domingo, 27 de noviembre de 2016

Razón prudente, voluntad confiada


JOSÉ LUÍS NUNES MARTINS

Un pesimista no es alguien triste, no se deja llevar por las ilusiones optimistas sin fundamento. ¡Se prepara de forma prudente para lo peor, que, muchas veces y por eso mismo, no sucede!

Hay también personas que viven sin gran fe, ni siquiera en sí mismas. Cuando el pesimismo ataca la voluntad, las personas se vuelven víctimas. Se sienten fuera del mundo, sin reconocer en él su casa, ni considerarlo como responsabilidad suya. Estas víctimas voluntarias creen que el mal les viene de fuera... sin que puedan hacer nada... en una especie de renuncia de sí, que acaba por destruir la voluntad y conducir a una renuncia casi total de libertad.

Alguien cuya razón es prudente y la voluntad es confiada tiene lo que le basta para ser feliz, en cualquier circunstancia.

¡Es que alguien puede ser feliz sin pensar en todas las pérdidas que la vida te envuelve? Hay tanta gente que es tan optimista que cree pertenecer a la primera generación de inmortales de la historia de la humanidad!

El día de hoy no es nuestro destino final. Lo mejor está en el futuro, entre muchos escenarios más, que importa evitar, prevenir y combatir.

Ser humano es ser causa. Ser protagonista de su propia vida en un mundo que es también cosa suya. Con base en una atenta lucidez, no en optimismos huecos, a la que se debe aliar una voluntad paciente, valiente y diligente. Una fe hace frente a los miedos sin fingir que ellos no existen o que desaparecerán por cualquier milagro. Es este coraje de pocos el que abre camino a muchos.

Cuando el corazón está agitado es incapaz de silencio, no tiene paz, ni descanso tampoco... es esencial que encontremos los caminos por los cuales  podemos librarnos de las impurezas que nos manchan, de las sombras que nos ciegan, de los egoísmos que nos empobrecen y de los orgullos que nos debilitan.

Podemos llorar lejos de las miradas del mundo, pero las lágrimas son siempre señal de un amor firme que se dirige a alguien concreto.

                                                          (ilustração de Carlos Ribeiro)


http://rr.sapo.pt/artigo/69470/razao_prudente_vontade_confiante

sábado, 19 de noviembre de 2016

Corazones bellos con fea apariencia


JOSÉ LUÍS NUNES MARTINS

Hay personas que tienen un corazón muy sensible, que desborda sentimientos, bajo una fría y dura capa superficial.

Este escudo protector se debe a la necesidad de preservar lo que otrora fue violentado. Las heridas de los golpes pasados pueden curar, pero quedan a la vista, marcan el cuerpo... estas, sin embargo, son solo señales de otras mayores –escondidas en lo íntimo.

La paz que buscamos no está aquí ni allí, en un tiempo o en un lugar determinados. Resulta de un encuentro que cada uno de nosotros debe hacer con el otro –dentro de sí mismo. La paz que buscamos en el caos del mundo está en nosotros.

Esta paz sublime nace del amor, que es el camino para una vida verdadera.

La belleza exterior no es una señal fiel de lo que pasa en el interior. ¡Cuánta bondad se esconde tras feas apariencias! Por eso mismo, tal vez haya siempre algo tan extraño cuan íntimo en los rostros más tristes, cerrados, fríos y distantes de las personas en quien nuestra mirada se posa.
Las personas más emotivas se esconden, muchas veces, bajo capa de insensibilidad. Lo que nos hace sufrir nos marca. Pero es el dolor lo que nos engrandece el corazón. No por eso, sino porque nos hace luchar con más vigor por el bien.

No somos el dolor que sentimos, somos el sentido que le damos.



(ilustração de Carlos Ribeiro)

http://rr.sapo.pt/artigo/68899/belos_coracoes_com_feias_aparencias

miércoles, 16 de noviembre de 2016

Expulsados del parque natural


 “El Señor es mi Pastor, nada me falta, en verdes praderas me hace reposar; me conduce hacia fuentes tranquilas, repara mis fuerzas...”

Pusieron su nido en medio del parque natural, en una salina abandonada, como cualquier pareja migratoria encuentra su sitio, el más adecuado para instalarse y cumplir con la misión que la misma naturaleza les encomienda: vivir, desarrollarse y crecer; en su caso para facilitar la vida, ofrecer descanso y dar la oportunidad de reponer fuerzas a otros peregrinos...

Aunque camine por cañadas oscuras, nada temo, porque Tú vas conmigo, tu vara y cayado me sosiegan...”

Pero las leyes humanas que protegen el parque natural son inflexibles e inhumanas, sólo protegen a los animales, a una pareja humana la expulsan del paraíso que se había creado, que les daba cobijo, alimento y además ofrecía refugio y descanso a cualquiera que acertara a pasar por allí. No son como los animales, que por instinto defienden su nido y su territorio, su casa era casa de acogida y descanso para animales y humanos, caminantes con destinos diferentes que necesitan hacer un alto en el camino.

La fuerza judicial y policial  los expulsó, en el acto, intempestivamente, sin tregua para poder  llevar consigo sus enseres, y alguna ropa de abrigo para afrontar aquella noche fría, ya que tendrían que dormir al sereno, vigilantes, pegados a los muros de su casa, donde quedaban encerrados y precintados sus animales y sus pertenencias...

Preparas una mesa delante de mis enemigos, unges mi cabeza, mi copa rebosa". 

Pero, Dios escribe derecho con renglones torcidos, dicen los que saben. En su divina providencia, Dios mismo, a veces, nos mueve y nos zarandea, como en este caso hizo en la pareja expulsada,  para que encontrara otras soluciones mejores, para que acertaran con la puerta a donde habían de llamar, donde les abrirían y estarían dispuestos a echarles una mano.

Por eso ahora, esta pareja de excluidos sociales,  expulsados del parque natural que ocupaban tan respetuosamente, y hasta devotamente, pueden disfrutar de una vivienda digna, en un medio aún mejor que el que habitaban. Ha sido el resultado de una confluencia de esfuerzos y buenas voluntades, de tenacidad y de fe.

Ya sólo falta que dispongan lo antes posible de recursos suficientes para ser autónomos completamente, porque seguro que seguirán siendo tan agradecidos  y generosos como en l0 eran en la escasez, son gente muy probada.

Hoy día queremos arreglarlo todo con un clic,  y del mismo modo queremos que nadie sufra necesidad alguna, ni siquiera la mínima... No quisiera parecer conformista, todo lo contrario, pero creo que el ser humano es imprevisible, siempre habrá personas tan diferentes que no es posible encuadrarlas, ‘enjaularlas’; incluso están aquellas que ‘no necesitan’ de la caridad o ayuda ajenas, capaces de sufrir las consecuencias de su forma personal y original de ver la vida, sin culpar a nadie más que a sí mismos, ni tener mucho que agradecer a casi nadie...

Debemos respetarlas a todas tal cual son, sin prejuicios, lo cual no quiere decir que no debamos prever y  atender lo mejor posible a cualquier ser humano, sea cual sea su forma de pensar y de vivir, disponer de albergues suficientes y dignos, comedores sociales bien situados, asequibles para que no tengan que desplazarse a lugares incómodos y alejados. La crisis crónica, las leyes de género, el disfrute de algunos derechos en perjuicio de terceros u otros más débiles, las múltiples adicciones...,  están provocando un número excesivo de personas sin hogar, muchas de las cuales no calculan o no piensan que pueden caer en la exclusión social, por eso les va a resultar mucho más difícil soportar las condiciones de vida como excluidos sociales...

"Tu bondad y tu misericordia me acompañan todos los días de mi vida...”

Hoy, más que nunca hacen falta personas capaces de acoger y ayudar, porque son muchas las personas que necesitan ayuda, material y afectiva, o sencillamente que sepan escuchar. OM