domingo, 13 de julio de 2014

Atacar las tentaciones


ornal i,  12 de julho de 2014
http://www.ionline.pt/iopiniao/atacar-tentacoes

                                                     Ilustração de Carlos Ribeiro

Nuestro corazón debe ser un castillo. De donde expulsamos, sin demoras, todo cuanto atenta contra nuestro bien. Sin excesos ni cobardías. En paz.

Las tentaciones no son feroces, ni vencen por la fuerza… su arma esencial es la astucia. Las tentaciones nos conocen desde dentro, por lo que no se pueden combatir con mentiras, sino con la voluntad y la verdad. Nadie está exento del momento en que, de repente, la paz de acaba, pero, si fuéramos rápidos en la respuesta, evitaremos que el enemigo gane el poder de dominarnos, dividir y anular.

Muchos son esclavos de sus perdiciones, asumen ser víctimas, débiles por opción, y no luchan. Acogen el mal en su interior, convirtiéndolo en huésped, dándole las llaves del corazón, creyendo las promesas de realización de los sueños que las tentaciones les presentan. Cuando pasa el tiempo y se dan cuenta de que están ahora más lejos de su objetivo… más se pierden, siendo así presas aún más expuestas.

Son los límites que marcamos para nosotros mismos los que nos defienden. Mi identidad es una unidad donde tiene que haber una distinción entre lo que quiero y lo que no quiero. Entre lo que acepto y lo que no acepto. Entre lo que levantaré y lo que destruiré a favor del bien mayor.

Las tentaciones encantan y hacen creer que los deseos más íntimos son justos y serán satisfechos por ellas. Pero, es tal vez por ahí por donde se debe comenzar nuestra cruzada contra todo lo que nos destruye: analizar y evaluar bien los deseos, anulando todos cuantos son solamente caras inocentes de perversidades profundas…

Luchamos porque somos hombres y para ser hombres.

Estas seducciones del mal giran en torno a tres ejes: el placer, el poder y el tener. Colocándonos como futuro centro del mundo si nos sometemos a ellas. Pero, nunca nadie de nosotros es o será el centro del mundo y es muy bueno que así sea. La verdad y la belleza de la vida pasan por el contraste entre la insignificancia de lo que representamos al comenzar y el valor de lo que somos llamados a construir en nosotros y en el mundo… con y para otros. Nadie se basta a sí mismo.

El arma de quien vive en eterna guerra de las tentaciones es la vigilancia. Cuanto más pronto y de forma más resuelta se reconocieran y enfrentaran, mejor será el resultado. Importa tener la conciencia más atenta a la realidad que a la imaginación.

Debemos mantener el corazón en paz a pesar de las heridas abiertas, de las llagas producidas por los golpes incesantes, unas veces sobre las antiguas cicatrices, otras en puntos que nunca habían sido tocados… golpes siempre diestros, firmes y certeros.

La vida es una lucha áspera contra la muerte, contra el mal que nos quiere destruir, contra la ausencia de un sentido profundo. Vivir es atacar lo que atenta contra la vida. Vivir es defender nuestra vida con… la vida.

Importa vigilar siempre, ponderar y concentrarnos en los objetivos que vamos trazando, en la historia que construimos, año a año, día a día, a cada momento. En una lógica de prudencia y largo plazo… de larguísimo plazo. Al final, un hombre no es un momento sino una historia que se extiende en el infinito delante de sí.

Nuestro corazón debe ser un castillo. De donde expulsamos, sin demora, todo cuanto atenta contra nuestro bien. Sin excesos ni cobardías. En paz.

Lo que sufrimos tiene sentido. ¡La cruz puede ser siempre la espada con que nos defendemos de lo que ataca el brillo de nuestra mirada!


Ser feliz pasa por ser humilde y sereno. Por guardar la paz, atender a quien lo precisa, dando lo que somos y tenemos, moderando siempre lo que en nosotros quiere ir más allá de lo sencillo… amando, siempre.

domingo, 6 de julio de 2014

El misterio de crecer



                                                          Ilustração de Carlos Ribeiro


Cada hombre es un misterio que se va descubriendo a lo largo de toda su existencia. Todos estamos llamados a crecer, del primero al último día. Soltar las antiguas seguridades y partir en busca de nuevas y más fuertes esperanzas…. pero que nunca son las definitivas. Ser hombre es crecer siempre.

Todos somos niños y jamás se pierde el deber de serlo. Nos cumple no dejar de querer saber y preguntar, de mirar y ver, de soñar y hacer, de responder, de ayudar, de intentar siempre, ¡aún cuando creemos no sea posible!

Un niño llena cualquier casa y cualquier corazón. Los niños son amor hecho carne y hueso. Vida rebosante, inmensa voluntad de vivir. Encuentran universos enteros en una hoja caída, sonrisas en los rostros humanos más tristes. A los ojos de un niño lo infinito está… en cada cosa.

Más que admirarlos por lo que son, merecen el respeto por aquello que están construyendo en sí, por lo que serán. Por el mundo que será el suyo, pero tal vez ya no el nuestro.

Con el tiempo se aprende que no es bueno incomodar a los adultos con preguntas, menos aún con buenas respuestas, como si el mundo de los mayores fuese un imperio de piedras impenetrable; como si no fuese mejor compartir; como si fuese posible ser feliz solo…

Debemos ser auténticos, a fin de enseñar a los herederos del mundo la grandeza de un hombre que asume las propias imperfecciones. En vez de críticos e implacables evaluadores, los niños necesitan modelos, de carne y hueso, con talentos y faltas. La esencia de la educación y el ejemplo. Es nuestra vida la que enseña. No son las palabras y los sueños.

Mentir a un niño es enseñarlo a mentir. Perdonar es enseñarlo a amar. Pero es bueno que sepamos que, en muchas materias, deberíamos ser nosotros los que siguiéramos su ejemplo… la mayor parte de ellas puede enseñarnos a ser felices. Sin grandes dificultades. Al final, en el mundo, lo más importante es que podamos contar unos con otros… y, quien sabe, entrar en el cielo juntos (¡nadie dice  que no se puede esperar a la puerta!)

La vida está hecha de elecciones. No todo está a nuestro alcance. Un sí es, en sí mismo, muchos nos. Cada decisión concreta implica la renuncia de todas las posibilidades que había. Pero decidir  no es negar, es decir sí a un camino y comenzar a recorrerlo. Dejando el lugar donde se estaba y siguiendo adelante. Teniendo siempre presente lo que se va a ganar y no lo que se perdió. Es bueno pensar como los niños, lejos de prejuicios, del pasado y del futuro. Vivir el presente que la vida es.

Amar es escuchar. Es estar atento al otro, ser honesto y paciente, permitirle que sea quien quiere ser, y que crezca, que crezca siempre, todos los días… pues nadie debe ser hoy lo que fue ayer.

Los niños no nos pertenecen. Ser humano es ser libre. Siempre. Lo mismo cuando todos los sueños parecen imposibles. Lo mismo cuando todos parecen querer decidir por nosotros. Lo mismo cuando nos creemos condenados.

Sólo conocemos a quien nos conoce. ¿Cuántas veces la mejor forma de conocer a alguien es contarle un secreto nuestro y observar lo que esa persona hace con él?

Importa dar a los otros el amor de escucharlos. El niño ama a quien es capaz de compartir con él. De darle lo que es, poniendo cuidado en no exigir nada a cambio. Nuestros mejores amigos son siempre los niños.

Parece que cuanto más tiempo pasa por nuestra vida, menos sabemos mirar el mundo…


¡Por más que cueste, sierre es tiempo de volver a ser niño!

jueves, 3 de julio de 2014

De la última Asamblea General de Cáritas

LA ASAMBLEA GENERAL DE CÁRITAS APUESTA POR «SALIR A LAS PERIFERIAS» PARA DEFENDER A LAS VÍCTIMAS DE «LA CULTURA DEL DESCARTE»

Cáritas. 30 de junio de 2014.- Los más de 150 participantes en la 71ª Asamblea General de Cáritas Española, celebrada entre el 27 y el 29 de junio”, han apostado, en su Declaración Final,  por escuchar la llamada del Papa Francisco a “salir de la propia comodidad y atreverse a llegar a todas las periferias que necesitan la luz del Evangelio”.

  • Ponencia marco: “Explorando el futuro: retos y fronteras”, por  Francisco Lorenzo y Guillermo Fernández, expertos del Equipo de Estudios de Cáritas Española.

Intervenciones: “Una sola familia humana, alimentos para todos. Cómo lo viven las Cáritas del Sur”, por los directores de Cáritas Senegal, Ambroise Tine, y de Cáritas Costa Rica, Edwin Aguiluz, que expusieron conjuntamente el tema.

Otras aportaciones:  “Retos en el Desarrollo de Personas”, presentado por Margalida Riutort, directora de Cáritas Mallorca; y “Repensando los Derechos Humanos en la acción de Cáritas”,  desarrollado por Toño Villalón, director de la casa de acogida “Padre Damián” de Cáritas Salamanca.

  • Declaración final

La crisis sigue suponiendo un duro sacrificio para muchas familias, pues  asistimos con dolor al desmantelamiento de servicios sociales y restricciones de derechos, y al abandono a su suerte de todas esas personas que son víctimas de “esa cultura del descarte en la que el dios-dinero está en el centro”.
Una eventual salida de la crisis dejaría tras de sí una sociedad más desigual y precaria, en la que las personas sólo son “rescatables” si las leyes de la economía lo permiten.

El camino hacia un escenario mejor es todavía incierto y será largo. Este nuevo contexto nos obliga, como Cáritas, a cambiar para poder responder a las nuevas situaciones.

Los miembros de la Asamblea General de Cáritas queremos apostar por construir una sociedad:
-   Que ponga en el centro a las personas, y donde la economía esté a su servicio.
-   Que apueste por  los valores comunitarios de solidaridad y fraternidad, especialmente con los más débiles.
-    Que fortalezca su compromiso con el desarrollo global y la cooperación con los países del Sur.
-    Que se abra a la realidad de un mundo global y sin fronteras, en el que todos formemos una sola familia humana.
-    Que se base en la corresponsabilidad, donde los distintos actores: las Administraciones públicas, la sociedad civil, el mercado,  asuman sus respectivos compromisos en defensa del bien común. Y las personas deben orientar sus vidas hacia actitudes de vida más sencillas y modelos de consumo  sostenibles.

En este contexto, queremos que Cáritas  camine con la mirada puesta en dos referencias: Cristo y los pobres. Esto nos obliga a:

1. Salir a las periferias para acompañar y desarrollar iniciativas innovadoras y significativas,  que ofrezcan alternativas a los modelos económicistas e individualistas a los que quedan excluidos de todos los espacios
2. denunciar las estructuras de injusticia, de dolor y de sufrimiento, y realizar propuestas concretas, de acuerdo con el mensaje del Evangelio.
3. No sustituir la acción de las Administraciones públicas.
4. Apostar por el diálogo con los Gobiernos para, desde nuestra  experiencia, poder incidir en las políticas sociales. Implicarnos también con los movimientos sociales, desde la coherencia ética con nuestros valores, y llevar a cabo iniciativas conjuntas con las empresas.
5. Reafirmar de manera universal la defensa y el respeto de los derechos humanos, y la dignidad de todas las personas desde los principios de la Doctrina Social de la Iglesia.
6.  Creer en la participación de los más pobres, para que todos los que acuden en busca de ayuda y escucha encuentren un espacio comunitario abierto, donde sean  auténticos protagonistas también en la construcción de la sociedad,
7.  Estar atentos a lo que la realidad cambiante requiere de nosotros, para detectar las nuevas situaciones de pobreza.
8. Fortalecer, desde nuestra presencia en el territorio y las parroquias, la animación comunitaria.
9.  Trabajar, a través de nuestra participación activa en Cáritas Internationalis y en las redes nacionales e internacionales del sector social, por los derechos de las comunidades y pueblos olvidados.
10. Apostar porque la ciudadanía no se adquiera solamente por la vía del empleo, pues entendemos que el reconocimiento de la dignidad de las personas no puede supeditarse a su situación laboral.

Asumimos estos compromisos empujados por una realidad en la que se siguen construyendo muros cada vez más altos. Siguen existiendo espacios prohibidos para muchos, derechos que ya no lo son y lógicas que nos invitan a pensar únicamente en nuestro propio bienestar.
Junto con nuestra denuncia, lanzamos también desde Cáritas un mensaje de anuncio y esperanza, convencidos de que, juntos, podemos aportar elementos para la construcción de un nuevo modelo social en el que los bienes sean para todos y donde el otro es nuestro hermano.


El Escorial, 29 de junio 2014.