miércoles, 10 de diciembre de 2014

Job vive


Cuando yo llegaba hoy a la oficina ya estaba la tertulia animada, y centrada en un hombre, de mediana edad, que hablaba y gesticulaba acompasadamente, de modo que tenía pendiente de sus palabras a todos los oyentes, incluso los que más hablan a diario, hoy sólo interrumpían tímidamente de vez en cuando, más para expresar su admiración o conocer cómo había llegado a esas conclusiones y por qué.

Cada respuesta era una información sobre su vida. Iban sumándose más oyentes, y la curiosidad era creciente, rozando cierta perplejidad a veces, ¿¡cómo era posible que este hombre, con esa capacidad mental que dice tener, y que yo no me atrevo a cuestionar, sea un sin techo!? Esta misma duda le manifestó directamente uno de los oyentes, de los que más habla a diario. Estaba estupefacto, mudo, asombrado. (Bueno, hoy este admirador estaba de capa caída, con los pies mojados, además de haber dormido en un cajero… ¿se estará encontrando por fin consigo mismo?)

Pero sigamos con la novedad. El hombre nuevo, es un hombre de medina edad, procede de una mezcla de razas y culturas, ha vivido en multitud de lugres, ha conocido todos los estratos sociales, tiene estudios elevados e interdisciplinares, ha realizado el camino de Santiago seis veces, completo, hasta Finisterre. Es capaz de ayunar durante cuarenta días, y es vegetariano. Gran conocedor de la Biblia, su  personaje modelo es Job, después de Jesús, naturalmente.

 ¿Y por qué es Job? Quizá lo sea por varios motivos, pero al ser preguntado respondió que quién iba a ser su modelo cuando él había perdido a toda su familia en un accidente, a su mujer, embarazada, y seis hijos, por culpa de un borracho…hace unos dieciséis años. Él jamás renegará de Dios, cuando vengan los infortunios se arrodillará e implorará la ayuda de Dios, porque, repite una y otra vez, Él es el camino, no hay otra forma de salvarse, y pronto vendrá con todo su poder, al final de los tiempos…

Me atreví a interrumpir su discurso cuando trataba de explicarnos  que el fin del mundo está próximo, y acudía para probarlo, a los mayas o a las profecías de Malaquías; le dije que si era cristiano, debería saber que Jesús mismo dijo que no sabríamos el día ni la hora, que lo importante es que nos esforcemos en vivir dignamente. No le pareció mal, pero siguió con su tesis, ya que seguramente la tiene bien construida en su cabeza, capaz de relacionar y sintetizar los más variados conocimientos, y distingue perfectamente entre fe y razón.


En cualquier caso él no da muestras de tener prisa, pues sabe sacarle partido a la vida, y además comunica a los que quieran escucharle cuanto sabe, sin esperar recompensa alguna.

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