sábado, 6 de enero de 2018

INDIGNACIÓN. TRISTEZA. FATALIDAD. POR ENCIMA DE TODO, ESPERANZA




Hoy he vuelto a casa con una profunda tristeza, con una pesadez y una desgana difícil de vencer. Quizá es que me faltan las fuerzas para ponerme a gritar a los cuatro vientos las cuatro verdades que la sociedad pretende ignorar, o trata de disfrazar para no se vean los desgarrones y  los feos que le van saliendo, cada vez más evidentes y descarados.

No puedo evitar sentir tristeza e impotencia al ver a mi vieja amiga Ana, con la que tanto hemos charlado, viajado con la imaginación a los lugares más remotos y exóticos, postrada en una cama, a oscuras, en una habitación sin ventana, de una casa abandonada,  ocupada por personas como ella, sin techo propio, que la han acogido, ‘para que no muera en la calle’, ‘porque es un ser humano’, pero necesitan ayuda para proporcionarle las medicinas y la comida.

Lo más indignante es que vuelve a la calle tras haber estado hospitalizada largo tiempo. Se había llegado a un acuerdo oficial para trasladarla a un centro, ya que no estaría en condiciones de sobrevivir en la calle sin cuidados médicos adecuados. Nos indignamos al saber que el Hospital le había dado el alta, sin que aún se le hubiera asignado centro alguno. Pero al menos quedaba en el Albergue de Cádiz…

Hoy nos informan, desde otro centro de atención a personas sin hogar, que Ana está aquí, en el pueblo, y que está muy mal, que habría que llamar una ambulancia para llevarla de vuelta al Hospital. La habían echado del albergue porque no la podían atender allí, ahora otro centro llama a Cáritas para que el trabajador de este servicio vaya a ver a Ana y haga lo que tenga que hacer…

Hemos ido a verla y efectivamente, está en malas condiciones. Pero ella no quiere salir de esa casa,  pues ahí ha pasado  mucho tiempo conviviendo con esas personas cuando estaba bien, la considera su casa, y a los que la atienden, su familia… Pero, tiene un serio inconveniente, no puede valerse por sí misma, y ahora es una carga demasiado pesada para sus compañeros. Por eso quieren que vuelva al hospital.

¿Pero es que los servicios sociales municipales no tienen una atención a domicilio? ¿Es que no puede desplazarse algún funcionario a ver cómo está esta persona, y si requiere atención especial ofrecérsela? ¿Es que el hospital puede dar el alta sin más, a un enfermo que es una persona sin hogar, que no tiene donde cobijarse para `lamer’ sus heridas, o quién sabe si para consumir en soledad sus últimos días de sufrimiento?   

Últimamente se ha convertido en una costumbre, cuando alguna persona con problemas de difícil solución acude a otros servicios, mandarlos a Cáritas. Pero, Cáritas no tiene una barita mágica, ni infraestructura, ni facultad para disponer de los servicios públicos para personas sin hogar, ni economía para sufragar determinados gastos.

Creo que mandan a Cáritas porque la palabra en sí es ‘mágica’, piensa todo el mundo que allí todo se resuelve, o por lo menos se le presta atención. Ciertamente la fuente de la Caridad es Inagotable, pues tiene su origen en el mismo Dios. Y de verdad que a veces, al menos hace algún tiempo, recuerdo los primeros años de la crisis, se ‘hacían milagros’. Ahora todo es diferente: la crisis no se acaba, se hace crónica, y la gente se cansa de dar, y sigue aumentando el número de personas necesitadas, nacionales y extranjeros;  también aparecen nuevas necesidades conforme la sociedad se hace más y más compleja, más consumista; los sueldos disminuyen y las jornadas de trabajo se reducen; no se cuida debidamente de la  protección social a las familias…  También han cobrado carácter oficial y universal de ‘beneficencia’ los Bancos de Alimentos, que se abastecen de productos elaborados especialmente para el banco por diferentes marcas comerciales, de campañas periódicas de recogida de alimentos en los centros comerciales de toda España. Cáritas es una entidad más colaboradora del banco de alimentos.

Pero también sigue siendo algo más que una entidad de reparto de víveres, y todo el mundo sabe que Cáritas recibe menos ayudas, que carece de recursos económicos  para mantener los servicios que tiene en marcha, para la promoción de las personas marginadas, por eso hace una llamada urgente para que más personas colaboren con sus donativos, ya que  como dice su eslogan actual: “Tu compromiso mejora el mundo”.

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