domingo, 9 de octubre de 2016

!!Alguien pretende desmontar la sociedad!?



En los últimos días me acosan diferentes preocupaciones, y me producen inquietud, de día y de noche. Pero sólo de dos de ellas quiero dar cuenta ahora, y dejar constancia por escrito, para que se vea lo malo de esta sociedad, y, si fuera posible, cada cual aporte el remedio que esté en su mano.

Una es el desprecio y la marginación más absoluta que sufren las personas que padecen de locura, que sufren de enajenación mental, y andan por la calle, solos  sin nadie que les tienda la mano y los ponga a salvo de lo peligros que corren ellos mismos, y de las miradas, incluso del desprecio de los más insolidarios con los más débiles. Ahora le toca el turno a A. Todos los días viene, has!ta tres veces a lo largo de la mañana para tomarse un cafe, y pedirnos algo que es incapaz de expresar, con lo cual no podemos ayudarle, pero es más, incluso se altera si lo escuchamos Durante un rato y no somos capaces de seguir su discurso y dar solución a su problema indescifrable. Se vuelve agresivo, pero estoy seguro que es contra si mismo, porque no es capaz de hacerse entender, a pesar de sus esfuerzos, de su insistencia en que lo comprendamos, ayer, hoy y mañana.

Ya no le permitimos entrar en la oficina, le servimos el café en la puerta, tenemos que estar todos los voluntarios y el trabajador alerta, para que no agreda a ninguno cuando lo atiende o escucha, que eso si lo hacemos todavía, lo mismo que a otro pobre, extranjero, que no se lava desde hace meses y huele a distancia, y aunque le digamos que se duche no hace caso, solo quiere comentar con nosotros las últimas noticias, este si las sabe todas y las comparte, pero con ese olor, nadie quiere darle conversación, y se va, a recorrer el pueblo hasta el dia siguiente. Más de una vez hemos tenido que decirle a las personas que van a Cáritas en busca de ayuda, que no le falten, que no se quejen tanto del olor, que en Cáritas tenemos que atender a todos.

Lo que ocurre en estos casos es que la ayuda que podemos ofrecer es poca, que se necesita la intervención de la autoridad competente, o de un servicio especial, que actúe eficazmente, en beneficio de todos y por su seguridad. Pero, cada vez los servicios públicos son peores, parece que no consideran al que deben atender una persona, un ser humano, sino un simple número, un ser de segunda o tercera, que no merece tanto como cualquier ciudadano que por suerte sí tiene trabajo y puede contribuir con el Estado en bien de todos.

El otro asunto también tiene mucha miga, parece simple, y hasta inocente y bueno, pretende ser una medida de protección a la infancia, pero a mí me parece una medida más hacia el  control absoluto, despótico, del Estado sobre sus ciudadanos. O también, y esto sí que parece ya insoportable, extender la sospecha sobre todos los ciudadanos como posibles delincuentes. Se critica a la Iglesia, a los curas, porque amenazan con el infierno, porque nos consideran a todos los seres humanos pecadores... Pues parece que el Nuevo Estado, nacido en la Nueva Era pretende jugar a un dios justiciero,  o caprichoso, como hacian los dioses del Olimpo con los heroes y los humanos...

Todo esto que he dicho viene a cuento de la última medida que ha tomado el Estado, según la cual todos los trabajadores o voluntarios que tengan trato con menores deben autorizar al que corresponda el acceso al expediente personal, libre de delitos contra menores. En principio suena bien, pero entre los voluntarios de caritas que conozco ha causado un revuelo, muchos nos sentimos ofendidos, indignados, porque para hacer el bien ahora tenemos que demostrar que estamos limpios, que no tenemos antecedentes. Además, se aprovecha y se meten en el mismo saco a todos, buenos y malos. !Ya no podemos fiarnos unos de otros, cuánto hemos cambiado! Todos somos sospechosos. Pero así no hay sociedad, con la desconfianza por delante. Incluso hacer el bien se vuelve más costoso, se le ponen más trabas de las que ya de por si le ponemos por nuestra cuenta, por lo que tiene de exigencia, de disciplina, de preparación personal, o porque no siempre vemos los resultados o es bien recibido por la otra parte.

Al final firmaremos la mayoría, y quien sabe si algún día nos llevamos una sorpresa, alguien que sospecha y te denuncia, alguien que quiere hacer daño a una institución y levanta sospechas infundadas. O el mismo Estado utiliza la información caprichosamente, como un estado autoritario, imponiendo sus criterios, vigilando a cada ciudadano y atemorizando. !Que raro es todo! !ya nada es lo que parece! Nos falta la referencia fundamental, Dios. El Dios que habla a la conciencia, en la mayor intimidad de uno mismo, le hace sentirse pequeño y protegido, y le impulsa a respetar a los demás, hermanos e hijos del mismo Padre, sea por devoción, sea por convicción, incluso sea por temor, santo temor de Dios, !Venga a nosotros tu reino!



sábado, 8 de octubre de 2016

Entorno

Daniel Medina  Sierra

Estoy rodeado de personas incoherentes. Por un lado dicen que son humildes, pero son egocéntricos; dicen ser responsables, pero las consecuencias de sus actos las asumen otros; dicen esforzarse, pero no hacen más que soñar despiertos;dicen ayudar, pero son ellos lo que siempre piden; dicen ser críticos, pero no aceptan ser criticados; dicen tener sentimientos, pero son superficiales.

Seamos serios, somos esclavos de nuestras palabras y dueños de nuestro silencio. A veces es mejor callar que opinar de lo que se escapa a nuestro conocimiento.

El problema con la frase "tienes que quererte a ti mismo para que te quieran los demás" es que muchos caen en el egocentrismo.

Debes aceptarte tal como eres, no te debe importar lo que piensen los demás, hacer autocritica; mejorar como persona no es ver las faltas, defe tos y errores de los demás, sino ver tus propias faltas, tus defectos y tus errores. Sólo así serás mejor persona y vivirás mejor contigo mismo.

martes, 20 de septiembre de 2016

Bancos impios


El Señor perdono la deuda del administrador astuto porque le suplicó … pero el, que fue perdonado, exigió con violencia a su deudor lo poco que le debía. Así nos pasa ahora con los bancos, que después de haberlos rescatado con dinero de todos, no muestran la mínima piedad con los pobres a quienes sus ingresos no les alcanzan y, condenados como están a cobrar por el banco, se ven amenazados continuamente por alguna pequeña deuda con el banco, un descubierto de un céntimo, o porque tuvo que pedir un anticipo por un imprevisto.

Y no digamos ya cuando se trata de cantidades mayores, alguien que emprendió un negocio y ha fracasado, este banco que concede el crédito se desgañita, por teléfono a todas horas del día, amenazando por medio de unos servicios jurídicos serviles con embargos o  con multas imposibles de llevar a cabo por la insolvencia más absoluta del pobre deudor.

Deudor que se ve impotente, y se desespera porque no puede cuidar de su familia, o porque no puede vivir por su cuenta y tiene que recurrir a  la caridad. Hoy la caridad se entiende mejor como Misericordia, que expresa mejor la enorme distancia, el abismo que se agranda cada día entre los que tienen para vivir y aún podrían dar de comer y trabajo a otros, y los que no poseen nada. La Misericordia es esa actitud divina que da sin medida, sin cansarse, sin mirar a quien, igual que sale el sol para todos, que paga a todos el mismo salario, aunque su jornada haya sido diferente. La misericordia da porque es infinitamente generosa, incluso da cuando no tiene nada que dar, de algún sitio saldrá la ayuda necesaria, en algún momento que no esta previsto, y si no llega, o parece que no llega, es que esta generando la fuera necesaria, o está llamando o está, con seguridad, denunciando el egoísmo de los que pudiendo no remedian el do!or, la humillación, el hambre, la tristeza, el desamparo.

Que sociedad estamos creando entre todos!? Los bancos, los gobernantes incapaces de defender el bien común, los ciudadanos egoístas y ciegos, que no ven más allá de sus narices, que haciendo mal uso de su libertad malgastan su vida perjudicándose ellos mismos y a cuantos le rodean.