lunes, 30 de noviembre de 2015

La limosna y el don



28 de novembro de 2015   https://www.facebook.com/jlmartins?fref=nf



                                         Ilustração de 
Carlos Ribeiro


Esta vida nuestra es un don que recibimos sin que lo hayamos pedido, somos todos mendigos, pero podemos ser todos limosna.

 Quien nos tiende la mano nos pide, ante todo y lo más, la mirada, para que la nuestra  se encuentre con la suya. Que no nos sea indiferente y que hagamos parte de su camino.

No perdemos nuestra dignidad cundo pedimos algo… menos aún cuando aceptamos con humildad lo que otro nos da.

La limosna no cambia nada, quien pide continua pobre y quien da no deja de ser rico, solo enaltece la humildad de reconocer la fragilidad y tender la mano al encuentro.

Así como alguien ha decidido necesitar de mí para realizar su proyecto, también yo necesito de los otros para concretar lo que soy. Lo que muchas veces consideramos limosnas, son dones. Encuentros en los que todos comienzan por asumir su fragilidad y en que, después, cada uno sale más fuerte.

Ser don no es dar lo que se tiene en exceso, sino más bien, lo que pudiendo incluso hacernos falta a nosotros, tal vez le haga más aún al otro. No para que él nos lo agradezca, antes bien para que reciba el amor y pueda, también él, amar. La mayor de todas las riquezas es dar la vida, como don, a quien eso hace diferente.

Amar es mirar al otro a los ojos y reconocer en él un igual. Tanto si pide como si da. Es siempre el mismo.

La limosna es dar lo que no necesito. Don es dar lo que otro necesita.

Amar es tender al otro nuestras manos. Puras. Vacías de cosas, pero llenas de amor.

jueves, 26 de noviembre de 2015

Utopía o Realidad 3




Por Daniel Medina Sierra

Hoy asistimos a la manifestación por la defensa de los derechos de las personas sin hogar en Cádiz, e hicimos un manifiesto escrito y luego leído para el que quisiera escuchar. Fue en la plaza San Juan de Dios, frente al ayuntamiento, y estuvimos un grupo bastante nutrido de hombres y mujeres, voluntarios/as, trabajadores/as sociales de Cáritas y chicos jóvenes  que quisieron participar en esta reunión.


Para mi ha sido una jornada agotadora y lo cierto es que acabé rendido, pero como en toda  reunión, siempre hay asuntos o situaciones de las que se puede sacar muchas lecturas.



Me gustó mucho la convivencia y experiencias de todos los compañeros y amigos, como siempre le dábamos miles de vueltas a la situación precaria que pasamos los excluidos sociales y los que están en riesgo de exclusión social. A medida que encontrábamos problemas intentamos buscar las soluciones y siempre son las mismas. Puesto que hemos analizado el problema desde todos los puntos de vista, también hemos dado con alguna solución.


Todo parte de la ciudadanía y como dije en el anterior escrito esto dura lo que la sociedad quiera que dure; paso por alto a los políticos ( Que no hubo en la reunión), Paso por alto bancos y empresas ( Que desde luego no iban a estar). Hay un sector al que no puedo ignorar ni pasar por alto, la sociedad, a una buena parte de esta sociedad.
Una pequeña escena vivida hoy, y que dice mucho en que se ha convertido el ser humano. Salimos con máscaras blancas, camiseta con el lema ( Ninguna persona sin hogar) Una buena cantidad de personas, en fila india, con pancartas, bueno... Púes todavía la gente preguntaba qué hacíamos allí, frente al ayuntamiento.


Eso, señores, no es ignorancia, no, eso es pasotismo puro y duro.
A pesar de algunas situaciones absurdas como esta fue una jornada provechosa, y espero que el próximo año las cosas empiecen a cambiar un poco y podamos hablar de cuestiones distintas y más positivas, de hecho, ese es el objetivo de Cáritas, acompañar al que este mal hasta que su situación mejore y pueda hacer vida normal.



No quiero pasar por alto una última observación, una última crítica. Lo diré tal y como lo pienso y lo siento, aunque alguien se pueda ofender. Si no hay políticos ni admiraciones públicas, si no hay sindicatos ni empresas, si no hay una gran participación ciudadana es simple y llanamente porque saben que tienen mucha, mucha culpa de lo que está  sucediendo en este país. Seguramente teman que les señalemos con el dedo, tal y como ellos nos señalan a nosotros, temen enfrentarse a su propio espejo y ver que son la antítesis de la compasión, de la verdad, del sentido mismo del ser humano, de empatía para con otros.



Se esconden o hacen gala de su supuesta ignorancia que yo personalmente no me creo. Debe  ser muy gratificante que otros carguen con sus equivocaciones y encima señalar a otros para despistar.
He dicho.


lunes, 23 de noviembre de 2015

Utopía o realidad 2



Daniel Medina Sierra



Es bien sabido que la financiación de la política no parte solo del erario público sino también privado (Bancos, empresas...) Por consiguiente el trato con los bancos se resuelve en privado, a espaldas del resto de ciudadanos ( Contribuyentes).
Es un problema de rol, es decir, un político es un funcionario público al que se le dio la encomienda de gestionar los bienes y servicios para la garantía y mantenimiento de los mismos a beneficio del contribuyente.
Aquí es donde está la madre del cordero. El político en vez de hacer su trabajo hizo de nuestros bienes y servicios un instrumento para su propio beneficio.



¿ Cómo ocurrió, que hicimos mal, que responsabilidad tenemos los ciudadanos? Púes ocurrió por lo que ocurren casi todas las cosas malas que ocurren en el mundo, simple y llanamente, parsimonia. Por no querer asumir nuestra responsabilidad dejamos que unos pocos lo asumieran y les dimos luz verde a sus reformas, leyes, enmiendas...
¡Lo bueno lo alabaremos y lo malo lo criticaremos! Así de fácil, que otros asuman toda la responsabilidad; educación, economía, salud.



Vivimos en un mundo en el que el sinvergüenza tiene más ventajas que el honrado. Por experiencia sé que es bien cierto lo que digo, en más de una ocasión lo he escuchado.- Esto te pasa por honrado.
Si lo pensamos fríamente es desolador, ( El pueblo creó el problema a través de la pasividad y el pueblo sufre por su propia pasividad). Lo peor de todo es que no quedan resquicios de empatía capaz de contrarrestar al miedo, al egoísmo de un sistema hecho para la élite, no para la ciudadanía.




No veo a la mayoría de los ciudadanos exigiéndoles que cumplan con su trabajo, que luchen por los derechos de los más desfavorecidos. No, no lo veo; no lo veo porque eso significaría que todos asumiríamos nuestras responsabilidades.
Esto es así de fácil, en el mismo momento en el que nos quitemos la venda de los ojos y veamos todo con perspectiva real, os lo aseguro; se acabará el desempleo, la educación mejorará sustancialmente, la sanidad será de las mejores en el mundo y cada ciudadano tendrá derecho a vivienda y deber de pagarla a un precio justo, el trabajo será de calidad... Ya, ya... Que es una utopía, bueno; eso lo decidimos todos.

¿Y tú, que decides?...