jueves, 2 de julio de 2015

¡Fumar… te puede expulsar del albergue!


También tenemos que aprender esto: ver a otros llevar su cruz y no poder retirársela. (Santa Teresa Benedicta de la Cruz (Edith Stein)
Supongo que cuando Santa Teresa Benedicta de la Cruz escribió estas palabras no estaba pensando en algo tan simple y evitable como lo que sucedió en un albergue de mi ciudad ayer mismo.
A mí, en cambio,  me vinieron a la memoria en cuanto me propuse denunciar esta injusticia, que duele más porque no la comete alguien de quien se espera una actitud inmisericorde, sino por alguien que tiene consagrada su vida al servicio a los más necesitados.
La falta que este infeliz cometió y que le supuso ser despertado y expulsado del albergue fue, que había fumado.
Claro que pudo haber fumado, aunque él lo niega, pero si lo hizo es porque quien se ve forzado a acudir a un centro para transeúntes tiene sobre si una cruz, más o menos grande, más o menos pesada, según el grado de aceptación, comprensión o control, que él mismo tenga de su propia vida.
Fumar en locales cerrados está prohibido por ley, por un afán despótico de proteger nuestra salud,  sin tener en cuenta la ‘necesidad’ de fumar en determinados momentos, y más en un albergue para transeúntes, o personas sin hogar.

Pero yo sospecho que lo que nos pasa, como sociedad, es que cada vez nos cuesta más el cuidado que debiéramos tener unos de otros, y para buscar una justificación de esta abdicación de la humanidad, nos imponemos un laberinto de leyes y normas, tan inapelables todas, tan por encima de las personas, que el verdadero sentido de la Justicia se nos escapa, se aleja cada vez más. Hasta que alguna tragedia real, o calamidad,  nos lo imponga.


En un albergue debe existir un ‘fumadero’ (aliviadero de ansiedades), abierto las 24 horas del día, para que nadie que cuida del albergue y sus usuarios, tenga que mandar ‘a la calle’ a una persona que espera unas pruebas médicas y esta nervioso, y tiene pánico a tener que pasar otra noche a la intemperie, levantarse dolorido y sucio para ir a la consulta del médico…

Improvisaciones


  

Daniel Medina Sierra
Hoy no me apetece escuchar la radio, dos y media de la mañana y la luz tenue de una vela. Otro día más de insomnio ¿ Mañana llegará la carta de desahucio? Me guste o no, inconscientemente pasa por mi cabeza todos los días a todas horas.


     Todos los días oculto que ya no se quien soy, no sé que coño hago ni por qué, no soy consciente de la gran mayoría de las cosas que hago¿ por qué dicen que escribo bien?. No los entiendo, ¿Quien son?, ¿Por qué están aquí?, no se que quieren de mi¿ Se han dado cuenta de quien soy? ahhhhh, por eso me siguen, me escuchan y yo creyendo que estaba loco. Lo que no sé, es por que no me lo dicen... Bueno, son bobadas.

      Esta vela es buena, menos mal. No tengo cigarrillos, ¡ Mierda!. Me esta gustando el experimento.

¿Que tal queda?. A esto lo llamo escritura improvisada, parece la de un loco

¿Verdad?... Púes en estos breves párrafos hay mucho oculto. Buenas noches.

miércoles, 1 de julio de 2015

Padres

 
Daniel Medina Sierra
A veces es muy complicado entender a los padres y que ellos a su vez nos entiendan a nosotros, los hijos.

    Entender por que un padre no compra el regalo de cumpleaños que deseabas tanto, esa vez que esperabas que estuviera a tu lado... Parece que se nos olvida que antes que padres son hombres/ mujeres, es más, se nos olvida que nosotros también cometemos errores.

   Por desgracia sueles darte cuenta cuando ya no están y meditas sobre como te comportaste y caes en la cuenta de que el oficio de padre es un aprendizaje que consiste en tratar que tus hijos no caigan en los mismos errores que ellos. El problema básico es que lo hijos creemos saberlo todo y muchas veces no acudimos a la persona que más nos conoce, sino que al contrario; pedimos consejos a todos menos a ellos.

      Eso no significa que necesariamente acates su voluntad, más bien que haya un vínculo más fuerte entre los dos, complicidad, confianza y por supuesto respeto. Un padre es a veces el amigo que te escucha con paciencia. Lamentablemente no hablo por experiencia. Hay quien tiene la suerte de tenerlo pero no lo percibe, no obstante también hay padres que no tienen idea de la demanda de cariño, pero como hablan un idioma distinto no acaban de entenderse.

      Cuando te toca un mal padre y lo comparas con otros padres eres más consciente de la suerte que tienen los demás niños, en cambio ellos no lo perciben como tu. No es que sean desagradecidos, simplemente están acostumbrados a que la actitud de ellos sea de lo más cotidiano.


        Yo recuerdo a los padres de mis amigos y me daba cuenta de las carencias que tenía: afecto, cariño, atención, comprensión y un largo etc., no había cumples, juegos, cuentos... Lo que sí había en abundancia era pobreza, analfabetismo, violencia, indiferencia.. Para mí también llegó a ser algo cotidiano, pero supe desde siempre que no era "normal" ese modo de vida.