muchas de estas personas y entre ellos y nosotros. En este blog quedan reflejadas numerosas pruebas de esto que digo.
En este servicio, hemos cambiado de domicilio desde 2007 cinco veces, aunque eso no ha supuesto cambios en lo esencial, sí ha podido en ocasiones dificultar más la labor y tener que hacer un mayor esfuerzo, bien por ser un espacio insuficiente o por su mala distribución, su cercanía o lejanía del centro; pero de cualquier modo siempre nos hemos adaptado, tratando de resolver de buena gana cualquier obstáculo.
Ahora ya me ha llegado el momento de tener que elegir entre continuar o dejar este servicio al no poder desempeñarlo como Dios manda. El motivo principal son mis propias limitaciones, pero no puedo ocultar que también tiene que ver la inseguridad e incertidumbre en cuanto al desarrollo del programa, su ubicación, y si cuenta con voluntariado suficiente.
 Y, como nada ocurre por casualidad… gracias al confinamiento y la limitación de movimientos, he tenido la oportunidad de acudir a mi parroquia, acompañar al párroco y participar en la misa ‘clandestina’ algunos días de semana y los domingos, lo cual ha hecho que me sienta más implicado con la parroquia.  Y siguiendo con las casualidades… justo ahora el sacristán decidió dejar de prestar sus servicios… entonces yo me ofrecí al P. Luís para hacer de sacristán, de manera voluntaria.
Tengo que reconocer, sin embargo, que debo mi agradecimiento más sincero a todos los trabajadores sociales de Cáritas con los que he colaborado, a los compañeros voluntarios a lo largo de estos años, y sobre todo a la cantidad de personas sin hogar que he conocido y tratado, de los que he aprendido tantas cosas buenas, y especialmente a vivir sin perder la esperanza por muchas que sean las dificultades, a ser agradecido, esto es importantísimo… También os pido perdón por los fallos que sin duda he tenido con unos y con otros, y el daño que con ello haya podido causar, así como por todo lo que pude hacer y no hice, consciente o inconscientemente.
Y termino como empecé, dando las gracias a Dios por encima de todo, reproduciendo las palabras de San Pablo a los corintios que tanto me han ayudado: ¨ ¡Bendito sea Dios, Padre de nuestro Señor Jesucristo, Padre e misericordia y Dios del consuelo! Él nos alienta en nuestras luchas hasta el punto de poder nosotros alentar a los demás en cualquier lucha, repartiendo con ellos el ánimo que nosotros recibimos de Dios. Sí los sufrimientos de Cristo rebosan sobre nosotros, gracias a Cristo rebosa en proporción nuestro ánimo. ¨  OM


sábado, 30 de mayo de 2020

¿Quién ama o quién no ama? ¿Quién pierde más?



 José luís Nunes Martins


Sin amor es mucho más fácil tener una vida tranquila, sin grandes altos y bajos. Todo se vuelve en el mundo tan relativo como equivalente, por lo que las elecciones se hacen de forma muy racional y, aun cuando algo no sucede de acuerdo con lo planeado, no se siente la pérdida o frustración, solo la señal de tener que escoger otro camino. Los días se suceden como los escalones de una larga escalera.

Amando, la vida es una tempestad. A veces, parece destruir todo el mal y crear espacio y tiempo para una vida nueva. Otras, destruye nuestros proyectos y mucho de lo que habíamos construido. Cada día estamos llamados a arriesgarlo todo, porque solo así conseguiremos ganar lo que queremos, siendo siempre posible que perdamos todo. No hay días iguales. La vida se presenta como un largo camino que pasa por montes y valles. Por jardines resplandecientes y por pozos de tinieblas.

Quien ama puede perder todo y, a veces él mismo. Aunque no sepa si lo podrá recuperar después.

El que no ama no pierde nada, porque nada ha hecho suyo.

¡Amar parece una flaqueza, pero es una fuerza! El amor nos permite abrirnos al otro, revelando nuestras más íntimas fragilidades. Al otro corresponde amarnos y protegernos o no amarnos y utilizar sus fuerzas para atacarnos en nuestros puntos débiles.

Quien ama, se da. No se pierde.

Quien no ama no sale de su yo, de su egoísmo. Su mundo es él mismo. Solo.

Quien ama sueña, sonríe y admira, incluso los días malos. ¡Por más que dé de lo que es y de lo que tiene, será siempre rico!

Quien no ama, no vive. Sobrevive y toda su grandeza es solo Parente. Es vacío. Por más que gane, explote o ahorre, será siempre pobre.

¡Si no ser amado es triste, no amar es la propia infelicidad!

¿Quieres llenar de cielo tu corazón? Deja que el amor te vacíe de ti mismo. Date. Entonces habrá espacio para que la luz brille dentro de ti, para los otros y para ti.






sábado, 23 de mayo de 2020

¿De dónde viene la ansiedad?



José Luís Nunes Martins


En el fondo de nuestro corazón, deseamos que el mundo no cambie nada de lo bueno que tenemos en nuestra vida. Alimentamos la esperanza de que el bien que nos rodea, o que tenemos y las personas buenas que forman parte de nuestro presente, permanezcan para siempre.

Claro que el tiempo pasa y no respeta nada de nuestro deseo casi infantil, y nos sentimos traicionados y angustiados en lo más profundo.

Nuestros años, días y minutos son parte de un camino accidentado lleno de saltos y de sorpresas buenas y malas. Poco se mantiene a no ser nuestro yo, e incluso ese también va aprendiendo con todo lo que sucede.

Nuestras vidas son semejantes a un viaje en alta mar. Hay quien prefiere llorar todo el tiempo por el puerto de donde ha salido, otros se concentran en lo que tienen dentro de su barco, y otros sonríen mientras sueñan con lo que les puede esperar en los lugares que están por descubrir.

La ansiedad es una falsa certeza de que nada bueno se avecina en el tiempo. O sea, no solo lo bueno del pasado no va a volver, sino que todavía lo que queda de él en el presente  se va a perder. El miedo es lo contrario de la felicidad y la ansiedad es miedo.

Claro que quien pasa la vida con los ojos cerrados, hurgando en las memorias del pasado y preocupado en sujetar lo que tiene en el presente, nunca será capaz de ver y vivir las maravillas del hoy y del mañana… ¡por lo que sus recelos acaban por volverse reales, pero la responsabilidad de esa infelicidad tal vez no sea de la realidad.!

El remedio pasa por no agarrarnos a lo que creemos que somos, ni a lo que creemos que debíamos ser siempre.

Cada uno de nosotros es único, valioso e importante. Aunque podamos creer que somos solo uno más, que nada valemos y que no somos útiles para la felicidad de nadie…

¡Acéptate como eres, líbrate de la frustración de no ser perfecto y serás feliz!



https://agencia.ecclesia.pt/portal/de-onde-vem-a-ansiedade/