viernes, 15 de diciembre de 2017

Hasta siempre, Ramón


Tengo que hacer un esfuerzo para comenzar a escribir, pues se trata de la tercera despedida en un año, a un miembro del equipo de Cáritas de esta parroquia de la Divina Pastora. Los tres se han sido reclamados por el Creador, inesperadamente. Ramón, el último en irse, había venido a llenar el hueco que habían dejado los otros dos, por eso cuesta un poco más.

No tengo duda de que seguiremos recibiendo el apoyo necesario para cumplir con nuestra misión, sin embargo tengo que manifestar que todo el equipo hemos quedado desolados. Ramón era mayor, pero tenía una cualidad aún mayor,  era una compañía agradable, servicial, siempre dispuesto a echar una mano, a  aprender incluso las nuevas tecnologías para ser todo lo útil que le fuera posible.

Por esto lo echaremos de menos, porque no exigía, porque nunca era un obstáculo, porque sonreía constantemente, porque siempre tenía una palabra de ánimo. Era muy fácil ser su amigo.

Como digo, creo que no nos faltará apoyo y podremos seguir cumpliendo con nuestra misión en el día a día, además de que ya contamos con la ayuda de las cofradías en los momentos de más trabajo, y con sus aportaciones económicas frecuentes y generosas.

miércoles, 13 de diciembre de 2017

ENCUENTRO DE ADVIENTO DE CÁRITAS ARCIPRESTAL DE SAN FERNANDO






Fue un encuentro entrañable, útil y fructífero, a pesar de la hora… Comenzó con la Santa Misa, presidida por el P. Eugenio (de buen origen, bien nacido) en la que nos recordó el compromiso que tenemos con Dios y con el prójimo, especialmente en este tiempo de Adviento. Añadió una petición especial por Raúl, una persona sin hogar, recientemente fallecido, y por todos los que se ven en situaciones de extrema indigencia.



Cantamos lo mejor que supimos las canciones programadas…, y después de la comunión hicimos una acción de gracias, que resumo con las siguientes palabras, las cuales prueban la conveniencia del lema de Cáritas: “Tu compromiso mejora el mundo”, y nos convierten en esperanza para los demás: “Oh Dios, eres grande en tu misericordia. /Nunca abandonas a tus hijos. / Hoy también nos has consolado.

¡Podemos soñar porque tu misericordia no termina! / ¡Gracias a Ti, hoy nos atrevemos a soñar con un mundo nuevo, / con un ser humano libre, con la pobreza cero, / con una sociedad fraterna y solidaria! / ¡Gracias a Ti, hoy soñamos con la paz, con la verdad,

Con la justicia, con el amor! /… Gracias… pues nos haces soñar con el Reino entre nosotros.”



Y casi con esto está dicho todo, al menos lo que merece más la pena, ya que nos define ante el mundo, y a la vez nos anima a seguir dando lo mejor de nosotros mismos, con humildad y generosidad. Dicho con otras palabras, nos ayuda a recargar las pilas,  cada uno según el desgaste que haya sufrido en el ejercicio de su misión o cometido.



Pero, como no solo de pan vive el hombre, a continuación pudimos disfrutar de un suculento ágape. Juanjo había pedido que se llevara para compartir alguna de esas cosas tan apetitosas que cada uno sabe hacer, ¡vaya si se le hizo caso! Además, las sobras fueron tan abundantes que van a permitir al  servicio de Personas sin Hogar prescindir de las socorridas galletas, y ofrecer durante algunos días estos estupendos bizcochos, queso, tortillas, etc. a las personas que cada día acuden a desayunar, o a tomarse un cafelito. Un gesto que ya es habitual en todos los encuentros.



He preferido atenerme al encuentro tal cual fue, sin caer en críticas ni lamentos de si hubo algún fallo  o determinadas ausencias. No aprecié ningún fallo, salvo la hora, un tanto tardía; si bien quedó compensado con el buen rato que pasamos. Además siempre hay algún coche a disposición de los que lo necesiten para ir y volver del encuentro a sus parroquias o a sus casas, con lo cual ganamos tiempo.

martes, 12 de diciembre de 2017

Adios, Raúl


Descansa en paz, Raúl. Ya no te vamos a volver a ver por San Fernando, ni por esta oficina para Personas sin Hogar. A pesar de no pertenecer administrativamente a este municipio, ‘eras uno de los nuestros’. Y por eso precisamente te recordamos a menudo, hace muy pocos días nos decía un compañero que te había visto por Cádiz, y que dormías en un cajero. Nos extrañó mucho, porque aquí te asociamos siempre al albergue, y además te creíamos en Algeciras, a donde ibas la última vez que estuviste por aquí.

Muchas horas pasaste pegado al ordenador, intentando arrancar de algún banco, inútilmente,  unas migajas, algo de calderilla,  para algún proyecto que tú tuvieras en mente. Pero ninguno te contestaba. Claro, Raúl, los bancos viven ahora también de las migajas, se hacen cada vez más ricos, incluso con los  intereses que cobran a los cuentas de los pobres,  que tienen que tener  domiciliadas sus  pensiones y ayudas sociales en cualquiera de sus modernas y sofisticadas sucursales.

(Ya no existen las Cajas de Ahorro, para trabajadores y gente humilde, ya no digamos para pobres. A lo mejor es por eso por lo que tampoco hay mucha gente humilde hoy día, hay que aparentar estar bien, hay que aparentar tener algo, aunque al momento esa apariencia se transforme en alguna pequeña o gran tragedia.

No solo miraba el ordenador. No era Raúl alguien que pasara desapercibido, a menudo acudía a alguno de los voluntarios para pedir algún favor, generalmente hacer alguna llamada a su trabajador social a Chiclana, o para decirnos muy entusiasmado que iba a ver a su hijo ( o hija, no lo recuerdo bien). Raúl no era persona, aquí, entre nosotros, que se llevara mal con nadie, que sepamos, siempre se mostraba sonriente y agradable con la gente.

Se acabó la inquietud para ti y para los demás, ya no tendremos que preguntarnos más dónde estará Raúl. Seguramente ahora sí habitarás en el mejor Banco del mundo y del universo, allí no piden solvencia económica, sino haber sido una persona más o menos buena, y tú eres de los que  ha tenido que esforzarse para serlo, teniendo que soportar circunstancias adversas. De ese modo habrás acumulado un buen caudal que te permitirá entrar en la vida eterna, donde no existe la necesidad  y todo deseo es saciado,  pura felicidad . D.E.P.