sábado, 14 de octubre de 2017

¿Cuál es la mayor aventura de tu vida?


Opinión de JOSÉ LUÍS NUNES MARTINS


Hay noches que duran meses y otras que duran años. Pero siempre hay una luz que, brillando, vencerá las tinieblas, el frío y el abandono.

En el silencio donde vivo hay una luz que rompe la noche y hace nacer el día. Muchas veces, no le doy importancia, pues al final es algo tan frecuente que parece vulgar. Pero, a veces, la noche es oscura y el brillo de una luz, que comienza muy pequeña, me hace comprender que la vida es al final sublime, un milagro que se renueva y fortalece cada día y cada noche.

Hay noches que duran meses y otras que duran años. Pero hay siempre una luz que, brillando, vencerá las tinieblas, el frío y el abandono.

En nuestro interior hay una luz que nunca se extingue, solo ella nos permite distinguir lo que es precioso de lo que no pasa de ser el truco de una apariencia . Es un milagro sutil e incesante que no se apaga, por mayor que sea nuestra desconfianza.

La mayor aventura de mi vida es haber llegado hasta aquí y estar lleno de voluntad para ir más lejos. Mucho más allá. Más allá de las fuerzas que creo tener y de la felicidad que soy capaz de soñar.

Las aventuras son caminos íntimos y peligrosos en la medida en que, aunque limitados por nuestras circunstancias, no podemos nunca desistir de querer ser más...

Debemos tener siempre la maleta hecha y unas botas preparadas, ninguno de nosotros es de aquí y en cualquier momento puede ser tiempo de que partamos para ir más lejos...

¡En la maleta, debemos llevar solo lo esencial de lo que tenemos, que es muy poco!

¡En las botas, debemos llevar lo esencial de lo que somos, que tampoco es mucho!

Pero aún así solo las debemos llevar en una parte del camino. La aventura es para hacerla con los pies descalzos y las manos abiertas. Sí. Para que aprendamos a escoger bien todos los pasos de nuestro camino... y donde colocar el pie en cada paso.
Ilustración Carlos Ribeiro


http://rr.sapo.pt/artigo/95673/qual_e_maior_aventura_da_tua_vida

domingo, 8 de octubre de 2017

El deseo de poder es una debilidad



Opinión de JOSÉ LUÍS NUNES MARTINS


A los hombres se les conoce más y mejor cuando tienen poder. Su valor (o carencia de él) es más evidente cuando no tienen grandes presiones exteriores. Si queremos conocer el interior de alguien, basta fijarse en sus decisiones y sus obras cuando tienen a su disposición muchas posibilidades.

Los juegos de poder no son batallas donde disputamos de verdad. Se busca , de varias formas, alcanzar una posición de dominio de donde, casi siempre, creemos ser capaces de definir la verdad. La verdad es solo una y no depende de lo que se diga de ella.

Algunos construyen torres con las cuales quieren llegar al cielo, pero en poco tiempo su misma ambición las hace caer de tan ciegos como quedan. Porque el poder alimenta aún más el deseo de poder. Quieren someter a todo el mundo, pero al ceder a las tentaciones se vuelven esclavos de sus apetitos más rastreros.

La voluntad de poder no es una fuerza, es, más bien, una flaqueza, que, sin humildad, se esfuerza por parecer lo que no es.

A los hombres se les conoce mejor cuando tienen poder. E valor 8o la falta del mismo) es más evidente cuando no se tienen condicionamientos exteriores. Si queremos conocer el interior de alguien, basta fijarse en sus decisiones y sus obras cuando tienen su disposición muchas posibilidades.

Las mentiras explotan siempre las posibilidades de manipular la opinión ajena. La falsedad se arraiga hasta tal punto que algunos de sus protagonistas no son capaces de distinguir lo real de lo que no lo es.

La verdad no depende del poder, no tiene relación con las mayorías o las minorías. La verdad no es democrática. Por eso, poco importa si son muchos o pocos los que comparten nuestra posición. Lo importante es que seamos capaces de descubrir y actuar de acuerdo con la verdad, y cuando eso no fuera posible, entonces que tengamos el coraje de continuar buscando.


Ilustración Carlos Ribeiro



lunes, 2 de octubre de 2017

XXVI Domingo del tiempo Ordinario. Misa del Envío



El P. Luis, hoy nos ha dirigido unas palabras, entrañables, con 'sabor a parroquia', disfrutó expresando cuánto le agrada su parroquia, lo satisfecho que se siente de cómo responden los diferentes grupos parroquiales y cofradías en su misión en la parroquia y en la Iglesia.

Comenzó situando la parroquia dentro de la estructura de la Iglesia, y resaltando la importancia que tiene la parroquia en el funcionamiento de la Iglesia, para el buen funcionamiento del entramado eclesial.

Hizo mención y una pequeña historia de los distintos grupos parroquiales, que 'funcionan maravillosamente', al punto que el párroco casi no se siente imprescindible, sino un 'mero coordinador'. No es la primera vez que le oigo decir, con total convencimiento, que la parroquia funciona sola, que los grupos parroquiales funcionan con una fidelidad y eficacia encomiables.

Muy bien los grupos parroquiales, pero también su parroquia es especial, especial en cuanto que tiene historia en San Fernando, una de las más antiguas, y se crea en torno a la Virgen, con el título de La Divina Pastora. Se crea en un barrio al que da nombre, y efectivamente la parroquia es un poco 'el corazón' del barrio. Es muy bien aceptada, a menudo visitada, y cuenta con la participación de muchos fieles en los distintos actos que en ella se celebran. Por eso es una parroquia 'acogedora', dijo, con un sano 'orgullo'.

Y al final pidió a todos, como suele hacer, que contribuyamos a hacer realidad el reino de Dios en la parroquia, en el barrio, en el trabajo; colaborando con la parroquia, si fuera posible, pero sobre con nuestro comportamiento diario, cada uno en su vida particular y con los de su entorno, siendo un instrumento de pacificación, servicial, dando ánimos también donde hagan falta.