domingo, 13 de marzo de 2016

poesía


Daniel Medina Sierra













En una batalla de dioses,
luché por curar mis heridas,
no encontrando otra salida,
que dejar mi corazón como prenda.
el más atroz de los demonios,
amenazante sobre lágrimas escritas en vida,
hubo muchos,
todos huyeron.
Y aquí me encuentro yo, de cara a la pared.
Antojo del destino,
suplicante agonía de horas vacías de nada.

No preguntes por ella.

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