domingo, 27 de julio de 2014

Elogio de la audacia



                                                         Ilustração de Carlos Ribeiro

Cada decisión debe ser pensada. El gobierno de nuestra vida debe pasar por un examen cuidadoso de las circunstancias, una consideración de todas las perspectivas posibles, escogiendo los fines y los medios seguros y adecuados.

Esta coherencia se construye mediante una conciencia que equilibra todas las partes. La prudencia es un pilar esencial de nuestra estructura interior.

Importa aceptar el mundo y cuidar siempre de proyectarnos y conducirnos en función de la realidad. Desconfiando de lo que se oye o se ve…  sospechando incluso de nosotros mismos y de nuestra capacidad de analizar, evaluar y decidir. Sólo quien es humilde distingue lo deseable de lo indeseable.

Pero esperar por rigurosas certezas es un enorme error. La prudencia aconseja que no se pierdan las oportunidades, actuando, en esos momentos, sin grandes pensamientos o moderaciones.

El mayor peligro en la vida es el de perdernos por falta de coraje. Aquellos que escogen ser cobardes deciden ser nada en vez de ser…

Una cierta ponderación permite tomar tiempo con antelación y administrar el esfuerzo; el exceso de timidez hace como que nada tenga sentido. Quien reusa el papel de autor y actor de su destino se condena a ser espectador y figurante de un teatro que nunca llega a representarse.

Los prudentes pueden vivir mucho más que los audaces, pero ninguno llega a ser feliz sin arriesgar. El amor no es compatible con muchos discernimientos.


Debemos cuidar de nosotros mismos, de garantizar nuestra comodidad, hoy y mañana. Pero hay valores mucho más altos que nuestra tranquilidad. ¿Para qué nos sirven los años si no somos capaces de superar el egoísmo? ¿De qué nos sirve una vida entera si no somos capaces de arriesgarnos a la vista de lo mejor?

jueves, 24 de julio de 2014

Fruto de la Formación “+ Próximo”


En la comunidad parroquial de Beja, Portugal.


Como consecuencia de una formación en Acción Social en la Parroquia (promoción y desarrollo de la acción social caritativa de la comunidad parroquial de Beja), propuesta por el proyecto “+próximo” de Cáritas, en Beja, surgió el grupo de voluntarios “Vasos de Barro”.

“Vasos de Barro” es un grupo de voluntarios, ligados a la parroquia de San Juan Bautista, en Beja, y que tiene como objetivo principal llegar a quien no puede o no tiene capacidad de pedir ayuda.

Cada voluntario pone a disposición TIEMPO para con el prójimo: en visitas domiciliarias para hacer compañía, leer, conversar, sacar a pasear, acompañar al médico, al supermercado, al peluquero, a misa, celebrar aniversarios, en fin, minimizar la soledad. Para los beneficiarios que gusten y sientan la necesidad de tener una visita para ser confortados espiritualmente, tanto los Srs. Padres como la hermana Dolores se ponen a disposición siempre que se preciso.

Está en preparación la vertiente de visitas a personas institucionalizadas, con el objeto de hacer compañía a personas en hogares e instituciones, y que no tienen visitas, así como para animación y ayuda en las horas de comida

Se realizan reuniones quincenales, por los Srs. Padres Aparicio y Cartageno, donde se hacen los puntos de situación a cerca de cómo se han llevado a cabo las visitas, nuevos voluntarios, nuevos beneficiarios, compartir alimentos, sugestiones y mejoras del modo refuncionamiento, etc.

Los “Vasos de Barro” tienen, en este momento, cerca de 20 voluntarios y 7 beneficiarios ara ser visitados.

La divulgación ha sido hecha en varias vertientes, en las misas, las redes sociales y en el “pasa-palabra”.

La respuesta que hemos tenido es extraordinariamente gratificante, tanto por parte de los visitados como de los voluntarios.


 https://www.facebook.com/caritasbeja/photos/a.204975362882305.51779.196391757073999/743222369057599/?type=1&fref=nf

domingo, 20 de julio de 2014

Necesito de ti para ser yo




                                                       Ilustração de Carlos Ribeiro

Ser quien soy pasa por ser capaz de crear relaciones al otro, con el otro y para el otro. Sólo hay personas porque hay relaciones. Mi existencia está constituida por los caminos que sueño, construyo y recorro, al lado de otras personas que, como yo, sueñan, construyen y recorren sus caminos. Voluntades distintas, dinámica común. Seguimos, cada uno por sus principios, cada uno para sus fines.

El amor lleva el ser de su autor al ser del que es amado. Amar es ser y ser es amar. Compartir con el otro y con el mundo, en un milagro de multiplicación en que cuanto más se da, más se tiene para dar, más se es.

Un pequeño error en la base lleva  potenciales tragedias en las conclusiones. Hay quien parte del principio de que el amor es recíproco. Ahora bien, esa idea simple acaba por ser origen de enormes tragedias personales. El amor no es recíproco, es personal, nace en lo más íntimo de nuestra identidad. No es mitad de nada, es un todo. Necesita de otro como fin, no como principio.

El amor es bondad generosa. Es dar el bien. Darse. Conseguir ser fuente de amor es el mayor de los bienes que se puede alcanzar. Soñar, crear y luchar por la felicidad del otro es, por sí mismo, la mayor de las recompensas. Claro, muchos desisten así al primer espino que se clava en la plana de los pies…

El valor de alguien no depende de lo que le dan o tiene, sino de lo que es. El otro puede inspirarme, pero mi felicidad pasa por lo que soy capaz de darle… y no por lo que puedo o quiero recibir.

Creamos relaciones, construimos puentes, para no ser islas. Nuestra verdadera comunión es más profunda. Las aguas separan lo más visible de lo que somos, pero el fondo es el mismo, como si fuésemos montes de una misma cordillera y el mar hubiese inundado los valles.

El camino al descubierto pasa por ser capaz de llegar a lo íntimo… de sí mismo, del otro y del mundo. Por darse cuenta de que, al final, en el fondo del ser, nuestra matriz es común. Los otros son yos y yo soy su otro.

No es bueno estar solo. La soledad anula el ser. El amor une lo que es, en la esencia, de la misma naturaleza. Resulta de la libertad y responsabilidad absolutas. Implica la capacidad de crear una vida sin intervalos.

Ningún mal perdura en el tiempo, porque la destrucción se destruye a sí misma. Sólo el bien es eterno. Porque se crea y renueva a cada momento.

Lo que soy depende de los principios que me mueven y de los fines hacia los cuales tiende mi voluntad. Seré lo que escoja ser dentro de un conjunto de decisiones que me sobrepasan, pero que en ningún punto limitan mi libertad y mi responsabilidad.

Vivimos unos con otros, seguimos juntos en el espacio y en el tiempo… escogemos después estar más cerca o más lejos de los íntimos unos de otros.

Nadie nace de sí mismo, y el ser humano, siendo el más perfecto ser terrestre, es también el más necesitado. Necesitamos mucho unos de los otros.

No es posible ser feliz sin los otros, menos aún contra los otros.

A cada instante, todo cambia, aún cuando toda la gente quiere que continúe de la misma forma. Las decisiones deben renovarse a cada paso, el amor debe encontrar la forma de hacerse real cada día, so pena de pasar, y nosotros, pasando con él…  hacernos sólo pasado.

Lejos de cerrar, el amor abre a aquel que ama al otro, convirtiéndolo en protagonista de la creación. Cada uno de nosotros está proyectado hacia fuera de sí, hacia los otros, para este mundo y para el cielo. Nuestra dignidad es tanto mayor cuanto más abierto estuviere nuestro corazón… para dar.

Necesito del infinito para ser yo