domingo, 5 de julio de 2015

el momento perfecto


 
Daniel Medina Sierra
Es tu momento, es el momento perfecto para empezar a vivir, para replantearte tu vida, para soñar.

   Después de tanto tiempo empiezo a entender por que estoy aqui y por que tenía que pasar por todas estas  pruebas; exclusión social, pobreza extrema, depresión y la completa soledad.  Os podría hablar de todas las vicisitudes por las que he tenido que atravesar, pero hoy la lección es otra. Soy consciente de las grandes dificultades que se encuentran en mi camino, también lo soy de las pocas oportunidades de trabajo e inclusión social. Ya no me importa todo eso. Después de un sufrimiento indescriptible, no tuve más remedio que volver a reinventarme, a desplegar las nuevas habilidades que estaban adormiladas u olvidadas en un rincón del alma.

Renací de las cenizas como ave  fénix y para eso antes tuve que morir. Comprendí que tenía que seguir viviendo, usar mi última carta y esperar a que el sol volviera a iluminarme una vez más y sí, vaya si lo hizo. En poco más de un año he cumplido una de mis mayores ilusiones, tener una familia. Tengo unos amigos espléndidos que además de ser bellísimas personas me enseñan muchas cosas y somos un grupo perfecto; ellos son voluntarios y yo usuario y voluntario. Yo le explico un poco como es este inframundo y ellos me enseñan la belleza interior del suyo.

Tuve que morir para volver a nacer. No se lo que pasará en el futuro, no pinta nada bien y aún así tengo la grata sensación de gratitud. Por todo, por una tortilla de patatas compartidas con un buen  amigo, una discusión con otro amigo sobre  política, enviarle un whatsupp a un querido amigo; son pequeños placeres que mi gran familia me concede.

Todo tiene un color, un sabor distinto, no me preguntéis por qué,  pero lo disfruto mucho. En más de una ocasión me sorprendo al entender los mensajes de Dios, mensajes que jamás revelare. Sólo os diré que VIVAIS, vivid, sentir y dar las gracias por volver a levantaros y contemplar la creación de Dios.

Ya sé lo que algunos podréis decirme, tu no estas en mi  lugar. Soy consciente de ello. ¿Eres tú consciente de en que lugar empecé yo?... Lo que ambos sabemos es que deseamos vivir, vivir sin estar asustados por lo que pasará mañana, sino vivir el momento presente, eso amigos lectores es lo único importante.


viernes, 3 de julio de 2015

La economía solidaria como una forma de cambiar el mundo.



Durante la 72ª Asamblea General de Cáritas Española, celebrada los días 26, 27 y 28 de junio, se habló principalmente de la necesidad de promover esta economía, con ejemplos de empresas que siguen estos parámetros:

«Tener un trabajo puede ser el puente para pasar de la exclusión a la integración», dice Cristina Larrayoz, responsable de márketing y comunicación de Koopera, una empresa con presencia en nueve diócesis españolas basada en la economía solidaria.
. La finalidad era «transmitir que la economía, por naturaleza, no es egoísta, que se puede crear una economía que sea solidaria y que esto es muy compatible y es mejor», cuenta a Alfa y Omega uno de los ponentes, Enrique Lluch, profesor de Economía de la Universidad Cardenal Herrera CEU de Valencia.

Prioridad del trabajador

«Desde el punto de vista del cristianismo, sólo cuando la economía es solidaria, cuando se introduce el amor en la economía, ésta funciona bien», prosigue Lluch.
La economía solidaria,  parte de «anteponer el respeto al planeta y a sus recursos a otros intereses de corto plazo», según la definición que sigue Cáritas, que ha puesto en marcha diferentes iniciativas basadas en el «respeto a los derechos humanos y a la justicia social». La finalidad de la economía solidaria «es impregnar cada una de las actividades que realizamos», afirma Rubén Requena, técnico del Equipo de Economía Solidaria de Cáritas Española.
Se trata –añade Lluch– de «introducir criterios solidarios en el funcionamiento de la empresa, en los criterios de contratación y de compra, en el trato a los trabajadores…, dando siempre prioridad a los trabajadores sobre el capital».

Los hechos avalan la economía solidaria

Carmelo Corada, de Cáritas Bizkaia, explica los diferentes proyectos en los que trabajan: «el principal ámbito en el que trabajamos es en la red social Koopera, que abarca la recogida, reciclaje y puesta en valor de textil, calzado, aparatos eléctricos y electrodomésticos, juguetes, libros y otros artículos de bazar que son depositados en los contenedores y puntos limpios». De esta forma, se genera empleo y se asegura una venta justa en todos sus aspectos.
Koopera, con 433 personas y 242 empleos de inserción, es un proyecto interdiocesano que trabaja para «mejorar la situación de las personas, especialmente de las que necesitan otra oportunidad, haciendo realidad una economía social y solidaria», asegura Cristina Larrayoz. «Nuestro quehacer diario lo guía el innovar y crecer, con las personas como centro», explica.

Finanzas éticas

Otro de los proyectos pioneros apoyados por Cáritas y que lleva varios años en marcha es la Banca Ética FIARE, «una herramienta financiera que se diferencia de otros bancos porque las personas que la forman participan de la toma de decisión de una manera muy intensa», afirma Rubén Requena. «Siempre ha sido una cooperativa de crédito y ahorro, y ahora puede operar como banco en España a través de la Banca Popolare Etica, un banco italiano». Esta entidad financia proyectos de la economía social y solidaria y se mueve bajo los principios de la transparencia, la participación, la democracia y el crédito como derecho.

Cáritas Madrid, destaca la labor de Taller 99, creado hace 21 años para el arreglo de zapatos y para dar trabajo a personas en riesgo de exclusión. Este proyecto se amplió a la producción de artículos de piel y confección de ropa infantil.
Es un lugar donde «se aprende a trabajar trabajando», cuenta. «Un técnico de inserción ayuda a las personas que llegan al proyecto a desarrollar no sólo sus habilidades laborales, sino también de puntualidad, trato con los demás, la convivencia, etc.». Cuca destaca que, después de un tiempo con ellos, «ver que pueden trabajar y ser autónomos con la ayuda que les ofrecemos aquí te agranda el corazón».

Alicia Gómez-Monedero

http://dioxinet.dibecla.es/23663/caritas-apuesta-por-la-economia-solidaria

jueves, 2 de julio de 2015

¡Fumar… te puede expulsar del albergue!


También tenemos que aprender esto: ver a otros llevar su cruz y no poder retirársela. (Santa Teresa Benedicta de la Cruz (Edith Stein)
Supongo que cuando Santa Teresa Benedicta de la Cruz escribió estas palabras no estaba pensando en algo tan simple y evitable como lo que sucedió en un albergue de mi ciudad ayer mismo.
A mí, en cambio,  me vinieron a la memoria en cuanto me propuse denunciar esta injusticia, que duele más porque no la comete alguien de quien se espera una actitud inmisericorde, sino por alguien que tiene consagrada su vida al servicio a los más necesitados.
La falta que este infeliz cometió y que le supuso ser despertado y expulsado del albergue fue, que había fumado.
Claro que pudo haber fumado, aunque él lo niega, pero si lo hizo es porque quien se ve forzado a acudir a un centro para transeúntes tiene sobre si una cruz, más o menos grande, más o menos pesada, según el grado de aceptación, comprensión o control, que él mismo tenga de su propia vida.
Fumar en locales cerrados está prohibido por ley, por un afán despótico de proteger nuestra salud,  sin tener en cuenta la ‘necesidad’ de fumar en determinados momentos, y más en un albergue para transeúntes, o personas sin hogar.

Pero yo sospecho que lo que nos pasa, como sociedad, es que cada vez nos cuesta más el cuidado que debiéramos tener unos de otros, y para buscar una justificación de esta abdicación de la humanidad, nos imponemos un laberinto de leyes y normas, tan inapelables todas, tan por encima de las personas, que el verdadero sentido de la Justicia se nos escapa, se aleja cada vez más. Hasta que alguna tragedia real, o calamidad,  nos lo imponga.


En un albergue debe existir un ‘fumadero’ (aliviadero de ansiedades), abierto las 24 horas del día, para que nadie que cuida del albergue y sus usuarios, tenga que mandar ‘a la calle’ a una persona que espera unas pruebas médicas y esta nervioso, y tiene pánico a tener que pasar otra noche a la intemperie, levantarse dolorido y sucio para ir a la consulta del médico…