miércoles, 8 de febrero de 2017

Encontrar al extraño y al pobre. Buscando la “otra cara” de Dios


Antonio Pernia, Svd


Nota de la SVD en España: No transcribimos la totalidad por su extensión; así que cumpla lo aquí ofrecido porque ‘no puede ser más, ni menos’.

… “Dos desafíos…, una invitación a buscar la “otra cara” de Dios. Porque esta “otra cara” de Dios se revela cuando nos encontramos cara a cara con un extraño (multiculturalidad) y con los pobres (pobreza).

Como sabemos, es una antigua creencia bíblica (que el pueblo hebreo recordaba constantemente) que Dios no es como nosotros. Dios es siempre más que nuestro Dios, más de lo que hacemos de él. Una y otra vez los profetas le recordaban a la gente que Dios no era un ídolo, obra de nuestras manos y nuestra imaginación. Dios es siempre extraño y menos familiar de lo que pensamos. Dios es el totalmente Otro.

En otras palabras, Dios siempre tiene “otra cara”. Y esta “otra cara” de Dios se nos revela cuando nos ponemos frente a los que son diferentes de nosotros, los que son distintos de nosotros: Los que son socioeconómicamente diferentes de nosotros, es decir, los POBRES y la gente SIN PODER, y los que son culturalmente diferentes de nosotros, es decir, el EXTRAÑO y el EXTRANJERO.

Cuando nos ponemos “cara a cara” con el pobre y el extranjero tenemos una visión de la otra cara de Dios. Y esta otra cara de Dios nos invita a la novedad. Como San Agustín escribió una vez: “Dios está más cerca de mí que yo de mí mismo, pero lo suficientemente diferente como para hacerme más que yo mismo.” Y esto, precisamente, es el desafío de la Iglesia Hoy: Buscar la “otra cara” de Dios y por lo tanto ser más que ella misma.

El desafío es promover una actitud de reflexión sobre el misterio que nos lleva desde la cara familiar de Dios a la otra cara de Dios, que nos llama a ser más que nosotros mismos, el misterio que nos mueve desde nuestra experiencia tradicional de Dios a un encuentro con Dios que es lo suficientemente diferente como para llamarnos a una forma diferente de ser. Esta capacidad de ver la otra cara de Dios es una necesidad particular en el mundo de hoy, donde la tendencia general es la de envolver lo que es diferente en lo que es familiar.

La tentación es crear una imagen de Dios amistoso y familiar, un Dios que es como nosotros. Esto lo convierte en un Dios doméstico y manejable, alguien a quien se puede recurrir para todo tipo de consuelo personal y político.

Ese tipo de Dios es completamente predecible y totalmente carente de sorpresas…
… un Dios al que se puede recurrir para protegernos de aquellos que no son como nosotros, para protegernos de los extraños y aislarnos de los pobres. De hecho, vivimos en un mundo donde tenemos miedo a los extraños y es indiferente con los pobres. Los extraños y los pobres son una amenaza para nosotros. Los extraños son un peligro para nuestra seguridad y los pobres una vergüenza para nuestro estilo de vida cómodo. Así que les decimos a nuestros hijos “no hables con extraños” y les advertimos que “no se acerquen a los pobres”. Pero, si no permitimos al extranjero y al pobre acercarse a nosotros, nunca veremos la otra cara de Dios. Si no nos encontramos cara a cara con ellos, nunca experimentaremos el “giro” tan necesario para que podamos escuchar la llamada de Dios a una forma diferente de ser y su llamada a ser más que nosotros mismos. El lenguaje del extraño. Nuestro encuentro con un extraño, con el que es culturalmente diferente de nosotros, nos revela la “otra cara” de Dios, el misterioso rostro desconocido de Dios. Lo que el mundo necesita hoy no es ver el rostro conocido y habitual de Dios, la imagen de Dios que a menudo creamos según nuestra propia imagen, sino la cara desconocida y misteriosa de Dios, la imagen de Dios que está más allá de nuestras ideas y de nuestra imaginación.

No es el rostro de Dios complaciente y cómodo, sino el rostro de Dios que nos desafía y nos perturba.

Y así, lo que necesitamos hoy no es una evangelización que pueda explicar el misterio de Dios con un lenguaje discursivo y filosófico, sino que pueda llevar a la gente al misterio mismo de Dios a través de un lenguaje de signos y símbolos.

En otras palabras, no es sólo necesario comprender el misterio de Dios, sino encontrarse con el Dios del misterio.

Lo que se necesita en la evangelización hoy es un enfoque y un lenguaje “mistagógico” EG 166). De este modo, el Papa Francisco habla de la via pulchritudinis o la “vía de la belleza” (EG 167). La catequesis debería mostrar que creer en Jesús y seguirlo no es sólo algo correcto y verdadero (via rationis), sino algo hermoso y alegre, “capaz de llenar la vida con nuevo esplendor y alegría profunda” (via pulchritudinis). La perspectiva de los pobres. Nuestra solidaridad con los pobres, con el que es socioeconómicamente diferente de nosotros, nos revela la “otra cara” de Dios – no la cara familiar de Dios vista “desde el lado” de la historia, es decir, desde el punto de vista de los vencedores y los poderosos, sino la cara desconocida de Dios como se ve desde el “reverso” de la historia, es decir, desde el punto de vista de las víctimas y los marginados.

La opción por los pobres no es sólo una estrategia política, sino un reconocimiento de la propia opción preferencial de Dios. En otras palabras, es la propia perspectiva de Dios, la forma de ver la realidad de Dios. Como tal, constituye una clave hermenéutica, es decir, una clave para la interpretación de la realidad. En su entrevista con la revista jesuita italiana, La Civiltà Cattolica, el Papa Francisco dijo: “Estoy convencido de una cosa: los grandes cambios en la historia se hicieron realidad cuando la realidad no fue vista desde el centro, sino desde la periferia. Es una cuestión hermenéutica: La realidad se entiende sólo si se mira desde la periferia, y no cuando nuestro punto de vista es equidistante de todo”.

Lo que se requiere en la actualidad, en la nueva evangelización, es la adopción de la hermenéutica de la periferia, la perspectiva de los márgenes, la óptica de los pobres, la vista desde la parte inferior de la historia. Porque sólo entonces podemos comunicar efectivamente lo que el Papa Francisco llama el núcleo del kerigma que proclamamos: La “infinita misericordia del Padre” (EG 164). Una espiritualidad del encuentro. En la EG 78, el Papa Francisco lamenta el hecho de que en muchos religiosos la vida espiritual ha llegado a estar “identificada con unos ejercicios en los credos religiosos que pueden ofrecer una cierta comodidad, pero que no estimulan el encuentro con los demás, el compromiso con el mundo o una pasión por la evangelización”.

El Papa, por lo tanto, fomenta una Espiritualidad del Encuentro, un encuentro especialmente con aquellos que son diferentes de nosotros: el pobre, el forastero, el extranjero, el refugiado, el migrante, las personas desplazadas, la madre soltera, el padre solo, los afectados por el VIH-SIDA, los buscadores de asilo, los no cristianos, los no creyentes. De hecho, si nos rodeamos sólo con personas como nosotros (gente religiosa de clase media, hombres de negocios ricos, cómodos profesionales) nunca veremos la “otra cara” de Dios y nunca escucharemos la llamada a ser más que nosotros mismos. Y sólo cuando llegamos a ser más que nosotros mismos, llegamos a la plenitud. Como dice el Papa Francisco en EG 8: “Gracias exclusivamente a este encuentro – o encuentro renovado – con el amor de Dios, florece una amistad enriquecedora, nos liberamos de nuestra estrechez y nuestro ensimismamiento. Llegamos a ser plenamente humanos cuando llegamos a ser más que humanos, cuando dejamos que Dios nos lleve más allá de nosotros mismos para alcanzar la mayor verdad de nuestro ser”.

 http://www.misionerosverbodivino.com/tag/antonio-pernia

(Como antiguo alumno, confío en que la difusión de tan estupendo artículo, o mejor, catequesis, en este sencillo blog, me esté permitida y pueda contribuir a difundir la labor de los misioneros del Verbo Divino, a los que debo mucho de lo hoy soy).


sábado, 4 de febrero de 2017

¿Explosión controlada o incontrolada?


De seguir así: una bolsa enorme de excluidos sociales, millones y millones; un progreso irracional e inhumano, mecanizado y con poder  ‘robotizante’; la democracia convertida en partitocracia, y gobernada la sociedad por una casta de políticos serviles, entregados al progreso material, a la ideología ‘progre’ y buenista, que aspira a crear un paraíso en la tierra, creado y gobernado por ellos...

De seguir así, algún día estallará la bolsa inmensa de ‘desechos humanos’ que está generando este modelo social, auspiciado por la misma ONU. Lobis, gobiernos y numerosos grupos y asociaciones pretenden, si es en vano ya se verá, controlar la explosión. Para ello propician el exterminio de los más débiles, los que tenían que nacer y no se les permite salir vivos del vientre de sus madres; los que se cansan de vivir, o los que viven en condiciones muy difíciles, tendrán la posibilidad de excluirse radicalmente. ‘Pensionan’ a los que decidan incluir en sus presupuestos, según baremos discriminatorios: por género, procedencia, ideología, o si consume alguna sustancia...

A los que no acepten los dogmas de la ‘nueva política’, no escuchen a los predicadores de la ‘Nueva Era’, esos serán perseguidos, marginados, no tendrán acceso a los cargos públicos que se controlan a través de los nuevos partidos. Así es como surge una alianza siniestra entre la izquierda y la derecha, ricos y pobres, coincidentes en acabar con todo lo bueno que nos ha conducido hasta aquí, para colocarse ellos en lugar seguro desde el que poder disfrutar del progreso cada vez más refinado, sutil y exclusivista. Por eso desparecen los partidos clásicos, liberales, comunistas, derechas, izquierdas, o al menos tratan de adaptar sus ideologías a los nuevos tiempos. En España ya  no nos queda ningún partido íntegro de los que fundaron el régimen modélico de la Transición :

-       La UCD, que en paz descanse..., se sacrificó con el líder para escenificar el fin de la Transición política de la Dictadura a la democracia, dando paso a nuevos partidos en el gobierno de la nación, el PSOE, que hizo cuanto pudo para arrebatarle el poder al gran político Adolfo Suárez, contando siempre con la simpatía y algo más del Rey hasta su renuncia o abdicación, por los mismos motivos que el líder del psoe perdió el poder en España y en su partido: la corrupción. La misma causa, junto con la traición generalizada a la misma constitución, que está acabando ahora con el llamado régimen de la Transición.

-        el PSOE está desintegrado, en manos de una gestora que no respetan y de unos aspirantes enfrentados y desorientados que utilizan la poca fuerza que les queda en desgastarse. El hueco que dejan está queriéndolo ocupar un nuevo partido, que se llama nada menos que PODEMOS, precisamente... pero que antes de llegar a ejercer el poder ya está dividido y enfrentado, porque no han podido ‘alcanzar el cielo’ (la Moncloa, el poder), que ya acariciaban ante el derrumbe del régimen de la transición y el auge del separatismo...

-       El PP (antes fue AP) no es el que era, el que defendía la unidad de la patria (aunque hoy esté feo decirlo así. Pero a mí me suena a madre, a protección, a defensa, a entrega, a generosidad, y me estimula por todo ello a dar lo mejor de mí...), el que defendía la unidad de la patria,  la igualdad entre todos los españoles, los valores tradicionales y el derecho a la vida de todos, tanto frente al terrorismo como frente al ‘derecho’ al aborto... el que continuaba la buena marcha de la historia de nuestro país en el mundo, conjugando tradición, democracia y progreso. Ahora se ha entregado de lleno a la ‘nueva ola’, para eso han hecho desaparecer de la escena a los políticos que lo crearon; los nuevos líderes, que no cuentan con la simpatía de nadie,  quieren conservar el poder aunque para ello tengan que ‘matar el alma’ que lo formó.

-       Y en todo el mundo se están produciendo estos cambios o parecidos, pero como los que mejor conozco son los de mi patria, pues aquí termino este relato inconcluso de los cambios que se están produciendo y los que se avecinan, del caos (¿controlado?) que define la crisis que padecemos y que quizá  esta sea una crisis que perdure...

Bueno, ya lo dice el Evangelio, ‘todo reino dividido entre sí, perecerá’... Por otro lado, Dios se ha valido de los mismos hombres que lo niegan para darnos avisos contundentes de su presencia entre nosotros, aunque lo hayamos abandonado, y para hacernos ver las consecuencias que se siguen de este abandono de lo sagrado, lo trascendente, lo que nos contiene en nuestras insensateces y malos actos, lo que nos salva en definitiva y nos permitiría vivir en paz y progresivamente hasta alcanzar la vida eterna. 

Vida que empieza aquí, se gana aquí, se prepara aquí. Vivir para la vida eterna significa desprendimiento, vivir como administradores de bienes comunes, que pasan de padres a hijos... solo así conseguiremos el triunfo del bien común y de la paz, el bien común que presagia una vida eterna, feliz para siempre.

"Y es que cuando la política quiere ser redención, promete demasiado. Cuando pretende hacer la obra de Dios, pasa a ser, no divina, sino demoniaca"

Joseph Ratzinger

jueves, 2 de febrero de 2017

Dos extremos me han alcanzado hoy...


Hoy me siento verdaderamente mal. Es inevitable. Yo conozco a esta persona desde hace años, hemos charlado muchas veces, y  hemos coincidido en algunos temas o formas de entender la vida, desde el punto de vista religioso. Puede que en ella hubiera algo de irreal, alguna exageración, pero lo era de manera involuntaria, porque padece una enfermedad (megalomanía místico religiosa), y abrigo alguna duda, no tengo pruebas, si no habrán influido en ella algunos acontecimientos de su vida pasada, que ella se guarda muy bien de comentar o revelar. No me cabe duda que guarda ‘celosamente’ un ‘secreto’, que le hace huir constantemente.

Huye de sí misma, no acierta en ninguna de sus decisiones desde entonces. Tiene destellos de haber sido en el pasado más remoto una persona muy activa, emprendedora y con cualidades artísticas. Hoy, conserva toda esa fuerza o instinto creador, pero por desgracia, su mente no le permite llevar a la práctica ningún proyecto realizable.

Hoy ha llegado a la oficina en un estado lamentable. ‘La calle’ se ha apoderado de ella, ha ahogado sus dones y facultades para el buen gusto, la elegancia, la simpatía. Se pelea rudamente con su acompañante, lo insulta y lo maltrata, aunque parece que lo hace contra sí misma; hace lo que no quiere hacer; quiere humanamente, busca afecto como cualquier ser humano, pero en su mente atormentada se agiganta y deforma, convirtiéndose en algo despreciable y pecaminoso.  Ve más pecados que virtudes en sí misma y en los demás, lo que le impide una relación normal y satisfactoria. Y sin embargo acude aquí, porque alguien la escucha, y le permite ciertas ‘excentricidades’ que tienen que ver con la religiosidad que ella vive.

Hoy me siento mal, muy mal. Por la tarde la he llamado y ha vuelto a alterarse en otro sitio, con otras personas. Todos le damos la espalda, vuelve a decir con una fuerza desgarradora. Yo iba a misa, porque es el día de las Candelas, y me sentía mal porque esta persona no puede tener un poco de tranquilidad, porque no tiene un lugar donde poder ser acogida y vivir con un mínimo control una vida lo más digna posible.

 Ya me había convencido de que no ‘soy Dios’, de que no puedo arreglarlo todo, como me enseñó mi sobrino,  que es cura. Y esto mismo le había escrito unos minutos antes de salir de casa para la iglesia, en un comentario en el facebook, nada menos que a monseñor Agrelo, obispo de Tánger, porque hacía unas declaraciones, a mi entender inadecuadas: “... les recordaré que una Iglesia ocupada en virginidades mientras los niños se mueren de injusticia, es una Iglesia fuera de lugar, una Iglesia fuera de misión, una Iglesia prescindible.
La humanidad ni la espera ni la necesita.
”

Ambos sucesos me hicieron pasar un mal rato. Una persona pierde el sentido de la proporción, enferma, padece de megalomanía místico religiosa, y para ella todo es pecado, se le cierran las puertas a una vida normal. La otra persona, es un obispo, pastor de la Iglesia y considera una trivialidad considerar la virginidad de María, contraponiendo una Iglesia ocupada en virginidades, refiriéndose a uno de los dogmas más apreciados por una gran mayoría de creyentes católicos, entre los me encuentro,  mientras los niños se mueren de injusticia... ¿Es que este hombre ha perdido el juicio, es que no es capaz de ver que una cosa no quita la otra. Es que no hay cantidad de órdenes y seglares que dedican precisamente su vida a los demás, y no reniegan de ningún dogma, antes bien les dan la fe y la fuerza que necesitan...?


Hacía tiempo que no sentía esta tristeza que he sentido hoy, y sigo sintiendo, a pesar de haber asistido a la misa, haber celebrado las candelas, haber escuchado las palabras de Simeón en el Evangelio... al contemplar al Salvador: “...Luz para alumbrar a las naciones...” Sólo fui capaz de ofrecer mi impotencia, pedir confianza a la Madre de Dios y a su Hijo, y más humildad, y paciencia, mucha paciencia.