viernes, 19 de septiembre de 2014

Aprenderás

Aprenderás.
Por Jorge Luis Borges
Después de algún tiempo aprenderás la sutil diferencia entre sostener  una mano y encadenar un alma, y aprenderás que amar no significa  apoyarse, y que compañía no siempre significa seguridad. Comenzarás a  aprender que los besos no son contratos, ni los regalos son promesas...

Aprenderás que con la misma severidad conque juzgas, también serás  juzgado y en algún momento condenado.
Aprenderás que no importa en cuantos pedazos tu corazón se partió, el mundo no se detiene para que lo arregles. Aprenderás que es uno mismo  quien debe cultivar su propio jardín y decorar su alma, en vez de  esperar que alguien le traiga flores.

Comenzarás a aceptar tus derrotas con la cabeza alta y la mirada al  frente, con la gracia de una mujer y no con la tristeza de un niño y aprenderás a construir hoy todos tus caminos, porque el terreno de  mañana es incierto para los proyectos, y el futuro tiene la costumbre de caer en el vacío.

Después de un tiempo aprenderás que el sol quema si te expones demasiado. Aceptarás incluso que las personas buenas podrían herirte alguna vez y necesitarás perdonarlas.

Aprenderás que hablar puede aliviar los dolores del alma.
Descubrirás que lleva años construir confianza y apenas unos segundos destruirla y que tu también podrás hacer cosas de las que te arrepentirás el resto de  la vida.

Aprenderás que las nuevas amistades continúan creciendo a pesar de las distancias y que no importa que es lo que tienes, sino a quien tienes en la vida y que los buenos amigos son la familia que nos permitimos elegir.

Aprenderás que no tenemos que cambiar de amigos, si estamos dispuestos a aceptar que los amigos cambian.

Descubrirás que muchas veces tomas a la ligera a las personas que más te importan y por eso siempre debemos decir a esas personas que las amamos porque nunca estaremos seguros de cuando será la última vez que las veamos.

Aprenderás que las circunstancias y el ambiente que nos rodea tienen influencia sobre nosotros, pero nosotros somos los únicos responsables de lo que hacemos.
Comenzarás a aprender que no nos debemos comparar con los demás, salvo cuando queramos imitarlos para mejorar.
Descubrirás que se lleva mucho tiempo para llegar a ser la persona que  quieres ser, y que el tiempo es corto.
Aprenderás que no importa a donde  llegaste, sino a donde te diriges.
Aprenderás que si no controlas tus  actos ellos te controlarán y que ser flexible no significa ser débil o  no tener personalidad, porque no importa cuan delicada y frágil sea una  situación: siempre existen dos lados.
Aprenderás que héroes son las  personas que hicieron lo que era necesario enfrentando las consecuencias. ..
Aprenderás que la paciencia requiere mucha práctica.

Descubrirás que algunas veces, la persona que esperas que te patee  cuando te caes, tal vez sea una de las pocas que te ayuden a levantarte. 
Madurar tiene más que ver con lo que has aprendido de las experiencias,  que con los años vividos.

Aprenderás que hay mucho más de tus padres en ti de lo que supones. 
Aprenderás que nunca se debe decir a un niño que sus sueños son  tonterías, porque pocas cosas son tan humillantes y seria una tragedia  si lo creyese, porque le estarás quitando la esperanza.
Aprenderás que  cuando sientes rabia, tienes derecho a tenerla, pero eso no te da el  derecho de ser cruel.
Descubrirás que sólo porque alguien no te ama de la forma que quieres,  no significa que no te ame con todo lo que puede, porque hay personas  que nos aman, pero que no saben como demostrarlo. ..
No siempre es suficiente ser perdonado por alguien, algunas veces tendrás que aprender a perdonarte a ti mismo.



miércoles, 17 de septiembre de 2014

Ella abortó...


No me esperaba esta noticia. Una chica que estuvo aquí hará poco más de un mes, con su pareja, para hablar con la trabajadora estaba embarazada. También hablamos del embarazo, y yo le propuse acercarse a Red Madre, pero no hacía falta, ya lo había hecho, y además no tenía intención de abortar.

Hablando con su compañero descubrimos que es hijo de otra mujer que antes venía más a menudo por aquí y con la que yo había hablado bastante. Me dice que están viviendo con ella, de ocupas, pero que espera conseguir algo para dejar la calle.

No ha pasado a penas un mes y, de manera totalmente involuntaria me entero que ha abortado. El informador, hablaba del grupo donde vivía esta pareja y él mismo, y manifestaba su intención de marcharse de allí porque no había buen ambiente. Cuando le pregunto por esta pareja la respuesta fue, “ella abortó. No quería, pero prefirieron (el chico y la madre) gastarse el dinero en el aborto, y seguir consumiendo lo que sea… Yo me voy de allí”

Es triste que alguien tenga que abortar, pero elegir el aborto para no renunciar a un determinado tipo de vida que le permita seguir dándose sus caprichos o mantener ciertos vicios, no tiene ninguna justificación, aunque vivan en la calle.


Mantener la dignidad humana es responsabilidad de cada uno. Es verdad que la sociedad empuja y margina, que algunos, por debilidad (física o psíquica), caen, pero los hay que lo último que perderían es su dignidad, y para ello siguen comportándose como personas; pobres, pero honrados, y limpios, por fuera y por dentro.

domingo, 14 de septiembre de 2014

Omi ki bali pena cresce pelas mãos



Muchas veces, todavía, aunque ya estemos jubilados, nos preguntamos si vale la pena lo que hacemos aquí, en esta vida y lo que ahora mismo hacemos… y como respuesta encontré, en facebook, este texto breve, pero suficiente:

“-Padre, ¿cómo crezco? Preguntó dando un salto. ¿Es así?, y dio otro.
El padre sonrió… Omi Garandi, entrenado en los saberes de la vida, llamó al hijo y lo mandó ir con otros amigos.
-Dale las manos, le dice.

Los pequeños se miraron y se dieron las manos unos a otros.
-Es así, hijo. Es así como el humano crece. Sólo el hombre pequeño quiere crecer hacia arriba. Omi ki bali pena cresce pelas mãos, crece para los otros. Ser grande no es llegar donde nadie llega. Ser grande es llegar a mucha gente.”

Esta semana han ocurrido cosas que vienen a demostrar que esa enseñanza que le da un padre africano a su hijo es muy cierta, y que la duda planteada al principio entonces tiene una respuesta muy sencilla. Tender la mano, recibir la mano tendida y darle acogida, como niños, sin prejuicios ni condiciones.

En primer lugar está nuestro amigo F., veterano ya, más un año lleva por las calles de San Fernando. Está emocionado porque se va a su tierra, a ver y abrazar a sus hijos. Pero está preocupado por si le viene alguna carta con alguna denuncia, y viene a dejar un número de teléfono para que le avisemos, pues no quiere ir a la cárcel. Más de una vez ha tenido que coger algo para comer, y en una ocasión  lo cogieron con una cuña de queso (2,30€), por la que le cayeron 60€ de multa, o si lo prefería, según la propuesta del fiscal, podía satisfacer la multa con 15 días de cárcel…

Pero, ¿Es normal, sensato, racional… que un hombre que vive en la calle, sin recursos, tenga que pagar una multa semejante por robar una cuña de queso? ¿Cómo la va a pagar? ¿Es esto justicia? Cada vez hay más leyes injustas, y desproporcionadas si tenemos en cuenta los numerosos casos de corrupción con millones de euros por medio… Hemos creado una sociedad dura, cruel, egoísta, implacable con el ciudadano medio y marginado, y muy lenta, muy condescendiente y generosa  con los que roban millones y no los devuelven.

F. es un hombre de muy buen trato, está muy bien considerado. Es muy sensible, muchas veces se emociona, sobre todo cuando recuerda a su hija o nos cuenta sus éxitos como estudiante. Siempre agradecido por cualquier cosa que le facilitas, o simplemente un saludo, un abrazo. Hoy regresa feliz a su tierra, a su familia, o lo que le queda de ella…

Otro es O.,  lleva entre nosotros varios meses, siempre sonriente, permanece callado la mayor parte del tiempo, o en el ordenador, escucha, escucha mucho.
Vino de Marruecos menor de edad, permaneció hasta la mayoría de edad en un centro de menores, pero tuvo la suerte de jugar durante unos meses en un equipo de futbol profesional, continuando así la afición que tiene desde niño. En Marruecos tenía que pagar una cantidad elevada para jugar. No sé si vendría por esa entre otras causas. Al dejar el centro en Algeciras lo dejaron tirado y ya no pudo seguir jugando.

Animado seguramente por el ambiente favorable, la presencia de otros jóvenes que dan más vida a las tertulias, un día se atrevió a confesarnos su afición y su deseo de volver a jugar al futbol. Pues ni corto ni perezoso, al día siguiente, acompañado de M., otro usuario mayor que él,  al que le pedí que lo acompañara para darle apoyo, se presentaron en el club, y hoy ya está entrenando tan feliz.

Y por último, D., este hombre, de mediana edad, estaba muy desanimado, había sufrido una larga depre, por motivos de desempleo,  separación, etc. vamos, uno de tantos como hoy día sufren estas calamidades juntas y alguna más; pero en su caso  los efectos son más acusados y destructores. Desde que viene a pasar un rato con nosotros y tomarse un cafelito, está más animado y dispuesto a hacer algo, nada menos que estudiar, y prepararse para sacar el acceso a la universidad para mayores de 25 años.


Como le gusta escribir, y además quiere denunciar la marginación en que vive,   le he informado que este blog está a su disposición. Espero que muy pronto publique sus inquietudes y denuncias, que  le sirva para poder encarar la vida con más decisión.