miércoles, 2 de diciembre de 2015

Little Dresser for Africa



Me encanta esta noticia, no me resisto a publicarla, a pesar de mi corto alcance. Estos desafíos personales son un regalo inesperado, pero siempre oportuno. Ojalá hubiera también muchos 'padrinos' para las familias y personas que entre nosotros lo pasan mal, un día sí y otro también...Como decía el cura en la misa del último domingo: se acerca el Adviento, a ver qué frutos produce en cada uno, a ver qué cosas corrijo para celebrar en la mejor disposición la Navidad... Aquí un buen ejemplo

 



Tem pessoas no mundo que realmente são especiais. Lillian Weber é uma senhorinha de 99 anos que está fazendo uma coisa incrível que deveria ser seguida por mais pessoas.

Ela tomou como desafio, costurar 1 vestido por dia para a causa africana Little Dresser for Africa, em português – Pequenos Vestidos para África.

Lillian quer chegar ao vestido número mil até seu aniversário de 100 anos, sensacional né? Ela revela que seu maior desejo é que as meninas se sintam mais bonitas com seus vestidos e assim possam se sentir melhor em tamanha pobreza.

Gostou de conhecer a história de Lillian Weber? Clique no botão abaixo ecompartilhe com seus amigos.


http://awebic.com/pessoas/senhora-99-anos-costura-um-vestido-por-dia/

martes, 1 de diciembre de 2015

En estas Fiestas...

Daniel Medina Sierra

Ya va llegando otro Año Nuevo, otra Navidad. Un año más de promesas, de buenas intenciones, de regalos y risas, de rosas y encuentros, de turrón y polvorones. Es el año de los sueños por cumplir, de volver a empezar...
La otra cara de la moneda son los excluidos sociales. Para imaginar lo que sienten solo debo retroceder apenas un año atrás.
Tengo claro que no es del gusto de muchos que me acuerde de estas cosas en vez de disfrutarlas e imaginar que el año que viene será mejor para todos.

  
Cada vez que llegan estas fiestas tan señaladas, es imposible no echar la vista atrás y ver en lo que te has convertido. Ni mejor ni peor, distinto nada más. Perdí la confianza en mí, pedí el optimismo, la razón de existir, las ganas de vivir y un largo etc.
Por más que quieras normalizar tu vida hay muros aún impenetrables. Tengo nuevos amigos, mejor aspecto y no he perdido la cabeza del todo, "Creo", pero mis fuerzas no son las de antes; más que luchar por salir de esta actúo como un autómata.

  
El camino hacia una mínima autonomía cada vez se hace más largo y pesado. De vez en cuando, experimentas esa sensación de impotencia, querer y no poder. Solo se me ocurre un milagro, ya que desear volver a tener un poco de normalidad en tu vida es más propio de un milagro que de un sueño. Lo cierto es que ya no tienes ganas ni de maldecir a todos aquellos que te han llevado a donde estas hoy,¿Para qué?
  
 Estas son reflexiones de las que no hablo, de las que no me apetece hablar, pero que en ningún momento del día o la noche olvido. Es que no me deja de sorprender...¿Cómo es posible que tenga que luchar tanto para dar pequeños pasos y todo se derrumbe en tan solo unos meses? No lo entiendo, ¡cuan frágil es la vida, qué pronto caes y qué tarde te levantas!

lunes, 30 de noviembre de 2015

La limosna y el don



28 de novembro de 2015   https://www.facebook.com/jlmartins?fref=nf



                                         Ilustração de 
Carlos Ribeiro


Esta vida nuestra es un don que recibimos sin que lo hayamos pedido, somos todos mendigos, pero podemos ser todos limosna.

 Quien nos tiende la mano nos pide, ante todo y lo más, la mirada, para que la nuestra  se encuentre con la suya. Que no nos sea indiferente y que hagamos parte de su camino.

No perdemos nuestra dignidad cundo pedimos algo… menos aún cuando aceptamos con humildad lo que otro nos da.

La limosna no cambia nada, quien pide continua pobre y quien da no deja de ser rico, solo enaltece la humildad de reconocer la fragilidad y tender la mano al encuentro.

Así como alguien ha decidido necesitar de mí para realizar su proyecto, también yo necesito de los otros para concretar lo que soy. Lo que muchas veces consideramos limosnas, son dones. Encuentros en los que todos comienzan por asumir su fragilidad y en que, después, cada uno sale más fuerte.

Ser don no es dar lo que se tiene en exceso, sino más bien, lo que pudiendo incluso hacernos falta a nosotros, tal vez le haga más aún al otro. No para que él nos lo agradezca, antes bien para que reciba el amor y pueda, también él, amar. La mayor de todas las riquezas es dar la vida, como don, a quien eso hace diferente.

Amar es mirar al otro a los ojos y reconocer en él un igual. Tanto si pide como si da. Es siempre el mismo.

La limosna es dar lo que no necesito. Don es dar lo que otro necesita.

Amar es tender al otro nuestras manos. Puras. Vacías de cosas, pero llenas de amor.